Jueves 2 de Abril de 2026 - 7:00:14 am

Alicia Castro: “En las Islas Malvinas está la base militar más grande del Reino Unido”

Interes General abril 2, 2026

La ex embajadora, dirigente política y referente sindical pasó por el podcast Quién es?, donde fue entrevistada por Maxi Lequi y analizó la causa Malvinas, la soberanía nacional, la integración latinoamericana, la geopolítica global, Venezuela y la crisis de representación democrática en la Argentina y la región.

A pocos días de un nuevo 2 de abril, Alicia Castro pasó por el podcast Quién es? y dejó una definición que funcionó como eje de toda la conversación: “En las Islas Malvinas está la base militar más grande del Reino Unido”. Desde esa afirmación, la ex embajadora argentina en Londres desplegó una lectura histórica, geopolítica y regional sobre la soberanía nacional, con una fuerte presencia de citas directas que reflejan su mirada sin intermediaciones.

Al comenzar a hablar sobre la causa Malvinas, Castro planteó que su enfoque siempre buscó correrse de la mirada exclusivamente bélica. “Lo primero que pensé fue plantear Malvinas con una historicidad más larga, que no se afincara en el episodio bélico, sino que lo pudiéramos ver con una perspectiva más amplia”, sostuvo. En ese recorrido, recordó que el vínculo conflictivo con el Reino Unido no empezó en 1982, sino mucho antes: “El imperialismo británico había llegado en realidad a la Argentina en 1806 y 1807 pensando en que íbamos a ser colonia británica en el Río de la Plata”, dijo, antes de remarcar que la ocupación de 1833 consolidó una presencia colonial que sigue hasta hoy.

La ex diplomática explicó que, cuando asumió la embajada en Londres durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, decidió priorizar la construcción de diálogo. “Yo me propuse promover el diálogo. Uno no espera que los británicos saquen la bandera argentina y digan ‘las Malvinas son argentinas’, pero sí podía interpelarlos para que apoyaran el diálogo”, afirmó. Según relató, esa estrategia se apoyó en años de vínculos previos con sectores sindicales y políticos británicos, entre ellos Jeremy Corbyn.
Castro destacó que dentro del propio Reino Unido encontró matices que en Argentina muchas veces no se observan. “El Reino Unido no son todos iguales. Son cuatro naciones: Inglaterra, Gales, Irlanda del Norte y Escocia, y hay perspectivas completamente distintas con respecto a Malvinas y con respecto a Latinoamérica”, remarcó. Para ella, esa diversidad permitió abrir canales para instalar el reclamo argentino en medios, sindicatos y espacios políticos.
Sin embargo, el núcleo más fuerte de la entrevista apareció cuando describió la situación actual del Atlántico Sur. Allí fue donde lanzó la frase central: “En las Islas Malvinas está la base militar más grande del Reino Unido”. Luego desarrolló en detalle por qué considera que esa realidad debería encender todas las alarmas en la política argentina.
“Tiene 2.000 efectivos británicos, buques de guerra, aviones de combate, tanques, misiles, un submarino con capacidad nuclear y equipos sofisticadísimos de comunicación y logística”, enumeró. Y enseguida agregó que el problema excede lo estrictamente militar: “Las Malvinas no solo están a 500 kilómetros de Ushuaia, sino que son la puerta de entrada a la Antártida”.

Sobre ese punto, insistió en que la cuestión Malvinas hoy está íntimamente ligada a la disputa por recursos estratégicos y al contexto global. “En un mundo en guerra y en medio de una tragedia socioambiental, nosotros tendríamos que estar mirando mucho más la cuestión Malvinas”, afirmó. Para Castro, la base británica se vuelve aún más sensible si se la analiza en relación con el cambio climático, la Antártida y el control de minerales, pesca, hidrocarburos y rutas marítimas.
En la entrevista también recordó lo que, a su entender, fue una etapa de fortalecimiento regional de la causa. “Durante los gobiernos Kirchner, Malvinas dejó de ser una causa nacional para convertirse en una causa regional”, dijo. Según explicó, el crecimiento del Mercosur, la Unasur y la CELAC permitió que el reclamo argentino fuera asumido por América Latina y el Caribe como parte de una agenda común de soberanía.

