Diego Fernández Slezak: “Lo que no practicamos se nos atrofia y la inteligencia artificial puede generar sedentarismo cognitivo”
Salud mayo 11, 2026El investigador del Conicet pasó por el programa “Estrategia, Salud y Ambiente” y habló sobre el impacto de la inteligencia artificial en el cerebro, los riesgos del uso excesivo de estas herramientas, los sesgos tecnológicos y los cambios cognitivos que ya se observan en niños y adultos.
Diego Fernández Slezak aseguró que el avance masivo de la inteligencia artificial abrió un nuevo debate sobre el funcionamiento del cerebro humano y advirtió que el uso excesivo de estas tecnologías puede derivar en lo que definió como “sedentarismo cognitivo”. El investigador del Conicet y director del Laboratorio de Inteligencia Artificial Aplicada de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA explicó que el concepto parte de una idea sencilla: “Lo que no practicamos se nos atrofia”.El especialista recordó que el término fue popularizado por Mariano Sigman y Santiago Bilinkis en el libro “Artificial” y sostuvo que hoy la inteligencia artificial “abarca prácticamente cualquier tarea cotidiana”. “Antes hablábamos del sedentarismo físico porque las personas pasaban todo el día sentadas. Ahora empezamos a hablar de sedentarismo cognitivo porque muchas actividades mentales las estamos delegando en sistemas de inteligencia artificial”, explicó.
Fernández Slezak señaló que tareas simples como escribir textos, resumir contenidos, orientarse en una ciudad o resolver problemas cotidianos ya pueden realizarse mediante aplicaciones tecnológicas, y alertó sobre el impacto que eso podría tener a largo plazo. “Si dejamos de ejercitar habilidades cognitivas porque una máquina las hace por nosotros, esas capacidades pueden deteriorarse”, afirmó.
Durante la entrevista, el investigador analizó además un estudio reciente del MIT que detectó cambios en la actividad cerebral de estudiantes que utilizaban inteligencia artificial para resolver tareas académicas. “Lo primero que hay que hacer es interpretar correctamente el paper científico”, aclaró. Según explicó, el trabajo se realizó mediante electroencefalogramas, una técnica que mide la actividad eléctrica cerebral a través de sensores colocados sobre el cuero cabelludo.
“El estudio muestra que existe una variación medible en el funcionamiento eléctrico del cerebro cuando se usa inteligencia artificial de manera excesiva en determinadas tareas”, indicó. Sin embargo, aclaró que eso no significa necesariamente un deterioro absoluto de la capacidad cognitiva. “No es que el cerebro se apagó o se achicharró. Lo que cambia es la conectividad y la forma en la que se activan distintas regiones cerebrales”, sostuvo.
El especialista explicó que desde su laboratorio en la UBA también se desarrollan investigaciones vinculadas a neurociencia e inteligencia artificial. “Nosotros venimos de un origen de neurociencia y estudiamos cómo cambia la actividad cerebral cuando una persona lee, interpreta o escribe textos”, detalló. En ese sentido, señaló que uno de los objetivos es comprender cómo influye el entrenamiento cognitivo en distintas habilidades.
Fernández Slezak contó que actualmente realizan estudios sobre lectura, comprensión de palabras y hasta investigaciones vinculadas con las batallas de freestyle. “Estamos midiendo algo que se conoce como estado de flow, cuando los raperos entran en sincronización y empiezan a improvisar con muchísima fluidez”, relató.
El investigador sostuvo que ese fenómeno también puede medirse a través de electroencefalogramas y remarcó que el entrenamiento cognitivo modifica las respuestas cerebrales.
“No existe hoy una escala científica que te diga ‘usted tiene sedentarismo cognitivo nivel cuatro y necesita hacer sudoku’”, ironizó. “Lo que sí sabemos es que las habilidades cognitivas requieren entrenamiento y que aquello que dejamos de practicar se va atrofiando”, agregó.
El investigador también destacó algunos aspectos positivos de la inteligencia artificial y remarcó que, en los últimos años, estas tecnologías se volvieron accesibles para millones de personas sin conocimientos técnicos. “Antes había que ser programador o matemático para usar inteligencia artificial. Eso cambió y es algo muy positivo”, afirmó.
