Alejandro Awada: “Trato de ofrecer, en la medida de lo posible, consciencias y belleza”
Espectáculos mayo 20, 2026El actor pasó por un programa de radio junto a Ingrid Pelicori y el productor Alberto Tepper para hablar sobre “La muerte de un viajante”, el trabajo colectivo en el teatro, el valor de la palabra, los vínculos familiares, la vigencia de Arthur Miller y el difícil presente de la cultura.
Alejandro Awada fue entrevistado en un extenso y emotivo mano a mano radial en el que compartió reflexiones profundas sobre el oficio del actor, la construcción de “La muerte de un viajante” y el sentido humano del teatro. Junto a Ingrid Pelicori y el productor Alberto Tepper, el intérprete habló de la potencia del clásico de Arthur Miller, del trabajo de Daniel Marcove al frente de la puesta y de cómo el escenario sigue siendo un espacio de encuentro, sensibilidad y transformación. “Trato de ofrecer, en la medida de lo posible, consciencias y belleza”, sostuvo el actor durante la charla.
La conversación comenzó con Alberto Tepper contando cómo nació la idea de llevar adelante una producción de semejante magnitud en el circuito independiente. “Dani hace un año más o menos, antes de que yo tomara la decisión, me pedía y me rogaba que hagamos esta locura, este viaje. Me parecía un desafío tener ocho actores arriba de un escenario en una sala de 140 butacas, es medio una aventura loca. Y eso es lo que más me hacía dudar de tomar esta decisión”, explicó el productor, que además destacó el compromiso artístico del elenco y la enorme recepción del público.
En medio de la charla, Awada recordó algunos momentos de su infancia y adolescencia que marcaron su sensibilidad artística. “Íbamos al cine Los Ángeles. ¿Te acordás? Corrientes y Callao. Íbamos a ver las películas de Walt Disney. Y tal cual, mi madre en el medio, yo de una mano y mi hermana de la otra”, evocó. También habló de un enorme tanque de agua al que subía cuando quería estar solo. “Cuando quería estar solo, me subía allá arriba y me ponía a jugar con la imaginación”, relató.
Más adelante recordó el impacto que tuvo en él la lectura de “Rayuela”. “Le pedí por favor a una amiga que me recomiende un libro. Y me recomendó Rayuela y fue extraordinario. A partir de ese momento quise saber, investigar de qué me estaba hablando ese hombre maravilloso y me acerqué al teatro también por eso”, contó.
Sobre sus primeras experiencias actorales, Awada recordó un ejercicio de relajación con su maestro Julio Ordano que terminó convirtiéndose en una anécdota reveladora. “Levantaba la mano de uno y se caía, levantaba la mano del otro y se caía. Levanta mi pie y se queda”, dijo entre risas, reconstruyendo aquel instante en el que comprendió algo de sí mismo y de su relación con el escenario.
Ingrid Pelicori, por su parte, definió a “La muerte de un viajante” como “una de las obras más bellas que conozco que se han escrito nunca”. “Es un clásico porque nos sigue hablando en el presente. Tanto nos sigue hablando en el presente que no solo a los argentinos, en este mismo momento se está haciendo en Estados Unidos y también en Roma”, señaló. La actriz destacó que la obra pone en discusión “qué es triunfar en la vida” y cómo el mandato del éxito atraviesa los vínculos familiares y personales.
“Están la relación con los hijos, la relación con la profesión, el paso del tiempo, qué pasa con el hombre cuando tiene una edad donde ya se le complica ganarse la vida, qué pasa con un mundo que exige éxito en determinado modo, básicamente material o de lucimiento o de brillo personal”, reflexionó Pelicori, quien además profundizó sobre la complejidad de Linda, su personaje. “Me interesó interrogarme sobre el misterio del amor incondicional”, expresó.
La actriz también habló del modo en que construye corporal y vocalmente a sus personajes. “No hay punto de contacto entre Fedra y Linda. Son dos seres completamente distintos. A mí me gusta mucho ponerme muy al servicio de algo que me atraviesa y que remueva, esculpe algo en mí”, sostuvo.
Awada retomó entonces una frase de Onofre Lovero que marcó su concepción del oficio. “Lo que decía el señor Onofre Lovero era que el actor es un servidor del pueblo. Y a mí eso me pegó mucho, mucho, mucho. Y lo comprendí, lo comprendo y lo sigo comprendiendo”, afirmó. A partir de allí, profundizó sobre la función social y espiritual del arte. “La más maravillosa de las misiones nuestras es ofrecer amor y ofrecer luz”, aseguró.
Durante la entrevista también hubo tiempo para hablar específicamente de la construcción de Willy Loman, el protagonista de “La muerte de un viajante”. “Trabajamos mucho, mucho, mucho. Es un gran personaje. Que me compromete desde todo punto de vista, intelectualmente, físicamente y anímicamente”, confesó Awada. “Fuimos armándolo muy de a poco, paso a paso, hasta poder llegar a comprender la existencia de este señor Willy Loman, a quien quiero mucho, respeto mucho y también me da bastante dolor”, agregó.
El actor explicó que el trabajo no termina con el estreno. “La función de estreno es el día del primer ensayo. Se crece en función. Y se descubren cosas en cada función”, expresó, recordando una reflexión del teórico teatral Meyerhold. “Con este personaje y con estos personajes tenemos para largo para descubrir y redescubrir”, agregó.
Pelicori destacó el trabajo de Daniel Marcove al frente de la puesta y la manera en que fue integrando pasado y presente dentro de la estructura narrativa de la obra. “Daniel es un director muy estudioso y que se prepara un montón, pero también está abierto a descubrir en el correr de los ensayos soluciones que por ahí todavía no había fríamente pensado”, explicó. “Con personajes de estas características a mí me sucede mucho que el personaje me cuenta cómo tengo que actuarlo”, añadió.
La charla derivó luego en los vínculos familiares que atraviesan la obra y en particular en la relación entre Willy y sus hijos. “La más compleja es con el personaje de Biff, que es realmente una relación complejísima”, dijo Awada. “Biff está en un constante preguntarse el por qué y para qué y qué es lo que quiere”, señaló sobre el personaje.
En otro tramo conmovedor de la entrevista, Alberto Tepper contó por qué la historia de Arthur Miller lo atraviesa de manera tan personal. “Mi papá es un inmigrante polaco que vino a los 18 años a la Argentina, desembarcó solo y empezó a vender telas puerta por puerta”, recordó. Luego relató que su padre murió en un accidente de tránsito mientras viajaba por trabajo. “La primera obra que yo conozco que te anuncia el final es ‘La muerte de un viajante’, pero lamentablemente mi papá falleció en la ruta”, contó emocionado
Awada también habló de su propia historia familiar y de los conflictos que atravesó durante la juventud. “Hubo una conflictividad importante con ellos porque yo no encontraba por dónde y qué hasta que empecé a estudiar teatro. Y me preguntaron: ‘¿Por qué no te tomás la vida en serio?’”, recordó, vinculando esa experiencia personal con los dilemas que atraviesan los personajes de Miller.
En el cierre de la entrevista, el actor se refirió al presente del sector artístico y manifestó su preocupación por el contexto actual. “Es un momento muy delicado, complejo, difícil. Que espero se transforme en algo creativo y productivo”, sostuvo. “Yo amo el cine, amo la televisión, amo el teatro. Soy feliz trabajando y le deseo a todos mis colegas eso, que trabajemos en paz y felicidad”, concluyó.
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