Berenice Iañez: “Creo que es una gestión que nunca arrancó”
Interes General junio 4, 2026La legisladora porteña pasó por "El Arranque", en Radio Zónica, y habló sobre la ampliación presupuestaria de la Ciudad, la gestión de Jorge Macri, el avance de La Libertad Avanza, la actualidad del peronismo y los desafíos políticos de cara al futuro.
Berenice Iañez fue entrevistada en “El Arranque”, por Radio Zónica, y sostuvo que la gestión de Jorge Macri atraviesa un momento de debilidad política y falta de rumbo. “Creo que es una gestión que nunca arrancó. De verdad creo que nunca arrancó y que ahora ya queda poco tiempo. Lo que veo es que hay una definición política de aceptar que no se llegó a generar ningún tipo de gestión ni a acomodar proyectos importantes, entonces se sale a buscar impacto con redes sociales, con reels y con medidas que generan repercusión pública”, afirmó.
La legisladora de la Ciudad de Buenos Aires comenzó analizando la reciente ampliación presupuestaria aprobada en la Legislatura y cuestionó varios de los criterios utilizados por el oficialismo porteño. “Fue una ampliación presupuestaria compleja porque mantiene salarios muy bajos para los trabajadores del Estado. Ahí incluyo a docentes, médicos, enfermeros, empleados públicos y fuerzas de seguridad. Hay muchísimo dinero destinado al contrato de la basura, que sigue siendo uno de los grandes negocios de la Ciudad, mientras que los salarios continúan muy planchados”, señaló.
Iañez también cuestionó los argumentos utilizados históricamente para justificar las deficiencias en materia de limpieza urbana. “Siempre parece que la culpa es de los vecinos y vecinas porque la Ciudad está sucia. Que si se sacó la basura a una hora incorrecta o que si el vecino no colaboró. Pero los contratos son millonarios y uno espera resultados acordes a semejante inversión. Con los recursos que se destinan a ese servicio, la situación debería ser muy distinta”, sostuvo.
La dirigente de Fuerza por Buenos Aires puso además la lupa sobre las proyecciones económicas incluidas en el presupuesto porteño. “Nosotros venimos observando una caída de la recaudación por ingresos brutos cercana al siete por ciento durante el primer trimestre y, sin embargo, el Gobierno proyecta que será una de las principales fuentes de crecimiento de ingresos. Son números que generan muchas dudas porque no parecen compatibles con la realidad económica que estamos viendo”, explicó.
Respecto al impuesto sobre los ingresos brutos, recordó que su espacio impulsa la eliminación del tributo para los monotributistas de todas las categorías. “Tenemos un proyecto para sacar ingresos brutos a todos los monotributistas porque es un impuesto profundamente distorsivo. Lo que se terminó aprobando recientemente se presentó como una baja, pero en realidad quedó muy lejos de representar un alivio real para quienes trabajan y producen”, manifestó.
En ese contexto, cuestionó la relación política entre el PRO y La Libertad Avanza dentro de la Legislatura porteña. “Lo que se vio en la última sesión fue muy llamativo. La Libertad Avanza se abstuvo en la votación de la ampliación presupuestaria y después el PRO terminó acompañando proyectos impulsados por los libertarios. Hay una situación de mucha entrega política que preocupa”, afirmó.
Al analizar el vínculo de fuerzas dentro del oficialismo, Iañez consideró que existe una pérdida de liderazgo de Jorge Macri y una creciente influencia del espacio libertario. “Vi a un PRO derrotado. Vi a un oficialismo que tuvo que sacar adelante una ampliación presupuestaria sin el acompañamiento de quienes supuestamente son sus socios naturales. Eso habla de una debilidad política evidente”, remarcó.
La legisladora también cuestionó la estrategia comunicacional del Gobierno porteño y mencionó como ejemplo el denominado Operativo Tormenta Negra. “Hay una tendencia a privilegiar las acciones de alto impacto mediático por encima de las soluciones estructurales. Mucha publicidad, mucha puesta en escena y mucho contenido para redes sociales. Pero después los problemas siguen estando”, aseguró.
En ese sentido, realizó una diferenciación entre las demandas legítimas de seguridad y algunas decisiones políticas que, según su visión, terminan profundizando divisiones sociales. “A mí me interesa separar claramente el reclamo genuino de seguridad que tienen los vecinos de los barrios populares de ciertas acciones que terminan estigmatizando sectores enteros. Los que más sufren la inseguridad son justamente quienes viven en las villas y en los barrios populares. Son quienes más necesitan la presencia del Estado”, explicó.
