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Alejandro Vanoli: “Si el Gobierno defendiera la soberanía, tendría que haber un giro de 180° de las políticas económicas”

Interes General septiembre 12, 2026

El economista y expresidente del Banco Central pasó por UOM Capital con Vos, por Radio Zónica, donde analizó la política económica del Gobierno.

Alejandro Vanoli puso el foco en una idea que atravesó toda la conversación: la soberanía no puede reducirse a una declaración sobre las Islas Malvinas, sino que debe expresarse en las decisiones económicas, productivas, laborales, científicas, tecnológicas y sociales de un país. Durante una entrevista con UOM Capital con Vos, por Radio Zónica, el economista y expresidente del Banco Central cuestionó la distancia que, a su entender, existe entre el discurso del Gobierno nacional sobre Malvinas y sus políticas concretas, y sostuvo que la defensa de los intereses argentinos requiere una estrategia integral.

“No, totalmente. El concepto de soberanía integral es un país que cuida sus recursos naturales, que cuida a sus personas, que defiende su economía, sus empresas. Vos mencionabas los organismos científico-tecnológicos, defiende el Estado nacional; es decir, es una política integral”, planteó Vanoli al comienzo de la entrevista. En ese sentido, remarcó que la soberanía también implica una mirada sobre el conjunto del territorio nacional y sobre la capacidad del Estado para proteger sus recursos y desarrollar sus propias capacidades.

“Parece ser que el Gobierno descubrió las Islas Malvinas el día que claramente hubo un discurso, pero lo cierto es que no se percibe en el resto de las políticas del Gobierno”, cuestionó. Y vinculó esa contradicción con decisiones económicas que, desde su perspectiva, favorecen intereses extranjeros por encima de una estrategia nacional. “Estoy hablando, por ejemplo, del Régimen de Grandes Empresas y de muchas políticas públicas que están priorizando empresas inglesas, negocios con los ingleses, con países desarrollados en contra del interés nacional argentino”, sostuvo.

Para Vanoli, esa distancia entre las palabras y las decisiones termina debilitando el reclamo soberano. “No es creíble y es contradictorio cuando se declama un discurso malvinero, pero no está sustentado en el día a día en políticas económicas que permitan potenciar a la Argentina y no subordinarla, como ha ocurrido en estos dos años y medio, a estas potencias extranjeras que ahora se parece criticar, pero que en el fondo claramente se ve que son intereses a los que permanentemente quieren seguir sirviendo”, afirmó.

El economista también puso la lupa sobre la aplicación efectiva de las medidas vinculadas con las empresas que operan en territorios o sectores relacionados con los intereses británicos. Frente al anuncio de iniciativas legislativas para sancionar a compañías que exploten recursos argentinos, reclamó observar los hechos y no solamente los anuncios. “Hay que ver realmente si se aplica y si se aplica a todos los intereses”, señaló, antes de advertir que también existen empresarios argentinos que mantienen vínculos comerciales con compañías relacionadas con quienes, según expresó, “usurpan las Islas Malvinas”.

En esa misma línea, mencionó un episodio ocurrido antes del discurso presidencial sobre Malvinas. “Poquitos días antes del discurso de Milei hubo un buque inglés que atracó en Tierra del Fuego y durante dos semanas el Gobierno argentino no dijo absolutamente nada”, afirmó. Para Vanoli, este tipo de situaciones alimenta la percepción de que las posiciones soberanas aparecen de manera circunstancial y no como parte de una política permanente. “Salvo que uno vea efectivamente políticas, y vuelvo a decir, no espasmódicas, no para la tribuna, sino integrales, la verdad que todo da a indicar que es algo efectista, para tribuna”, sostuvo.

La conversación avanzó entonces hacia la situación de la industria argentina y el impacto que las políticas económicas tienen sobre el empleo. En el programa se puso como ejemplo el cierre de empresas y la pérdida de puestos de trabajo en el ámbito industrial, además del conflicto en organismos científicos y tecnológicos y el avance de capitales privados y extranjeros sobre sectores considerados estratégicos.

Vanoli coincidió con ese diagnóstico y apeló a los últimos datos disponibles para graficar la situación. “Uno ve en los últimos datos, el INDEC dio anteayer, el retroceso de 5% en el año de la industria, lo mismo en la construcción”, señaló. A partir de allí, sostuvo que existe “una política antinacional” que, según su interpretación, está dejando desprotegido al mercado interno argentino.

