Damián Manusovich: “San Lorenzo tiene que mirar hacia adentro, invertir en sus inferiores y pensar en el largo plazo”
Deporte junio 29, 2026Pasó por Cuervos de Ley y recordó el histórico título de 1995, analizó el presente institucional del club y habló sobre un posible futuro vinculado a la vida política azulgrana.
“Son hermosos recuerdos, ya un poco borrosos porque pasó el tiempo, pero con muchísima emoción y muchísima alegría. Después de tanto buscarlo, ese grupo, ese equipo, toda la gente y el club pudimos coronar algo que, como dijo el Bambino en su momento, era justo y merecido”, recordó al evocar el campeonato obtenido en 1995, una conquista que, según sostuvo, fue el resultado de una combinación de calidad humana y futbolística. “Era un muy buen grupo de muchachos que hasta el día de hoy estamos en contacto. Nos seguimos saludando y felicitando. Pero además de la calidad humana, era un plantel con una calidad futbolística fantástica y un grandísimo entrenador. Terminamos saliendo campeón, subcampeón, siempre peleando arriba. La espina que nos quedó fue no haber coronado con la Copa Libertadores al año siguiente.”
Al analizar aquel equipo, aseguró que la fortaleza mental fue una de sus principales virtudes. “Era un equipo de gente grande, con muchísima personalidad. Nos podían ganar o podíamos perder, pero no se nos iban a llevar puestos. El partido con Vélez fue una batalla. Merecimos ganarlo y sabíamos que íbamos a dar pelea hasta el final. Lo que no sabíamos era qué iba a pasar con Gimnasia. Después se dieron las cosas a nuestro favor y terminó siendo una enorme alegría para todos.”
También dedicó palabras de reconocimiento a quienes marcaron aquella etapa. Sobre Oscar Ruggeri afirmó: “Fue como un padre futbolístico para mí. Ya era el gran Oscar Ruggeri cuando llegó. Fue un ejemplo, un espejo de liderazgo, de personalidad y un gran compañero. En el libro grande de los jugadores del fútbol argentino está Oscar.” Del Bambino Veira destacó: “Es un ídolo de San Lorenzo. Un motivador natural. Te hablaba tomando un café y ya te motivaba. Tenía las cosas clarísimas y un enorme amor por San Lorenzo. Él mismo dijo que este fue el campeonato más importante de su carrera.”
Respecto del entonces presidente Fernando Miele, señaló: “Le tengo un gran afecto. Hizo un estadio nuevo y eso habla de su enorme capacidad. Después la política de San Lorenzo se volvió fea y creo que todos deberíamos hacer una revisión para entender que lo más importante es el bien del club. En ese torneo hubiera sido imposible salir campeón sin él.”
Cuando la charla pasó al presente institucional, Manusovich planteó que el camino pasa por un proyecto sostenido. “San Lorenzo tiene que tener una mirada introspectiva, invertir fuerte y mucho en sus divisiones inferiores, generar un proceso virtuoso y copiar modelos que funcionan. Hay que generar la propia materia prima para alimentar al primer equipo y equilibrar las finanzas pensando en el mediano y largo plazo. Esto no es magia ni se resuelve en una temporada, ni lo hace solamente un entrenador o un presidente.”
Consultado sobre la posibilidad de involucrarse en la vida política del club, respondió: “Hoy claramente no, pero sí me gustaría en un futuro. Siempre voy a estar cerca de San Lorenzo. Si el club necesita que colabore, voy a estar. Ojalá quienes hoy conducen se iluminen y hagan las cosas fantásticamente bien.”
Durante la entrevista también expresó su preocupación por el clima político que atraviesa la institución. “Me cuesta entender por qué hay tantas peleas y tan pocos consensos. Todos queremos un club fuerte, con buenas inferiores, con un gran entrenador, con las cuentas equilibradas y con el estadio. Si queremos todos lo mismo, ¿por qué tiramos para lugares distintos? Me sentaría mucho más sobre los acuerdos que sobre las diferencias. En el intercambio de ideas debería surgir una idea mejor.”
