Eduardo Solá: “Hoy es muy difícil hacer humor porque la gente se toma todo a mal”
Teatro julio 9, 2026El reconocido actor y transformista pasó por Informate con los Zónicos, donde habló de su presente teatral, del espectáculo Sonrisas Musicales y de su extensa trayectoria.
Eduardo Solá lleva décadas dedicado al transformismo, el teatro musical y el humor. Con una carrera que lo convirtió en uno de los artistas más reconocidos del género, hoy vuelve a encontrarse con el público todos los domingos en el Paseo La Plaza con Sonrisas Musicales, una propuesta que combina música en vivo, humor, vestuarios deslumbrantes y una fuerte dosis de nostalgia. Durante su paso por Informate con los Sónicos, el artista repasó su presente profesional, recordó parte de su recorrido junto al histórico Grupo Caviar y reflexionó sobre los cambios culturales que, según considera, modificaron la manera de hacer humor sobre un escenario.
“Eduardo Solá es mi nombre, soy actor transformista, tengo una trayectoria… demasiado larga, no voy a decir los años”, comentó entre risas al comenzar la entrevista. Luego contó que actualmente presenta Sonrisas Musicales en la Sala Concert del Paseo La Plaza, todos los domingos por la noche. “Es un espectáculo de humor. En realidad primero se iba a llamar Desamor, pero me pareció un poco triste. Entonces pensé que tenía que tener la palabra sonrisa porque de eso se trata: de pasar un buen rato y divertirse.”
El entrevistado explicó que la propuesta busca que el espectador se olvide por un momento de las preocupaciones cotidianas y disfrute de una hora de entretenimiento. “Hay un vestuario espectacular, tenemos música en vivo. Yo soy pianista, Horacio Vidaurre y Federico Prado cantan en vivo y debutaron conmigo en este espectáculo. Además está Edith Margalí, que me acompaña desde hace años y hace una Rafaella Carrá maravillosa.”
Para Solá, el espectáculo fue concebido como una experiencia integral. “Es una hora y diez para olvidarte de todo, divertirte y pasar un rato agradable”, resumió, al tiempo que destacó el trabajo de todo el elenco y el nivel de producción que lograron montar pese a tratarse de una producción independiente.
El artista explicó que cada una de sus obras intenta renovarse para sorprender incluso a quienes lo siguen desde hace muchos años. “Tengo un ochenta por ciento de público que me acompaña siempre y se los agradezco muchísimo. Por eso trato de renovar cada espectáculo.”
Según detalló, la estructura de Sonrisas Musicales combina distintos climas y estilos. “Siempre armo los espectáculos con un principio internacional. Hay temas en italiano, en inglés, en francés y en alemán. Eso nos permite mostrar mucho vestuario, mucho brillo y muchas plumas, que es también lo que la gente espera ver cuando viene a un espectáculo mío.”
A medida que avanza la función aparecen distintos bloques temáticos que van alternando la emoción y la comicidad. “Después hay un bloque de tango muy importante, donde cantan en vivo y yo toco en vivo. También hay playbacks muy graciosos, un bloque de disparate, como digo yo siempre, donde aparece mucho humor, y un gran final impresionante con plumas y mucho despliegue.”
Uno de los momentos más emotivos del espectáculo está dedicado a una figura que marcó profundamente su carrera artística. Solá reveló que realiza un homenaje permanente a la cantante francesa Édith Piaf, aunque detrás de esa elección existe un homenaje personal mucho más profundo.
“Hago primero una selección de temas de Édith Piaf y después canto sobre ella. En realidad siempre hago un homenaje encubierto a Jean-François Casanovas. Trabajé diecisiete años con él. No lo hago público, pero yo sé que se lo estoy dedicando.”
Al recordar aquellos años junto al fundador del emblemático Grupo Caviar, repasó parte de la intensa actividad artística que compartieron. “Trabajé diecisiete años. Estuvimos en Madrid, en Venezuela, en Punta del Este… por todos lados.”