El economista cuestionó particularmente el funcionamiento del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones y consideró que no está generando los mecanismos necesarios para que el crecimiento de sectores como la minería o la energía se traduzca en desarrollo de proveedores nacionales. “Todos los países desarrollados, Estados Unidos, también China, la Unión Europea y muchos países en desarrollo están protegiendo el mercado interno. Sean gobiernos de derecha, gobiernos de izquierda, de centroizquierda, de centroderecha, vivimos un mundo proteccionista, vivimos una guerra geopolítica”, afirmó.

Según Vanoli, la Argentina estaría transitando el camino contrario. “El único país que no hace políticas públicas que defiendan lo productivo es la Argentina”, sostuvo. Y fue especialmente crítico con las posibilidades de importar bienes y servicios sin una política que priorice la participación de empresas nacionales. “En el RIGI, que lejos de ser una política pública que permita al menos que haya algún sector industrial o de servicio que se beneficie de esa mayor producción de minería y de energía, se están importando ciudades enteras, se está permitiendo importar sin ningún tipo de control, sin poner como hacen otros países restricciones para que los proveedores sean locales”, afirmó.

Su conclusión fue tajante: “Verdaderamente es una burla, porque si el Gobierno defendiera la soberanía tendría que haber un giro de 180° de las políticas económicas”. Entre las medidas que consideró necesarias mencionó una política arancelaria más protectora, estímulos para las actividades productivas y herramientas destinadas a preservar el empleo.

“Hay que subir los aranceles, tomar medidas para estimular a las actividades productivas, prohibiendo los despidos”, enumeró. Y volvió a plantear que la soberanía económica no puede separarse de la soberanía política, social, cultural, territorial y tecnológica. “En el día a día uno ve un divorcio tan grande entre esta defensa de la soberanía y las políticas diarias de Milei que es alarmante”, sostuvo.

Para el ex titular del Banco Central, el problema no se limita a una discusión de indicadores macroeconómicos. La cuestión central pasa por determinar quiénes quedan dentro de un modelo de desarrollo y quiénes quedan afuera. “Cualquier indicador de la economía real, productivos, muestra la caída”, afirmó, y cuestionó particularmente la combinación de caída del salario real y precarización laboral.

“Si no se reactiva la obra pública, entonces verdaderamente me parece que es muy importante que la gente, que las personas que nos escuchan, que los ciudadanos argentinos, que todos puedan verdaderamente entender qué se está jugando en todo esto”, planteó. En ese punto insistió en que la soberanía debe ser entendida como un concepto amplio: “Es necesario para que tengamos una mejor calidad de vida que haya una coherencia en la defensa de la soberanía económica, la soberanía política, de la soberanía social, de la soberanía cultural, territorial, tecnológica, que es un todo”.

La entrevista también abordó la dimensión política del escenario actual y, particularmente, el modo en que una parte de la sociedad se relaciona con las nuevas tecnologías, las redes sociales y los discursos políticos. Vanoli reconoció que existe un sector de la población que comenzó a cuestionar algunas de las políticas oficiales, pero manifestó preocupación por quienes todavía permanecen alejados de los espacios tradicionales de participación.

“Me preocupa mucho que todavía hay una gran parte de la población argentina que está dormida”, expresó. Y puso especial atención en los jóvenes. “Hay mucha gente, particularmente los jóvenes, que están en el mundo de la virtualidad, de las redes sociales, sin lazos familiares, sin lazos sindicales, sin lazos laborales, que viven en este metaverso que vos decís”, sostuvo.

Para el economista, esa transformación obliga también a modificar las formas de comunicación política. “Hay que redoblar esta batalla cultural que tiene que ver con militancia, con cercanía, con proximidad, con también usar las nuevas tecnologías”, señaló. Pero aclaró que el desafío no consiste simplemente en reforzar los mensajes destinados a quienes ya están convencidos. “Tenemos que dejar de hablarnos solo a nosotros mismos o a los convencidos para tratar de llegar a mucha gente que creyó en Milei o que estaba enojada con el gobierno anterior o con cosas que sucedieron, y se dé cuenta de que verdaderamente la defensa de sus propios intereses como ciudadano, como trabajador, como joven, tiene que ver con una política distinta”, afirmó.