Finalmente, recordó cómo nació su vínculo con el club y explicó por qué San Lorenzo terminó ocupando un lugar especial en su vida. “Yo soy cuervo por elección. Nací en otro lugar, pero el club me robó el corazón. Me conquistó vivir la reconstrucción del estadio, ver cómo el club renacía y escuchar a la gente cantar su historia, incluso contando las malas. Porque eso es la vida. Ganás, perdés, empatás, pero el amor por el club no cambia. Si al equipo le va mal, lo querés más todavía. Esa lógica de San Lorenzo fue la que me conquistó. Todo eso hizo que mi corazón hoy esté pintado de azulgrana.”
Damián Manusovich pertenece a esa generación de futbolistas que supo reinventarse una vez concluida su etapa profesional dentro de una cancha. Aunque su nombre permanece ligado a los recuerdos de los hinchas de Atlanta, Vélez Sarsfield y, especialmente, San Lorenzo de Almagro, donde alcanzó uno de los momentos más importantes de su carrera deportiva, con el paso de los años encontró una nueva vocación en el periodismo deportivo. Esa transición no fue casual. El conocimiento adquirido durante años de entrenamiento, competencia y convivencia con entrenadores de primer nivel le permitió desarrollar una mirada analítica sobre el juego que hoy comparte desde los medios de comunicación, aportando una visión que combina la experiencia de quien vivió el fútbol desde adentro con la objetividad que exige el ejercicio periodístico.
Nacido en la Ciudad de Buenos Aires el 30 de abril de 1973, Manusovich comenzó a jugar al fútbol desde muy pequeño. Como tantos chicos argentinos, encontró en la pelota una forma de expresión y un espacio para desarrollar sus condiciones naturales. Sus primeros pasos en las divisiones inferiores fueron consolidando un perfil de defensor moderno para la época, con capacidad para proyectarse al ataque, buena técnica y una lectura táctica que lo diferenciaba de otros jugadores de su posición. Esas cualidades llamaron rápidamente la atención de los entrenadores y le permitieron iniciar una carrera profesional que muy pronto lo llevaría a competir en la máxima categoría del fútbol argentino.
Su debut se produjo con la camiseta de Atlanta, institución que le brindó la posibilidad de mostrarse en el fútbol grande. Allí comenzó a adquirir experiencia enfrentando a algunos de los mejores delanteros del país y aprendió el valor del esfuerzo cotidiano para sostenerse en una actividad donde la competencia es permanente. Aquellos primeros años resultaron fundamentales para moldear su personalidad y comprender que el talento por sí solo no alcanza si no está acompañado por disciplina, compromiso y una preparación constante. Esa filosofía de trabajo lo acompañaría durante toda su carrera y sería una de las claves para ganarse el respeto de compañeros, entrenadores e hinchas.
Su crecimiento deportivo despertó el interés de Vélez Sarsfield, una de las instituciones que por entonces atravesaba uno de los períodos más exitosos de su historia. Integrar un plantel conducido por Carlos Bianchi significó una experiencia de enorme aprendizaje. Aunque la competencia interna era muy exigente y las oportunidades no siempre abundaban, Manusovich absorbió conocimientos que marcarían su manera de entender el fútbol. Compartir entrenamientos con futbolistas de jerarquía internacional y observar de cerca el liderazgo de un entrenador que luego se convertiría en una leyenda le permitió incorporar conceptos tácticos y humanos que más adelante recordaría como determinantes para su formación.
