Daniel Santos: “La cardiooncología ya no es una subespecialidad, es una necesidad”
Salud abril 30, 2026El especialista pasó por FUCA Streaming y habló sobre su recorrido en la medicina, el crecimiento de la cardiooncología, la importancia de los chequeos cardiovasculares y el impacto del proyecto Corazón Activo en pacientes oncológicos.
Daniel Santos sostuvo que “la cardiooncología ya no es una subespecialidad, es una necesidad”, al explicar cómo cambió el abordaje de los pacientes oncológicos en los últimos años y el rol cada vez más central del cardiólogo dentro de los equipos interdisciplinarios. El médico especialista en cardiología y ecocardiografía recordó que su vocación nació a partir de una experiencia personal y afirmó que “no vengo de familia de médicos, elegí la medicina posiblemente por un infarto que tuvo mi padre cuando yo tenía 16 años, no me gustó cómo lo trataron y los vínculos que se generaron en torno a su enfermedad”.
El entrevistado relató que su camino profesional se definió entre la cirugía y la cardiología en los últimos años de la carrera y señaló que su formación estuvo marcada por su vínculo con Carlos Tajer, a quien definió como su mentor. “Es un honor escribir en un libro que es referencia en toda Latinoamérica, es un médico que ha formado camadas y camadas de cardiólogos”, afirmó, al tiempo que destacó su paso por instituciones internacionales como el Seton Medical Center de San Francisco y el Population Health Research Institute de Canadá, donde dijo haber aprendido “procesos de perfección, donde no puede haber errores y cada paso está totalmente comprobado”.
Santos explicó que su llegada a la cardiooncología fue, en parte, fortuita y recordó que “en el año 2002, en plena crisis, el Instituto Alexander Fleming tenía un piso vacío y armamos un servicio de cardiología”. En ese sentido, detalló que con el tiempo comenzaron a notar que la mayoría de los pacientes eran oncológicos y que eso los llevó a especializarse. “Fuimos al MD Anderson y empezamos a entender las necesidades específicas de estos pacientes”, agregó, y subrayó que hoy el trabajo conjunto con oncólogos es imprescindible.
Respecto de esa integración, el cardiólogo afirmó que “uno necesita ganarse la confianza del oncólogo”, y explicó que los pacientes con cáncer suelen presentar múltiples factores de riesgo cardiovascular. “Un paciente con cáncer de próstata puede tener entre tres y cinco factores de riesgo coronario al momento del diagnóstico”, dijo, y amplió que la continuidad del seguimiento oncológico permite también ordenar la salud cardiovascular a largo plazo. “Tenés diez años para poner al paciente en orden”, remarcó.
En relación a los controles, el profesional indicó que los chequeos cardiológicos deben comenzar con estudios simples y accesibles. “El laboratorio, el colesterol, la glucemia, el peso, la actividad física, todo eso ya te orienta”, sostuvo, y explicó que el corazón responde rápidamente al ejercicio, por lo que las pruebas de esfuerzo permiten detectar alteraciones de manera temprana. En ese marco, destacó que “220 menos la edad es la frecuencia cardíaca máxima teórica que puede alcanzar una persona”, y subrayó la importancia de observar cómo responde el organismo ante el esfuerzo.
Santos también hizo hincapié en los hábitos y explicó el impacto del sodio y la hidratación en la presión arterial. “Si yo tengo un disbalance entre sodio y agua, el riñón genera sustancias que producen vasoconstricción y sube la presión”, afirmó, y advirtió que con la edad disminuye la sensación de sed, lo que obliga a incorporar el consumo de agua como hábito consciente.
Al referirse a su experiencia internacional, el especialista destacó el valor del método y la organización. “Aprendí que cada persona en el quirófano tiene una función específica y que todo responde a un orden”, sostuvo, y recordó una frase que lo marcó durante su formación: “Si le tengo que repetir dos veces las cosas, no podemos trabajar juntos”.
Sobre el final, el entrevistado se detuvo en el proyecto Corazón Activo, una iniciativa que impulsa la actividad física y la socialización en pacientes oncológicos. “Nos dimos cuenta de que fracasábamos en lograr que los pacientes hicieran ejercicio”, explicó, y contó que a partir de encuentros grupales lograron generar una comunidad que hoy reúne a decenas de personas. “Con solo caminar 6000 pasos por día cambia el pronóstico cardiovascular, pero además se rompe la soledad”, señaló.
Santos destacó que el programa creció más allá de lo previsto y valoró el impacto humano de la propuesta. “Es increíble ver cómo personas que no se conocían terminan formando vínculos y compartiendo experiencias”, afirmó, y reflexionó que “hay algo muy importante en devolver lo que uno recibió, en hacer algo en tu metro cuadrado por los demás”.
La entrevista con Daniel Santos permitió conocer una mirada integral sobre la medicina actual y sobre el cambio de paradigma que atraviesa la atención de los pacientes. Más allá de los avances tecnológicos y farmacológicos, el especialista remarcó que la medicina moderna requiere una comprensión más amplia de cada persona, donde el tratamiento no se limite únicamente a combatir una enfermedad, sino también a acompañar los procesos emocionales, sociales y físicos que atraviesan quienes reciben un diagnóstico complejo.
En ese sentido, Santos destacó que el rol del médico también implica educar, escuchar y generar herramientas para que los pacientes puedan participar activamente de su propio cuidado. La prevención, la incorporación de hábitos saludables y el seguimiento constante aparecen como pilares fundamentales dentro de una nueva forma de entender la salud, donde la calidad de vida ocupa un lugar tan importante como la evolución clínica.