En esa construcción, Vanoli planteó como pilares la presencia del Estado, una distribución más justa de la riqueza y la defensa del trabajo y la producción. “Más allá de los errores que pudieron haber cometido gobiernos anteriores, evidentemente tiene que ver con todo esto que estábamos hablando: con una política nacional, con una defensa del Estado presente, con una distribución justa de la riqueza, con una defensa del trabajo y la producción nacional, que son absolutamente vitales para que la Argentina tenga destino”, sostuvo.

Consultado por el futuro inmediato del Gobierno, Vanoli consideró que el núcleo del programa económico no cambiará sustancialmente. Según su análisis, una eventual baja de la inflación podría convivir con un escenario de fuerte deterioro productivo. “Yo creo que el corazón del modelo económico no va a cambiar”, afirmó.

“Hoy se va a conocer el dato de inflación, que creo que por la recesión y porque el Gobierno tiene pisado el dólar va a ser un dato más bajo de inflación, pero en el medio de una caída productiva muy grande”, explicó. A su entender, el oficialismo buscará apoyarse en una desaceleración de los precios para sostener su respaldo social. “Me parece que el Gobierno no va a tocar el corazón del modelo, aferrándose a que con una inflación baja la gente o alguna parte de la población le dé una oportunidad”, señaló.

En el análisis de Vanoli también apareció el escenario internacional como una variable decisiva para la Argentina. Mencionó las elecciones de Brasil y las elecciones de medio término de Estados Unidos como acontecimientos capaces de influir sobre el contexto regional y sobre el margen de acción del Gobierno argentino.

El economista también se refirió al vínculo entre Javier Milei y Donald Trump. En particular, marcó una contradicción que consideró evidente: la admiración por determinadas características políticas del presidente estadounidense, pero no necesariamente por las políticas económicas destinadas a proteger la producción local.

“Yo no quiero defender a Donald Trump, pero evidentemente Donald Trump, por lo que sea, está tratando de defender el interés nacional de Estados Unidos. Obviamente no va a defender el de Argentina ni tenemos que esperar que lo haga”, sostuvo. Y agregó: “Copia todos esos rasgos autoritarios, medio fascistoides que tiene Trump, pero nada de toda esta parte que tiene que ver con esta defensa del mercado interno norteamericano y de las empresas que hace Estados Unidos”.

El dólar fue otro de los ejes de la conversación. Frente al llamado del ministro de Economía, Luis Caputo, a que los argentinos utilizaran sus ahorros para volcarlos al consumo o la actividad económica, Vanoli planteó que no existe una única realidad detrás de la compra de dólares.

“Aquí hay un contraste”, sostuvo. Según su lectura, existe un sector minoritario con capacidad de ahorro que continúa comprando moneda extranjera, mientras una amplia mayoría carece de margen para hacerlo. “Más o menos números gruesos, hay un 20% de argentinos que tienen un buen poder adquisitivo y que están comprando dólares, porque la compra de dólares sigue siendo récord y tiene que ver con estos sectores minoritarios del pueblo argentino que tienen capacidad de ahorro y buenos ingresos. El resto claramente no puede”, explicó.

Para Vanoli, el problema de la dolarización no puede resolverse mediante consignas ni de un día para el otro. “El tema de la dolarización no se resuelve de la noche a la mañana, se resuelve con políticas públicas sostenidas, con políticas de desarrollo que son absolutamente necesarias”, afirmó.

Su propuesta incluyó además una mirada regional. Recuperó la idea del continentalismo y del histórico ABC —Argentina, Brasil y Chile— como referencia para pensar una estrategia de integración sudamericana. “La salida tiene que ver con este continentalismo, con la integración regional y con la posibilidad de fundamentalmente articular con Brasil y otros países de Sudamérica para poder tener una moneda, para poder tener una producción común que nos permita competir en esta arena global”, sostuvo.

La referencia a Juan Domingo Perón llevó la conversación hacia los planes quinquenales y hacia la discusión sobre qué valores debería recuperar el peronismo para construir una alternativa política. Vanoli explicó que los planes quinquenales no deben ser entendidos únicamente como una herramienta histórica, sino como una concepción de planificación estatal en la que el desarrollo productivo, la infraestructura, el empleo y el bienestar social formaban parte de una estrategia común.

“Creo que tiene que ver básicamente con una política donde el centro de la estrategia política tenía que ver con la persona, con el ser humano, con la dignidad del trabajador, con la defensa en serio y de la producción argentina”, explicó. En su visión, ese esquema implicaba desarrollar infraestructura en todo el territorio, potenciar a las pequeñas y medianas empresas, proteger el poder adquisitivo y avanzar hacia un mayor autoabastecimiento energético.