Sin embargo, advirtió que la masificación también generó nuevos problemas. “Ahora mucha gente usa inteligencia artificial sin saber usarla y eso lleva a conclusiones equivocadas”, expresó. Para Fernández Slezak, la clave no está en prohibir estas herramientas sino en desarrollar pensamiento crítico.
En ese sentido, mencionó una investigación reciente realizada con estudiantes donde se analizó cómo influye la inteligencia artificial en la capacidad de análisis crítico. “La mitad de los estudiantes mejoraba muchísimo sus conclusiones porque analizaban tanto el texto original como la respuesta de la inteligencia artificial. Pero la otra mitad simplemente copiaba y pegaba”, explicó.
El especialista aseguró que la diferencia fundamental estuvo dada por la motivación. “Cuando las personas están motivadas para pensar críticamente, la inteligencia artificial potencia sus capacidades. Pero cuando no hay motivación, se transforma en un reemplazo automático del pensamiento”, sostuvo.
Para Fernández Slezak, el problema no es la tecnología en sí misma sino el uso “ciego” que puede hacerse de ella. “Es una herramienta extremadamente poderosa, pero no hay que usarla de manera obediente ni tomarla como palabra santa”, señaló.
Durante la charla, el investigador también habló sobre el impacto de la inteligencia artificial en la salud mental y se mostró crítico respecto al uso de chatbots como reemplazo de profesionales psicológicos o psiquiátricos. “Estoy completamente en contra de utilizar inteligencia artificial como sustituto de un profesional de salud mental”, afirmó.
El especialista explicó que actualmente trabaja en proyectos vinculados al acompañamiento terapéutico mediante herramientas tecnológicas, aunque aclaró que deben utilizarse únicamente como complemento. “Una inteligencia artificial puede servir para monitorear tareas repetitivas o acompañar determinados procesos, pero jamás reemplaza la mirada integral de un psicólogo o un psiquiatra”, sostuvo.
Fernández Slezak alertó además sobre los sesgos presentes en los modelos de inteligencia artificial. “Estas tecnologías fueron diseñadas y entrenadas por empresas de distintos países y cada una arrastra sesgos culturales, políticos e ideológicos”, explicó. Por eso, insistió en que es necesario comprender cómo funcionan antes de utilizarlas de manera masiva.
“La palabra clave hoy en inteligencia artificial es sesgo”, enfatizó. “Si uno entiende esos sesgos y aprende a manejarlos, la herramienta puede ser extremadamente útil. Pero tomar todo lo que dice una inteligencia artificial como verdad absoluta es un error”, agregó.
Consultado sobre las áreas cerebrales afectadas por el uso de estas tecnologías, Fernández Slezak rechazó las simplificaciones habituales sobre el funcionamiento del cerebro. “Eso de dividir el cerebro en módulos aislados es una simplificación absurda”, aseguró.
El investigador explicó que prefiere hablar de funciones cognitivas antes que de áreas cerebrales específicas. “El cerebro es un órgano extremadamente complejo donde hay muchísima interacción”, afirmó. Como ejemplo, recordó estudios realizados con matemáticos de alto nivel que mostraban una pérdida de habilidades rápidas para reconocer emociones en rostros humanos.
“Cuando uno entrena mucho determinadas capacidades, otras habilidades pueden perder entrenamiento”, explicó. Y ejemplificó el fenómeno con algo cotidiano: “Hoy casi nadie recuerda números de teléfono porque los delegamos al celular. Esa habilidad la perdimos”.
Sobre el final de la entrevista, Fernández Slezak insistió en que la inteligencia artificial es una herramienta inevitable y que el desafío no pasa por rechazarla sino por aprender a usarla correctamente. “Hay que perderle el miedo porque ya forma parte de nuestra vida cotidiana”, sostuvo.
No obstante, remarcó que el uso responsable requiere conciencia crítica y entrenamiento cognitivo permanente. “La inteligencia artificial puede potenciar muchísimo nuestras capacidades, pero solamente cuando hay pensamiento crítico, motivación y criterio humano detrás”, concluyó.
Escuchá “Estrategia, Salud y Ambiente” todos los Jueves 16hs. Por Radio Zonica