El especialista explicó que uno de los grandes desafíos actuales del sistema sanitario es lograr que distintas áreas trabajen de manera coordinada y que los pacientes no sean tratados como enfermedades aisladas, sino como personas con historias, contextos y necesidades particulares. La colaboración entre profesionales de diferentes disciplinas se vuelve así una herramienta esencial para mejorar resultados y ofrecer una atención más completa.
Durante la charla también quedó reflejada la importancia de la formación permanente dentro de la medicina. Santos destacó que la actualización constante, el intercambio con equipos especializados y la incorporación de nuevas herramientas permiten mejorar la práctica diaria y responder a escenarios cada vez más complejos. Para el profesional, la excelencia médica no depende solamente del conocimiento técnico, sino también de la capacidad de trabajar en equipo y mantener una actitud de aprendizaje continuo.
El médico hizo especial énfasis en que muchas enfermedades crónicas y tratamientos prolongados requieren una mirada preventiva que comience mucho antes de la aparición de complicaciones. En ese marco, consideró fundamental instalar una cultura del cuidado personal, donde pequeños cambios sostenidos en el tiempo puedan generar grandes beneficios para la salud. La alimentación equilibrada, el movimiento diario y los controles periódicos forman parte de una estrategia que puede modificar el pronóstico de miles de personas.
Además, Santos puso en valor el impacto que tienen los espacios comunitarios vinculados a la salud, donde los pacientes pueden encontrar acompañamiento y compartir experiencias con personas que atraviesan situaciones similares. Según su visión, la medicina también debe contemplar el aspecto humano de las enfermedades, ya que el aislamiento y la falta de contención pueden influir negativamente en la recuperación y en el bienestar general.
Su recorrido profesional refleja una combinación entre investigación, práctica clínica y compromiso social. Desde esa perspectiva, sostiene que el conocimiento médico adquiere mayor sentido cuando puede transformarse en acciones concretas que mejoren la vida cotidiana de las personas. Para Santos, el desafío de la medicina del futuro estará en integrar cada vez más la prevención, la ciencia y la humanidad, entendiendo que detrás de cada diagnóstico existe una persona que necesita atención, información y acompañamiento.
Así, la conversación dejó una reflexión central: los avances médicos no solo deben medirse por nuevos tratamientos o descubrimientos científicos, sino también por la capacidad de construir sistemas de atención más cercanos, interdisciplinarios y orientados a que los pacientes puedan vivir más y mejor.
La mirada de Daniel Santos refleja una transformación profunda en la manera de comprender la medicina contemporánea, donde el conocimiento científico convive cada vez más con una visión humanizada del paciente. Su recorrido profesional muestra cómo la experiencia, la formación y el contacto permanente con las personas pueden convertirse en herramientas para repensar la atención sanitaria y generar nuevas estrategias que respondan a las necesidades actuales.
Para el especialista, uno de los grandes desafíos del presente consiste en anticiparse a los problemas de salud y no esperar únicamente a que aparezcan las complicaciones. Esta perspectiva preventiva implica cambiar hábitos, fortalecer la educación sanitaria y promover una mayor participación de las personas en el cuidado de su propio organismo. En esa línea, considera que la medicina debe acompañar a los pacientes durante todo el proceso, brindando información clara y generando confianza.
Durante la entrevista también quedó planteado el valor de una medicina basada en la evidencia, pero sin perder de vista el componente humano. La incorporación de nuevas tecnologías, estudios más precisos y tratamientos innovadores representa un avance fundamental, aunque para Santos ese progreso debe estar acompañado por una relación cercana entre profesionales y pacientes. La escucha, la empatía y la comunicación forman parte de un abordaje que permite comprender mejor cada situación particular.
El especialista también destacó la importancia de construir equipos de trabajo sólidos dentro del ámbito de la salud. En un escenario donde las enfermedades presentan múltiples factores asociados, la colaboración entre distintas áreas permite obtener mejores resultados y ofrecer respuestas más completas. La integración de conocimientos aparece como una de las claves para enfrentar los desafíos sanitarios de los próximos años.
Desde su experiencia, Santos sostiene que la medicina no termina en el consultorio ni en un tratamiento determinado, sino que continúa en la vida diaria de cada persona. Por eso considera fundamental impulsar espacios donde los pacientes puedan encontrar acompañamiento, motivación y herramientas para sostener cambios positivos en el tiempo. La salud, desde esta perspectiva, se construye con pequeñas decisiones cotidianas que pueden generar un impacto significativo.
Su trabajo también pone en valor el compromiso social de los profesionales de la salud y la importancia de devolver a la comunidad parte de lo aprendido durante una trayectoria. Para Santos, el conocimiento médico tiene verdadero sentido cuando logra salir del ámbito académico y transformarse en acciones que lleguen a las personas, especialmente a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad o necesitan mayor acompañamiento.
En definitiva, la entrevista dejó una reflexión sobre el futuro de la medicina: un modelo que combine avances científicos, prevención, trabajo interdisciplinario y una mirada integral del ser humano. Una medicina que no solo busque tratar enfermedades, sino también acompañar historias, recuperar bienestar y generar mejores oportunidades para que cada paciente pueda transitar su camino con mayor calidad de vida.
En ese camino, Santos plantea que el verdadero desafío de la medicina no está únicamente en curar, sino también en prevenir, acompañar y generar conciencia sobre la importancia del cuidado integral. La experiencia acumulada durante años de trabajo le permitió comprobar que detrás de cada diagnóstico existe una historia personal que merece ser escuchada. Desde esa perspectiva, su mensaje apunta a fortalecer una medicina más cercana, donde la ciencia y la sensibilidad humana trabajen juntas para ofrecer respuestas más completas y transformar la vida de los pacientes.
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