Lunes 18 de Mayo de 2026 - 5:39:23 am

Alfonso Oliva: “En la radio cada cual tiene su espacio; en la tele se arma todo un gallinero”

Espectáculos mayo 17, 2026

Alfonso Oliva pasó por el programa de Gerard y habló de la dinámica de la radio y la televisión, su vínculo con Radio Zónica, el oficio de comunicar, el ida y vuelta con colegas y las primicias del mundo del espectáculo y América TV.

Alfonso Oliva fue entrevistado en el programa de Gerard y se refirió a las diferencias entre la radio y la televisión, al modo en que se construyen los tiempos al aire y a la convivencia entre comunicadores dentro de un estudio. “En radio cada cual tiene su espacio. No es como la tele porque la tele se pueden pisar más, en la radio es como que uno maneja los tiempos pero te vas haciendo señas o te codeás. En la tele se arma todo un gallinero”, sostuvo al hablar sobre la dinámica de los medios y sobre cómo cambia el intercambio según el formato.

Oliva comenzó la charla con humor y se sumó al juego del programa al hablar de esos momentos en los que una conversación al aire puede volverse difícil de manejar. “Vos le tirás una palabra para hablar de algo y no te deja ni meter un bocadillo”, dijo, entre risas, al referirse a esas situaciones en las que un invitado o una compañera de aire toma la palabra y no permite que el conductor pueda intervenir. En ese sentido, agregó: “Algunas veces ni siquiera estamos al aire y, por ejemplo, yo le tengo que decir ‘tenemos que cerrar, tenemos que cerrar’ y ella ‘sí, sí, pero entonces esto, el otro’. Tenemos la comunicación y ella no se da cuenta”.

El entrevistado sostuvo que la radio exige una administración muy precisa de los tiempos y una escucha permanente entre quienes participan de una mesa. “En la radio es como que uno maneja los tiempos”, remarcó, al diferenciar ese funcionamiento del ritmo televisivo, donde las interrupciones y los cruces suelen ser más frecuentes. “Te vas haciendo señas o te codeás”, añadió, para graficar esos códigos internos que muchas veces no se perciben desde afuera, pero que ordenan el aire y permiten que una conversación avance.

Alfonso también fue consultado por su experiencia trabajando con mujeres en los medios y respondió que, en su recorrido, cada espacio tuvo su propia lógica. “Como cronista, sí. Pero en radio cada cual tiene su espacio”, señaló. A partir de esa comparación, volvió a marcar que el formato radial permite una organización distinta: “No es como la tele porque la tele se pueden pisar más”. Para Oliva, esa diferencia no solo tiene que ver con la técnica, sino también con el modo de intervenir, escuchar y respetar los silencios del otro.
El comunicador también habló de su llegada al estudio de Radio Zónica y recordó que ya había estado en la emisora cuando el espacio era diferente. “Yo vine, claro, cuando estaba el escritorio, o sea la mesa estaba como de otra manera ubicada y ahora es como que tiene más espacio, está muy lindo”, afirmó. Luego elogió la renovación del lugar y expresó: “Me gusta. Bien, Zónica. Voy a venir más seguido, ¿está bien?”.

Oliva recibió la invitación para volver al programa y hacer una columna los viernes, y respondió con el mismo tono distendido que atravesó toda la entrevista. “Qué grande, muy generoso”, dijo. Sin embargo, enseguida bromeó con su propia capacidad para extenderse al aire: “Pero tengo miedo de venir y hablar mucho. Y que después me digas ‘no, este pibe no lo invito más porque no me dejó meter bocado’”.
El entrevistado continuó con esa línea de humor al imaginar una posible participación fija dentro del ciclo. “O si no, la columna del tandilense”, lanzó. Luego agregó: “Yo te hablo diez minutos y con eso está bien, Gerard”. En ese intercambio, también apareció una referencia al estilo de otros comunicadores y a la dificultad que puede tener una entrevista cuando las respuestas son demasiado breves. “No me digas que sos como Marcelo Polino cuando da una nota, que en dos minutos te da una explicación breve y sencilla”, expresó.

Alfonso se mostró cómodo en el ida y vuelta con el conductor y también participó de la charla cuando se sumó Mariel al programa. “¿Qué tal, Mariel? ¿Cómo va?”, saludó. A partir de ese momento, el programa abrió una conversación más amplia sobre la radio, los comienzos en los medios, la construcción artesanal de una emisora y el valor de la comunicación desde el interior.

Oliva escuchó el relato de Mariel sobre sus primeros pasos en Arrecifes y también intervino cuando ella recordó la discoteca de vinilos que había tenido en la radio familiar. “Por ahí, Mariel, como para tenerlo, viste que ahora está muy de moda tener garage con vinilos donde la gente va, chusmea, por ahí compra, hay mucho canje o compraventa”, comentó. En esa misma línea, añadió: “Volvió un poco ese auge de los vinilos hoy en día”.
El entrevistado aportó así una mirada actual sobre un objeto que volvió a ganar valor cultural y afectivo con el paso del tiempo. Mientras Mariel lamentaba haber entregado aquellos discos cuando vendieron la radio, Alfonso señaló que hoy ese material podría tener otro destino, ya no solo como archivo sonoro, sino también como pieza de colección. Su comentario acompañó el tono nostálgico de la conversación y reforzó la idea de que muchas experiencias del pasado adquieren un nuevo significado con los años.

