Miércoles 23 de Septiembre de 2026 - 4:58:39 am

Andrea Mango: “El teatro es vida, es mi vida y es el reflejo de la vida”

Espectáculos septiembre 23, 2026

La actriz y cantante pasó por Mirada de Espectador, en Radio Zónica, y habló de Anastasia, Manuelita, su trayectoria, los desafíos de la profesión y su vínculo con el teatro musical.

“Muchas gracias por la invitación. Un placer estar acá con ustedes”, expresó Andrea Mango al comenzar su charla con Mirá Espectador, por Radio Zónica, donde repasó su reciente participación en Anastasia, habló de Manuelita, mi casa es el mundo, de su extensa trayectoria en el teatro musical y de aquellos momentos que marcaron un antes y un después en su carrera.

Al recordar la última función de Anastasia, Mango destacó especialmente la experiencia de compartir las canciones con el público. “Hicimos un sing-along con Una vez en diciembre con todo el público y fue un momento muy hermoso. No lo había vivido nunca”, contó. La actriz había interpretado a María Fiódorovna, la abuela de Ania, y compartió el personaje con Lucila Gandolfo. “La estrené, la hice durante dos meses, después llegó Lucila, que la hizo en vacaciones de invierno. Aparentemente iba a terminar en vacaciones de invierno Anastasia, pero les fue tan bien que decidieron extenderlo hasta el pasado domingo”, explicó.

Durante la entrevista también se refirió a su vínculo con Minerva Casero, protagonista de la obra, y destacó el desafío que significó para la actriz enfrentarse por primera vez a un escenario teatral. “Es una gran, gran, gran actriz”, afirmó. Y agregó: “Si bien era la primera vez que subía a un escenario, estar en un escenario, nunca. Y de repente le tocó todo: subir por primera vez a un escenario, ser la protagonista, no solo tener que actuar, que era su fuerte, sino que también tenía que interpretar a través de las canciones y cantar, y seguir una orquesta. Todo era muy nuevo”.

Para Mango, la autenticidad de Casero fue uno de los elementos centrales de la propuesta. “Ella tiene una entrega y tiene una autenticidad a la hora de actuar que es tremendo lo que hace”, sostuvo. Y profundizó: “Yo creo que Anastasia tiene una verdad. Es muy difícil la historia, pero creo que la verdad que ella cuenta es tan real y es tan auténtica que entrás en el cuento del musical y te creés esa historia de una forma muy cruda y muy verídica y muy emocional como ella lo transmite”.

La actriz también habló de un año particularmente intenso en su carrera. “Fue un año muy, muy hermoso”, aseguró al repasar su participación en Company, Anastasia y Manuelita. “Estrenamos con Company el 8 de enero, iban a ser ocho funciones, terminaron siendo doce, y yo ahí en el momento de las últimas de Company ya empecé a ensayar Anastasia, así que fue una la otra, y mientras estaba terminando las últimas funciones de Anastasia empecé a ensayar Manuelita”.

En ese recorrido, Company obtuvo once nominaciones a los premios ACE y Anastasia, cinco. “Company tiene once nominaciones y es el espectáculo no solo musical, sino el espectáculo total con más nominaciones a los ACE”, destacó. Sin embargo, cuando le preguntaron por el reconocimiento profesional y por aquellas nominaciones que eventualmente no llegan, Mango puso el foco en otro lugar: “Para mí el tema de siempre es un tema para mí y para mis colegas, lo hablamos mucho, y siempre coincidimos que el mayor reconocimiento es el del público”.

“Que la gente se emocione, que a la salida te diga las cosas que le pasaron, que me escriban, que me cuenten que van por segunda, por tercera vez y cuánto se emocionan”, continuó. Y concluyó: “Realmente ese es como el mayor premio. […] Yo agradezco mucho a la gente que le gusta lo que hago y que me lo expresa y que puedo emocionarlos a través de mi trabajo. Ya está. Con eso lo logré”.

Al recorrer su carrera, Mango eligió un momento que considera decisivo: el encuentro con Alejandro Romay. “Yo creo que voy a elegir el momento de quiebre de mi carrera para mí, que fue cuando tuve el honor o la magia o el espíritu, no sé cómo explicarlo, de haber sido vista por Alejandro Romay, que yo lo considero como mi padrino artístico”, recordó.

“Él me dio las mayores posibilidades”, sostuvo. Y explicó por qué aquella oportunidad resultó tan importante: “Los artistas, si tenemos vocación, siempre necesitamos que alguien nos dé esa oportunidad. Si no, por más vocación, por más talento, sí, vas a hacer un montón de cosas, pero para llegar de una manera un poco más masiva necesitás de alguien importante que te dé la posibilidad de poder subirte a un escenario comercial, en este caso, donde puedas demostrar lo que hacés”.

Mango recordó además sus primeros trabajos y a quienes fueron parte de sus comienzos, desde Mamá es una estrella, en el Teatro Lola Membrives, hasta su encuentro con Ángel Mahler y posteriormente con Pepe Cibrián. “Yo me quedo con ese nacimiento que fue con Alejandro. Ya había hecho cosas antes”, explicó. Pero aclaró que no puede elegir una única obra como la más importante: “Siempre digo que las mejores obras o el musical a elegir siempre es el que viene. Quiero que me sorprenda, y siempre es el que esté haciendo en ese momento también”.

Su vocación había aparecido mucho antes, cuando todavía vivía en General Pico, La Pampa. “Fui yo”, respondió cuando Gustavo le preguntó quién había descubierto primero su don artístico. “Nací en General Pico, La Pampa, y viví hasta el secundario. Desde los 10 años, más o menos, yo empecé a mirar en Canal 9. Yo era muy fanática de los programas de televisión de Canal 9”.