La ex embajadora fue especialmente dura al analizar el cambio de rumbo a partir de 2015. “Hubo un retroceso muy impresionante”, sostuvo. Al referirse al acuerdo Foradori-Duncan, no dudó en calificarlo como una cesión inaceptable. “La Argentina se comprometió a remover todos los obstáculos para el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las islas, en especial en hidrocarburos, pesca, transporte y navegación”, recordó.
Castro insistió en que esos puntos no eran abstractos. “Los vuelos desde terceros países sirven para el abastecimiento de la base militar y para llevar obreros a las industrias que depredan a la Argentina de su recurso pesquero”, señaló. Y remató con una definición tajante: “Se concedió eso a cambio de absolutamente nada”.
Al hablar sobre el gobierno de Alberto Fernández, reconoció la decisión posterior de dejar sin efecto ese acuerdo, aunque sostuvo que llegó tarde. “Tardó bastante en denunciar el acuerdo Foradori-Duncan, pero finalmente lo dejó sin efecto”, dijo, para luego ampliar la crítica: “Para mí fue un gobierno timorato, un gobierno que no tomó decisiones”.

La entrevista se expandió luego hacia la integración regional. Allí Castro recuperó la idea de la Patria Grande con una fuerte apelación histórica. “La Patria Grande fue el sueño de San Martín y Bolívar. Primero la independencia y después la unidad”, afirmó. En esa línea, reivindicó el ciclo latinoamericano de Chávez, Lula, los Kirchner, Evo Morales, Rafael Correa y José Mujica.

“Recién en ese momento se volvió a pensar en lo que Cristina llamó con acierto la segunda independencia”, sostuvo. Para ella, aquel bloque de 33 países y 600 millones de habitantes tenía una potencia extraordinaria si lograba coordinar intercambio comercial, científico y tecnológico.
Uno de los tramos más ricos en citas directas apareció cuando habló de la derrota del ALCA. “Fue una gran fiesta de la soberanía y de la independencia latinoamericana”, recordó. Según su mirada, aquel episodio marcó el momento en que América Latina empezó a construir autonomía real frente a Estados Unidos.
La ex embajadora también dedicó un tramo importante a su vínculo con Julian Assange. “Yo soy muy amiga de Julian Assange porque lo conocí bien cuando yo era embajadora y él estaba asilado en la embajada de Ecuador”, contó. Desde esa experiencia, aseguró que pudo acceder a una mirada privilegiada sobre operaciones globales de inteligencia, guerra y manipulación.
Al traer la figura de Hugo Chávez, volvió a un registro profundamente personal. “Fue un extraordinario líder. Tuve la suerte de ser muy próxima, he sido su amiga”, sostuvo. Y agregó: “Era una persona absolutamente obsesionada con la independencia y con la unidad de América Latina”.
Sobre Venezuela, fue tajante frente a las críticas mediáticas. “No hay nada de cierto en que Chávez haya sido un dictador; al contrario, hubo una voluntad de unir América Latina y el Caribe y de construir un nucleamiento antimperialista en el mundo”, afirmó.

La conversación también se desplazó hacia la crisis democrática argentina. Allí Castro dejó una de las definiciones más fuertes del reportaje: “La democracia como la conocemos, la democracia liberal, la democracia burguesa, ya no funciona más”. Desde esa idea, propuso pensar nuevas formas de participación popular.
“Hay que salir de este tipo de democracia representativa que no representa a nadie y pasar a un modelo de democracia participativa y protagónica, donde el pueblo tome decisiones realmente sobre los temas que le interesan”, sostuvo.
En ese marco, confirmó su participación en los pedidos de juicio político contra Javier Milei. “Presentamos siete pedidos de juicio político por distintos incumplimientos constitucionales, entre ellos la política con Malvinas y la cesión de recursos”, afirmó.

Sobre el presente del Atlántico Sur, volvió a insistir en la gravedad del escenario: “Ahora ya han anunciado la explotación de hidrocarburos en una plataforma offshore para 2028, con una empresa británica aliada con una empresa israelí”. También alertó sobre la situación de minerales estratégicos: “En nuestro mar argentino hay nódulos polimetálicos y minerales raros que ya están siendo registrados con patentes extranjeras”.

Hacia el cierre, Castro volvió a unir memoria, soberanía y futuro. “La geopolítica es la política, como decía Perón. Te va a alcanzar”, advirtió. Desde esa mirada, insistió en que Malvinas no debe ser pensada solo como una fecha en el calendario, sino como una disputa abierta sobre territorio, defensa, recursos naturales, Antártida y poder global.
La entrevista dejó así una nota marcada por la palabra directa de Alicia Castro, con una idea dominante que atravesó cada definición: mientras el mundo redefine su mapa estratégico, el Atlántico Sur sigue siendo uno de los puntos neurálgicos donde la Argentina se juega soberanía, recursos y futuro.

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