“La realidad es que donde no hay Estado avanza el narcotráfico. Eso ocurre acá y ocurre en cualquier parte del mundo. Por eso me preocupa cuando veo organismos desfinanciados o cuando observo una vocación permanente de enfrentar sectores sociales entre sí. Un jefe de Gobierno gobierna para todos los ciudadanos y ciudadanas”, agregó.
Consultada sobre la situación del peronismo y las posibilidades electorales en la Ciudad de Buenos Aires, Iañez consideró que existe una oportunidad histórica para construir una alternativa competitiva. “Creo que sí. Pero para eso el peronismo tiene que atravesar un proceso de actualización política y doctrinaria. Tenemos que revisar prácticas, agendas y prioridades. Hay que volver a conectar con las preocupaciones reales de la sociedad”, expresó.
La dirigente sostuvo que uno de los desafíos más importantes consiste en recuperar confianza social. “Durante mucho tiempo el peronismo fue identificado como el partido del orden social. Hoy hay sectores que creen que si gana el peronismo automáticamente se genera incertidumbre económica. Esa percepción existe y hay que trabajar para revertirla”, señaló.
Iañez insistió en la necesidad de ampliar la agenda política y abordar temas que históricamente generaron incomodidad dentro de algunos sectores del movimiento. “Hay que hablar de seguridad, hay que hablar de corrupción, hay que hablar de las transformaciones tecnológicas. No se puede seguir evitando discusiones porque eso termina generando costos políticos enormes”, afirmó.
“Durante muchos años hubo temas que parecían tabú y eso nos terminó perjudicando. Cuando uno no discute ciertos problemas, esos problemas igual existen y terminan siendo aprovechados por otros espacios políticos. Hay que tener la madurez suficiente para revisar errores propios”, agregó.
La legisladora también realizó una fuerte autocrítica respecto de las experiencias recientes de gobierno. “La sociedad viene de atravesar varias decepciones. El gobierno de Mauricio Macri no pudo cumplir muchas de las expectativas que había generado. El Frente de Todos tampoco logró resolver problemas centrales. Y hoy mucha gente siente que el gobierno de Javier Milei también puede terminar convirtiéndose en una nueva decepción. Es una situación muy dura para cualquier sociedad”, reflexionó.
“Cuando una persona sufre una decepción tras otra, inevitablemente pierde confianza. Por eso creo que el desafío no es solamente económico. También es ético, moral y cultural. Hay que reconstruir vínculos de confianza entre la política y la ciudadanía”, sostuvo.
Durante la entrevista, Iañez reconoció además que la grieta fue uno de los grandes errores de la política argentina. “No sé exactamente quién la inició ni quién la profundizó más, pero claramente no solucionó ninguno de los problemas de fondo que tiene nuestro país. Al contrario, muchas veces los agravó”, indicó.
La legisladora aseguró que el debate político debe volver a enfocarse en soluciones concretas para los problemas cotidianos. “Hay que salir de las discusiones cerradas entre dirigentes y volver a poner a la sociedad en el centro de la escena. Al final es la sociedad la que ordena, la que castiga y la que premia con su voto”, afirmó.
Respecto de la situación nacional, se mostró crítica con la administración libertaria. “Veo un gobierno que muchas veces parece gobernar para un pueblo que no ama. Eso me preocupa profundamente. Pero también respeto mucho a quienes todavía depositan expectativas en este proceso y esperan resultados positivos”, señaló.
Al mismo tiempo, destacó la importancia de comprender los cambios que atraviesa el mundo y adaptar las propuestas políticas a los nuevos tiempos. “Hoy no se puede hablar de desarrollo económico sin incorporar cuestiones vinculadas a la inteligencia artificial, la tecnología, la educación y las nuevas formas de producción. La política tiene que estar a la altura de esas transformaciones”, explicó.
Sobre el futuro del peronismo, manifestó una expectativa positiva respecto de nuevos liderazgos y de una reconstrucción basada en valores. “Tengo esperanza. Creo que hay dirigentes que pueden aportar una mirada ética y comprometida con los problemas reales de la gente. Pero también creo que necesitamos mucha autocrítica. Si durante nuestros gobiernos el salario mínimo estaba por debajo de la línea de pobreza, tenemos que preguntarnos qué diferencia percibe la sociedad entre nosotros y otros espacios políticos”, afirmó.