Actualmente, el espectáculo reúne a un elenco reducido que obliga a una dinámica escénica muy exigente. “Somos cuatro. Corremos mucho”, comentó con humor. Sin embargo, lejos de verlo como una dificultad, considera que las limitaciones también pueden transformarse en una oportunidad creativa.
“La sala no es muy cómoda, pero un amigo mío decía que de la dificultad surge la creatividad. Reformé todo el espectáculo para que parezca fácil hacerlo ahí y la verdad es que quedó lindo. Salió impecable.”
Durante la entrevista también hubo espacio para una reflexión sobre la evolución del humor y las nuevas sensibilidades del público. Allí apareció una de las definiciones más contundentes de la charla.
“Ahora es muy difícil hacer humor porque la gente se lo toma todo a mal.”
Solá recordó algunos episodios que lo llevaron a replantear determinados cuadros de sus espectáculos. “Yo cantaba un tango que se llama Gorda, que es de 1930, no es un tango de ahora. Me contaron que dos mujeres se ofendieron, se levantaron y se fueron. También tengo otro cuadro donde aparece una actriz en silla de ruedas y tampoco lo puedo hacer.”
Para el actor, el contexto actual obliga a revisar permanentemente los contenidos humorísticos. “Cada vez estamos más limitados. Si la gente no tiene humor, lo lamento, pero nosotros no nos estamos riendo de las personas; estamos tomando cosas de la vida con humor. Es un hecho teatral, no estoy señalando a alguien en la calle para burlarme.”
Sin ocultar su preocupación, agregó que procura adaptarse sin perder la esencia de su trabajo. “Esta generación de cristal… todos se molestan. Yo siempre digo en broma que nosotros somos de la generación del tronco de árbol petrificado. Se complica, pero siempre se puede buscar la forma de seguir haciendo humor sin que nadie se ofenda.”
Consultado sobre la continuidad del espectáculo, fue claro respecto a sus expectativas. “Mientras vaya gente, seguimos.”
También explicó por qué, al menos por ahora, no planea realizar temporada en la costa atlántica. “Es muy complicado. Hay un teatrito al lado del otro y necesitás un productor que banque hospedaje, comidas y viáticos. No es mi caso. Nos quedamos acá.”
El artista se mostró muy conforme con la nueva etapa que atraviesa en la Sala Concert del Paseo La Plaza, un espacio donde comenzó a trabajar tras muchos años de presentaciones en otra de las salas del complejo teatral.
“Hace como veinte años que trabajo en La Plaza. Empecé con Jean-François. Siempre estuve en La Terraza hasta que Nicolás Capodistrias me propuso venir a la Concert. No la conocía y me encantó. Tiene más capacidad, muy buenas luces, un lindo escenario y está toda reacondicionada.”
Antes de despedirse, Solá invitó al público a acompañar la propuesta y explicó las distintas maneras de conseguir entradas. “Las pueden comprar por Plateanet o mandarme un mensaje privado por Facebook o Instagram. Yo los pongo en una lista y pagan antes de entrar. Es muy fácil. Además son precios accesibles.”
Finalmente, agradeció especialmente el espacio brindado para difundir una producción que, como remarcó, se sostiene exclusivamente gracias al esfuerzo de quienes la integran. “Gracias por apostar y hacer difusión de esto porque es todo a pulmón. Es teatro independiente, no tenemos ningún subsidio. Lo bancamos nosotros y lo hacemos nosotros.”
La entrevista dejó al descubierto no sólo el entusiasmo con el que Eduardo Solá sigue subiéndose al escenario después de tantos años de carrera, sino también su compromiso con un género que busca reinventarse sin perder su esencia. Entre la emoción, el humor, la música y el brillo que caracterizan cada una de sus producciones, el artista continúa apostando por un teatro que haga reír, emocione y mantenga vivo el espíritu del transformismo argentino.
Escuchá “Informate con los Zonicos” Todos los Miércoles 17hS. Por LaRz