“Me parece que el centro tenía que ver con desarrollar la infraestructura, potenciar a las industrias nacionales, particularmente las pymes, defender el poder adquisitivo del salario, lograr autoabastecimiento energético, lograr también que gran parte de la producción sea nacional e integrar a los países vecinos”, sostuvo.

Vanoli resumió aquella concepción en una fórmula que, según consideró, mantiene vigencia: “La independencia económica, la soberanía política y la justicia social”.

El futuro del peronismo ocupó buena parte de la última etapa de la entrevista. Vanoli reconoció que existen conversaciones y señales de reorganización opositora, pero también advirtió que persisten disputas internas que podrían obstaculizar la construcción de una alternativa.

“Creo que hay dos caras. Me parece que el lado positivo es que hay conversaciones, me parece que el peronismo está viendo que hay un deterioro en la política económica, en la popularidad de Milei, entonces se ve más perspectiva de que haya un triunfo opositor”, analizó.

Pero inmediatamente introdujo una advertencia: “Aunque a alguien le guste o no le guste, todavía veo mucho internismo, todavía veo mucho posicionamiento personal, ideológico y de facciones”. Para Vanoli, la oposición debe ofrecerle a la sociedad una propuesta antes que una disputa por candidaturas.

“Es absolutamente urgente que el peronismo se dé una propuesta a la sociedad sobre la base de estos valores fundamentales, adaptado a los tiempos”, sostuvo. Y apeló a una expresión histórica: “Hace falta un baño de humildad”.

En esa reconstrucción, el economista consideró que debe existir un orden de prioridades. “El peronismo recuerde que primero está la patria, después el movimiento y después los hombres”, afirmó. Para él, esa definición debe estar por encima de las diferencias internas y de las aspiraciones individuales.

La discusión derivó también hacia la relación entre el peronismo, la solidaridad y la Doctrina Social de la Iglesia. Vanoli consideró que uno de los principales desafíos contemporáneos consiste en quebrar el individualismo y recuperar los lazos comunitarios.

“Creo que la clave es quebrar el individualismo”, afirmó. Y retomó una idea asociada al papa Francisco: “Nadie se salva solo”. Para Vanoli, la frase adquiere especial importancia frente a una realidad marcada por el endeudamiento personal, la falta de empleo y la pérdida de perspectivas.

“Hay que volver a creer en los valores de la solidaridad, en la fe”, planteó. En contraposición con una concepción basada exclusivamente en el esfuerzo individual, consideró que las dificultades económicas requieren respuestas colectivas.

“Hoy estamos viendo un montón de gente sobreendeudada de manera individual, mucha gente desesperada que no tiene trabajo, que tiene que parar la olla, y donde es necesario encontrar soluciones colectivas”, describió.

Su diagnóstico fue particularmente crítico al referirse al deterioro social. “Todos los días escuchamos testimonios de gente que quiere terminar con su vida. Realmente es una situación muy grave, muy crítica, donde recién ahora se está empezando a ver alguno de los efectos”, afirmó.

En ese contexto, Vanoli elevó el tono de su advertencia política y vinculó el futuro del peronismo con la posibilidad de que el actual modelo continúe durante otro período. “A la Argentina le va la vida”, sostuvo. “Si el peronismo, por no hacer las cosas como debe hacer, permite que haya cuatro años más de Milei, realmente creo que iríamos a un proceso de disolución nacional”.

Por eso insistió en la necesidad de terminar con las disputas internas y construir una propuesta capaz de volver a interpelar a una sociedad que, según su análisis, no solamente reclama críticas al Gobierno sino también alternativas concretas.

“Me parece sumamente urgente que se terminen estos internismos, que se priorice lo esencial, que tiene que ver con una política que vuelva a enamorar a la sociedad, que se haga cargo de los errores cometidos en el pasado, que ponga en valor las cosas buenas que se hicieron”, afirmó.

Para Vanoli, la selección de candidatos debe ocupar un lugar secundario frente a la discusión sobre el proyecto de país. “El tema de la selección de los candidatos o de las candidatas se haga como se debe hacer, pero que sea absolutamente secundario a ese proceso que tiene que ver con el hecho de volver a mostrar que, lejos de ser un grupo de jugadores libres, el peronismo vuelva a ser lo que supo ser: tener una conducción, una doctrina, una organización”, sostuvo.