Sin embargo, el momento de mayor reconocimiento llegaría con su incorporación a San Lorenzo de Almagro. En el club de Boedo encontró continuidad, confianza y un lugar donde desplegar plenamente sus condiciones futbolísticas. Rápidamente se ganó el cariño de los simpatizantes gracias a su entrega permanente, su compromiso con cada partido y una actitud que reflejaba el sentido de pertenencia que caracteriza a los futbolistas identificados con la historia de una institución. Durante varias temporadas fue una pieza importante del equipo y tuvo el privilegio de integrar el plantel dirigido por Héctor “Bambino” Veira que conquistó el Torneo Clausura de 1995. Aquel campeonato significó mucho más que un título: puso fin a una prolongada espera de los hinchas azulgranas y quedó grabado como uno de los grandes hitos deportivos del club en la década de los noventa.
Con el paso del tiempo, Manusovich recordó en numerosas oportunidades el clima humano que se vivía dentro de aquel plantel. Más allá de las condiciones futbolísticas de sus integrantes, destacó siempre la solidaridad, la confianza mutua y el convencimiento colectivo de que los objetivos sólo podían alcanzarse a partir del esfuerzo compartido. Esa experiencia fortaleció una idea que hoy suele transmitir cuando analiza la actualidad del deporte: los grandes equipos no dependen exclusivamente de las individualidades, sino de la capacidad para construir un proyecto común en el que cada integrante comprenda cuál es su función y trabaje en beneficio del grupo.
A lo largo de su recorrido profesional, Damián Manusovich también logró consolidarse como una voz respetada dentro del análisis futbolístico argentino. Su experiencia como futbolista de Primera División le permitió construir una mirada profunda sobre el juego, basada no sólo en los aspectos tácticos y estratégicos, sino también en la comprensión del factor humano que atraviesa a cada plantel. Desde su rol como periodista deportivo ha participado en distintos programas de radio, televisión y plataformas digitales, donde se destaca por ofrecer conceptos claros, análisis fundamentados y una visión equilibrada sobre la actualidad del fútbol nacional e internacional. Su forma de comunicar se caracteriza por priorizar el contenido por encima de la polémica, buscando explicar el desarrollo del juego y el funcionamiento de los equipos antes que centrarse únicamente en los resultados o en las controversias que muchas veces rodean al deporte profesional.
Esa combinación entre la experiencia adquirida dentro de una cancha y la preparación desarrollada en los medios de comunicación le permitió convertirse en un referente para quienes buscan comprender el fútbol desde una perspectiva integral. A lo largo de los años ha compartido entrevistas, conferencias y charlas en las que suele remarcar la importancia de la formación de los futbolistas desde edades tempranas, no solamente en los aspectos técnicos y físicos, sino también en los valores, la educación y la preparación para afrontar los desafíos que implica una carrera profesional. En ese sentido, sostiene que el crecimiento de un jugador depende tanto de sus condiciones naturales como del entorno que lo acompaña, de los entrenadores que lo forman y de la capacidad de cada institución para brindar un proyecto sólido y sostenible.
Su historia deportiva continúa siendo recordada especialmente por los hinchas de San Lorenzo, quienes lo identifican como uno de los integrantes del plantel que devolvió la alegría al pueblo azulgrana con la obtención del Torneo Clausura de 1995. A más de tres décadas de aquella conquista, Manusovich mantiene un vínculo permanente con el club y con sus excompañeros, participando en encuentros con socios, eventos conmemorativos y diferentes actividades relacionadas con la historia de la institución. Ese contacto permanente con los simpatizantes reafirma el cariño mutuo construido durante su etapa como futbolista y demuestra que su legado trasciende los noventa minutos de cada partido. Su recorrido representa el de un profesional que supo dejar una huella tanto dentro como fuera de la cancha, manteniendo siempre una relación cercana con el fútbol, con la comunicación y con los valores que marcaron toda su trayectoria. Por esa razón, su testimonio continúa siendo una referencia valiosa para comprender no sólo uno de los capítulos más importantes de la historia reciente de San Lorenzo, sino también la evolución del fútbol argentino y el papel que pueden desempeñar los exjugadores cuando deciden transmitir su experiencia a las nuevas generaciones desde el periodismo, la formación y el análisis del deporte.
Escuchá “Cuervos de Ley” todos los Jueves 19hs. por Radio Zonica