Durante la entrevista, Oliva también fue parte de los cruces sobre la manera de trabajar en los medios y sobre las diferencias entre el aire radial y televisivo. “En la tele se arma todo un gallinero”, insistió, con una frase que resumió su mirada sobre el ritmo más caótico y superpuesto de la televisión. En contraste, remarcó que la radio conserva una lógica más ordenada, en la que los tiempos, las señas y los silencios cumplen un rol fundamental.
El comunicador también dejó entrever su experiencia como cronista y su conocimiento del funcionamiento interno de los programas. “Como cronista”, respondió cuando fue consultado por trabajos anteriores junto a mujeres en el medio. Esa mención permitió ubicarlo dentro de una trayectoria vinculada a la cobertura, la observación y el contacto directo con los protagonistas de la actualidad mediática.

Alfonso se integró al clima del programa con referencias a figuras conocidas de la televisión y del espectáculo. En el arranque de la charla, utilizó nombres propios del mundo mediático para ejemplificar situaciones de aire y estilos de conversación. “O como si vos le preguntás a Marcela Pagano por Adorni y eso, y no te deja meter ni un bocado”, dijo, en una intervención que combinó actualidad, humor y conocimiento del lenguaje televisivo.
Oliva también participó del tramo dedicado a los premios Martín Fierro, cuando el conductor le preguntó a Mariel por una vieja anécdota vinculada a ese reconocimiento. En ese momento, el entrevistado intervino con una chicana humorística: “¿Qué, Yanina Latorre debería haberlo ganado? ¡No vos!”. La frase se inscribió dentro del tono distendido del programa y mostró su capacidad para sumar comentarios filosos sin romper el clima de conversación.

Hacia el final de la entrevista, Alfonso Oliva fue presentado como una voz autorizada para hablar de las novedades del mundo del espectáculo y de la televisión. “Llegó un momento muy especial, señoras y señores, porque en exclusiva acá en el piso tenemos las primicias de América TV porque está Alfonso Oliva”, introdujo Gerard, antes de consultarlo por distintos nombres de la pantalla. El entrevistado tomó entonces la palabra y anticipó: “Primero, si me permitís, te voy a decir qué pasó con Ventura”.

Oliva fue consultado por Mariana Fabbiani, Karina Mazzocco y otros nombres vinculados a América TV, pero eligió comenzar por Luis Ventura. “Primero, si me permitís, te voy a decir qué pasó con Ventura”, sostuvo, marcando el inicio de un bloque de información y comentarios sobre el canal, sus figuras y los movimientos internos del mundo televisivo. Esa intervención reforzó su rol dentro del programa como alguien capaz de aportar datos, lecturas y primicias del espectáculo.
El entrevistado también fue presentado en tono de complicidad como “el intruso” y “tandilense”, una referencia que acompañó el clima relajado del ciclo. A lo largo de la charla, Oliva combinó humor, observación profesional y conocimiento del ambiente mediático. Sus intervenciones permitieron pasar de la reflexión sobre el oficio radial a los comentarios sobre televisión, sin perder el tono de cercanía que caracterizó el intercambio.

Alfonso remarcó en distintos momentos la importancia de saber cuándo hablar y cuándo dejar espacio al otro. “Tengo miedo de venir y hablar mucho”, bromeó, pero esa frase también funcionó como una síntesis de su mirada sobre el aire: en radio, el equilibrio entre intervenir y escuchar es parte central del oficio. Por eso, cuando habló de quienes no permiten “meter un bocadillo”, puso el foco en una cuestión que atraviesa cualquier formato de comunicación: la necesidad de respetar los tiempos compartidos.
Oliva también valoró el espacio físico y simbólico de Radio Zónica. “Está muy lindo”, dijo sobre el estudio renovado. Y al expresar “voy a venir más seguido”, dejó abierta la posibilidad de nuevas participaciones en el ciclo. La invitación a una columna de los viernes y la respuesta humorística del entrevistado marcaron uno de los momentos más distendidos de la charla.

El comunicador sostuvo que una eventual columna podría tener un formato breve y efectivo. “Yo te hablo diez minutos y con eso está bien, Gerard”, afirmó. Esa frase mostró su disposición a sumarse al programa, pero también su conciencia sobre los tiempos del aire y sobre la importancia de no monopolizar la conversación. En ese sentido, su intervención volvió a conectar con la idea inicial de la entrevista: la radio como un espacio donde cada uno debe encontrar su lugar.
A lo largo de la conversación, Alfonso Oliva se movió entre el comentario humorístico, la anécdota profesional y la lectura del mundo televisivo. “En radio cada cual tiene su espacio”, dijo, y esa definición atravesó toda la entrevista. Desde esa perspectiva, habló de los códigos del estudio, de las diferencias con la televisión, de las figuras mediáticas y de la posibilidad de construir una columna propia dentro del programa.

El paso de Oliva por Radio Zónica dejó una charla marcada por la complicidad con Gerard, las referencias al espectáculo y una mirada concreta sobre el oficio de comunicar. Entre bromas, recuerdos y primicias, el entrevistado resumió su forma de entender los medios con una frase que funcionó como eje de la nota: “En la radio cada cual tiene su espacio; en la tele se arma todo un gallinero”.

Escuchá “El Show de Gerard” todos los Viernes 19 hs. Por Zonica + 

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