“Ninguna persona se siente representada únicamente por los discursos. La gente mira resultados concretos. Por eso creo que los pueblos no se equivocan. Lo que hacen es responder a procesos políticos que generan expectativas o frustraciones”, agregó.
Finalmente, Iañez sostuvo que la democracia debe avanzar hacia formas más participativas y con mayor involucramiento ciudadano. “Tenemos que repensar una democracia que no sea solamente representativa y delegativa. Necesitamos una democracia social, donde la participación sea más profunda, más sincera y más efectiva. Hay muchísimo para cambiar y muchísimo por construir”, concluyó.
Antes de despedirse, la legisladora adelantó que continuaría con una intensa agenda de trabajo territorial y legislativo. “Hoy tenemos actividades en Santa Catalina y además la presentación del proyecto de urbanización impulsado por la junta vecinal de La Carbonilla. Son iniciativas importantes porque tienen que ver con mejorar concretamente la vida de los vecinos y vecinas”, cerró.
La figura de Daniel Yofra quedó asociada en los últimos años a una nueva etapa dentro del sindicalismo argentino, marcada por una fuerte defensa de la negociación colectiva, la discusión salarial y el protagonismo de los trabajadores en las decisiones vinculadas al mundo laboral. Su recorrido dentro del gremio aceitero comenzó desde la propia experiencia como trabajador de planta, un origen que suele destacar como una diferencia fundamental a la hora de interpretar las necesidades de quienes representa. Antes de ocupar los principales cargos de conducción sindical, atravesó las mismas condiciones que muchos trabajadores del sector, conociendo desde adentro las dificultades, las demandas y los desafíos cotidianos de la actividad industrial.
Su construcción gremial estuvo vinculada al proceso de transformación de la organización aceitera, que con el paso de los años logró instalar una discusión diferente alrededor del concepto de salario mínimo vital y móvil. Bajo esa mirada, la discusión paritaria dejó de centrarse únicamente en porcentajes de aumento y comenzó a plantear una cuestión más amplia: cuál es el ingreso necesario para que una familia trabajadora pueda cubrir sus necesidades básicas y desarrollar una vida digna. Esa perspectiva se convirtió en uno de los principales ejes de la Federación Aceitera y en una referencia dentro del debate sindical argentino.
El liderazgo de Yofra también estuvo marcado por una fuerte presencia en los conflictos laborales y por una postura que reivindica la organización colectiva como herramienta de defensa de derechos. Para el dirigente, la historia del movimiento obrero demuestra que muchos de los avances conseguidos por los trabajadores fueron producto de la participación, la negociación y también de medidas de fuerza cuando los canales de diálogo no funcionaron. Desde esa perspectiva, sostiene que las conquistas laborales no son permanentes y que requieren una defensa constante frente a los cambios económicos y sociales.
A lo largo de su gestión al frente de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina, Yofra logró que el sindicato aceitero adquiriera una mayor visibilidad dentro de la discusión nacional. La actividad del sector, vinculada a una de las áreas productivas más importantes del país, convirtió cada negociación salarial en un tema de impacto económico general, generando debates sobre la relación entre producción, exportaciones, rentabilidad empresaria y condiciones laborales.
Más allá de las diferencias que pueda generar su postura dentro del escenario político y sindical, su figura representa una corriente que plantea recuperar el protagonismo de las organizaciones gremiales desde una perspectiva de mayor confrontación cuando considera que están en juego derechos fundamentales. En sus intervenciones públicas suele insistir en que el rol de un dirigente sindical no debe limitarse a administrar conflictos, sino también a interpretar las necesidades de los trabajadores y buscar herramientas para mejorar sus condiciones de vida.
Con un estilo directo y sin evitar definiciones fuertes, Daniel Yofra se convirtió en uno de los dirigentes sindicales con mayor presencia en los debates actuales sobre el futuro del trabajo en Argentina. Su mirada combina la experiencia adquirida durante años dentro del sector industrial con una interpretación política sobre el papel que deben cumplir los sindicatos en una sociedad atravesada por cambios económicos, tecnológicos y laborales. Desde ese lugar continúa planteando que el desafío principal del movimiento obrero es recuperar capacidad de organización, fortalecer la representación de los trabajadores y sostener la discusión sobre el valor del salario como elemento central de una vida digna.
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