Aquellas imágenes terminaron despertando una certeza. “Fue como: ‘Pasa por acá, yo quiero actuar acá’”, recordó. Desde entonces comenzó a formarse en un centro cultural cercano a su casa y contó con el apoyo permanente de sus padres. A los 16 años comenzó a viajar los fines de semana a Buenos Aires para estudiar comedia musical con Ana María Campoy. “Mi primer, primer maestra fue Ana María”, recordó. “Terminaba la última clase del viernes y viajaba con mi mamá, que me acompañaba. El viernes a la noche nos subíamos al micro, llegábamos el sábado a la mañana y tenía mis clases con Ana María y a la noche nos volvíamos”.

“Yo agradezco infinitamente haber tenido los padres que tuve, que realmente hicieron que mi carrera hoy sea esto”, expresó.

La emoción previa a salir a escena también fue uno de los temas de la conversación. Mango aseguró que, pese a los años de trayectoria, todavía siente los nervios antes de cada función. “Primero un gran agradecimiento. Siempre agradezco tener la posibilidad de estar trabajando de lo que amo hacer”, explicó. Y agregó: “Después, por suerte, está el nervio. Está ese primer nervio que deseo que siempre esté, que no se me vaya nunca, que nunca me acostumbre a esa primera vez. Siempre es una primera vez”.

Según explicó, aprendió a atravesar ese momento concentrándose en el presente. “Hay algunos ejercicios que hago de volver al presente, de estar en el presente, de no ir más allá de que el momento que se abre el telón”, contó. Y recordó una situación particular con Anastasia: “Estaba solita y se abría el telón y era: ‘¿Me acordaré la letra?’”.

Para Mango, estar presente también es fundamental cuando llega el final de una temporada. “Lo importante para mí siempre, como lo hago con mis compañeros, es estar presentes”, afirmó. “Esto se va a hacer ahora por primera vez, no va a ser la última función. Otra vez la volvemos a hacer de nuevo desde cero”.

Actualmente, la actriz continúa con Manuelita, mi casa es el mundo, una propuesta que la acerca al universo de María Elena Walsh. “Es una gran responsabilidad también porque María Elena es María Elena y lo que dice María Elena es muy profundo y no solo para niños”, explicó. “Siempre hay un mensaje más profundo en María Elena”.

Para Mango, interpretar sus canciones implica diversión, pero también responsabilidad. “Es hermosura, felicidad por estar interpretando a María Elena y transmitiendo su mensaje que nunca, que nunca debe morir en nosotros y en nuestra cultura argentina”, afirmó. “Esa enorme responsabilidad de contar lo que ella quería contar a través de este juego teatral, que llega al corazón también”.

La actriz también aprovechó la conversación para hablar de la formación de las nuevas generaciones de artistas y de la importancia de prepararse en distintas disciplinas. “En las audiciones aprendí con los años que no tiene que ver con que yo haya desafinado, que no haya hecho una nota bien o que no haya dicho un texto, tiene que ver con que en ese momento no estoy dando con lo que se busca”, explicó. Y dejó un consejo para quienes comienzan: “Primero que hay que formarse en las tres disciplinas, siempre”.

En ese sentido, puso especial énfasis en la actuación dentro de la comedia musical. “Hay una cuestión de la comedia musical que no se estudia mucho la actuación, siempre se prioriza más estudiar el canto o estudiar la danza. Hay que estudiar actuación”, sostuvo. Para Mango, “cómo se dice lo que se canta tiene que ver con una actuación, no solo con cantar una nota”.

También recordó su experiencia al trabajar con Damián Mahler, hijo de Ángel Mahler, con quien había trabajado desde muy joven. “Fue muy significativo, fue muy hermoso poder trabajar con Damián”, contó. Y explicó que durante Company sintió una particular conexión con el recuerdo de su padre: “Había algo en sus manos que lo veía a Ángel, en ese piano yendo y viniendo”. Para ella, fue “una calidad humana tan hermosa como la del padre”.

Sobre las diferencias entre el teatro independiente y el comercial, Mango señaló que son universos diferentes, aunque la entrega sea la misma. “Desde la entrega, esto que decías del 100%, no hay diferencia, pero después sí hay, qué sé yo, un mayor esfuerzo en lo independiente”, explicó. Y agregó: “Hay otras facilidades que te da el teatro comercial que en el independiente tenés vos que ponerte un poco más la camiseta”.

En el tramo final, la actriz habló de las giras y del vínculo especial que establece con el público del interior. “Es lindo, es sacrificado”, reconoció. Pero enseguida destacó: “No hay como el público del interior. O sea, el público del interior es una cosa que no se puede creer”. Según Mango, allí existe una emoción particular frente al hecho teatral: “El público del interior es… me siento yo cuando iba de niña en La Pampa a ver cosas. Es como nada, de repente algo se hace real, ¿entendés? Algo está en vivo”.

Actualmente continúa con Manuelita, mi casa es el mundo, con funciones previstas en Quilmes, Pilar y Canning, mientras espera el regreso de Anastasia. Y cuando le pidieron definir qué significa el teatro en una sola palabra, respondió sin dudar: “Vida”. Después amplió aquella definición: “Es mi vida y es el reflejo de la vida, chicos”. Y cerró con una frase que resume buena parte de su recorrido artístico: “Es la vida tuya, mía, de todos. Es el reflejo”.

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