Su diagnóstico sobre la oposición no estuvo exento de autocrítica. Consideró que parte del rechazo social al peronismo no puede explicarse solamente por la acción de los medios o de intereses económicos. “Nos aleje de esta percepción negativa en parte amplificada por los grandes medios y por los intereses, pero con una base real, que provocaron realmente que la Argentina votara esta alternativa que nos está llevando al desastre”, afirmó.

Al cerrar la entrevista, Vanoli también marcó una diferencia entre la crítica y la construcción política. “No alcanza con criticar al Gobierno de Milei”, sostuvo. “Hay que presentar propuestas bien concretas para que la sociedad las haga suyas y las demande o las instaure en un próximo gobierno”.

Ese planteo funcionó como síntesis de buena parte de la conversación: frente a una Argentina atravesada por la crisis económica, la pérdida de empleo, la discusión sobre el rol del Estado y las transformaciones tecnológicas y sociales, la alternativa política no puede limitarse a cuestionar al oficialismo. Debe ofrecer un horizonte.

La trayectoria de Vanoli ayuda a comprender desde qué lugar formula ese diagnóstico. Economista graduado en la Universidad de Buenos Aires, inició su carrera en el Banco Central en 1988 y desarrolló durante décadas una trayectoria vinculada con la regulación financiera, el mercado de capitales y la política económica. También ocupó cargos en el Ministerio de Economía y en la Comisión Nacional de Valores, organismo que presidió entre 2009 y 2014.

El 1° de octubre de 2014 asumió la presidencia del Banco Central de la República Argentina, en reemplazo de Juan Carlos Fábrega. Su designación fue posteriormente ratificada por el Senado, que aprobó su pliego en diciembre de ese año. Permaneció al frente de la autoridad monetaria hasta el 9 de diciembre de 2015. El propio BCRA registra oficialmente ese período de gestión entre el 2 de octubre de 2014 y el 10 de diciembre de 2015.

Durante su gestión en el Banco Central se impulsaron medidas destinadas a fortalecer el ahorro en moneda nacional, promover el financiamiento productivo, profundizar la regulación y supervisión del sistema financiero y proteger a los usuarios de servicios financieros. Un informe institucional del propio BCRA sobre su primer año de gestión destaca, entre otros objetivos, la estabilidad financiera y cambiaria, el estímulo al ahorro en pesos y el financiamiento a sectores productivos, especialmente pequeñas y medianas empresas.

Antes de llegar al Banco Central, Vanoli había construido una extensa carrera dentro de los organismos económicos del Estado. El Banco Central señala entre sus antecedentes distintos cargos vinculados con la coordinación económica y productiva, la política financiera y la relación con organismos como la Comisión Nacional de Valores, la AFIP y la Superintendencia de Seguros. También registra experiencia internacional en el sector privado, incluyendo su paso por JPMorgan Securities en Nueva York como economista jefe para América Latina.

Más tarde, durante el gobierno de Alberto Fernández, Vanoli estuvo al frente de la Administración Nacional de la Seguridad Social. Su llegada a la ANSES se produjo en diciembre de 2019 y dejó el cargo en abril de 2020.

Su producción intelectual también está vinculada con los debates sobre política económica y financiera. Entre sus libros figura Patria o Dólar, publicado en 2017, mientras que también participó como coautor de La globalización financiera, editado por el Fondo de Cultura Económica. Su actividad profesional posterior estuvo ligada a la consultoría económica y al análisis de coyuntura.

Con esa trayectoria como marco, la conversación en UOM Capital con Vos terminó regresando al punto de partida: qué significa hablar de soberanía en la Argentina actual. Para Vanoli, la respuesta excede ampliamente cualquier consigna. Se trata de definir qué produce el país, quién controla sus recursos, qué lugar ocupan los trabajadores, cómo se protege la industria, qué papel desempeña el Estado, cuánto se invierte en ciencia y tecnología y qué capacidad conserva la Argentina para decidir sobre su propio futuro.

La conclusión que dejó el economista fue, en definitiva, una invitación a mirar más allá de los discursos. La soberanía, planteó, no se agota en una bandera ni en una declaración diplomática. Se construye en la política económica cotidiana, en la producción, en el trabajo, en la ciencia, en la integración regional y en la capacidad de una sociedad para definir colectivamente qué país quiere ser.

Escuchá “UOM Capital con Vos” todos los Jueves 9hs. por Radio Zonica

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