Emmanuel Ferrario: “Gestionar ignorando esto es no contemplar a cientos de miles de familias”
Interes General septiembre 18, 2026El legislador porteño pasó por “Bermúdez al Extremo”, por Radio Zónica, donde habló de sus proyectos sobre animales, acceso a comercios y hospitales, identificación y políticas de bienestar.
La relación entre las personas y los animales de compañía atraviesa desde hace años una transformación que también empieza a reflejarse en las políticas públicas. En la Ciudad de Buenos Aires, la presencia de perros y gatos en los hogares plantea nuevos desafíos vinculados con la convivencia urbana, la identificación, la salud, el acceso a espacios públicos y privados y también con el destino de los animales cuando mueren. Sobre esos temas habló Emmanuel Ferrario, legislador porteño y presidente del bloque Confianza y Desarrollo, durante su visita al programa Bermúdez al Extremo, que conducen Santiago Bermúdez y Soledad Rodríguez Iglesias por Radio Zónica.
Durante la entrevista, Ferrario explicó que sus iniciativas forman parte de una agenda más amplia que busca incorporar la realidad de las familias que conviven con animales a la planificación de la Ciudad. El legislador tomó como punto de partida la dimensión que tiene actualmente ese vínculo y señaló: “En la Ciudad de Buenos Aires hay cerca de un millón de perros y gatos, 860.000 perros y gatos según la última medición que tenemos del 2022. Este año va a haber una actualización”. Según detalló, ese universo representa aproximadamente al 40% de los hogares porteños.
Para Ferrario, ese dato no puede ser leído solamente como una cuestión estadística. Detrás de cada animal existe una relación cotidiana que modifica las rutinas familiares y genera responsabilidades concretas. “Eso lo que nos dice es que el 40% de los hogares, casi uno de cada dos hogares en la Ciudad de Buenos Aires, vive con un perro o con un gato”, explicó. Y agregó: “Pero por sobre todo habla del rol que tienen los animales en las familias”.
El legislador describió esa transformación desde situaciones habituales. Cuando un perro o un gato llega a un hogar, dijo, las personas reorganizan parte de su vida en función de sus necesidades, desde las visitas al veterinario hasta los paseos y la organización de los horarios. “Cuando un perro o un gato llega a la familia, claramente nuestra dinámica cambia, nuestra responsabilidad… se enferman, nos preocupamos y los llevamos al veterinario, tratamos de ir a lugares donde podemos ir con ellos, acomodamos nuestra agenda en función de si los tenemos que pasear, lo que sea que tengamos que hacer”, relató.
A partir de esa realidad, Ferrario presentó una serie de iniciativas vinculadas con la accesibilidad de los animales de compañía a distintos espacios. La propuesta que explicó durante la entrevista plantea modificar la lógica actual de ingreso a determinados establecimientos. En lugar de que las personas tengan que consultar permanentemente si pueden ingresar con su perro, el proyecto propone que el acceso se presuma permitido, salvo que el responsable del establecimiento manifieste expresamente lo contrario.
“Lo que busca ese proyecto es, por un lado, cambiar esta idea de, ¿viste?, cuando llegás a un café, que vas con tu perro y ponés cara de, ‘che, ¿puedo entrar?’. Vas con miedo: ‘Che, ¿puedo entrar? ¿No puedo entrar? ¿Me van a rebotar? ¿No me van a rebotar?’”, explicó. Y resumió el objetivo de la iniciativa: “Asumir que podés entrar a todos los establecimientos comerciales, salvo que el propietario diga, ‘che, acá no se puede’. Entonces, si el propietario no lo dice explícitamente, yo asumo que puedo entrar”.
La iniciativa, según explicó, no implica eliminar las responsabilidades de quienes tienen animales. Por el contrario, el proyecto contempla que los tutores deban garantizar las condiciones necesarias para que la convivencia sea posible. “Obviamente que yo tengo que ser un tutor responsable y tengo que ser responsable de cómo se comporta el animal”, sostuvo.
La discusión, entonces, no queda limitada al derecho de ingresar con un perro o un gato a un comercio. Ferrario planteó una mirada más amplia sobre la manera en que la Ciudad debería adaptarse a una sociedad en la que los animales tienen una presencia cada vez mayor dentro de los hogares. “Es por eso que venimos avanzando con una agenda que lo que busca, por sobre todo, es que la Ciudad se adapte para todos, pero también para animales”, señaló.
En ese marco, uno de los puntos que mencionó fue la posibilidad de que los animales de compañía puedan ingresar a hospitales públicos durante determinados horarios de visita. El legislador sostuvo que existe experiencia internacional sobre el impacto que puede tener el contacto entre pacientes internados y sus animales. “Los hospitales. Que es recontra importante para la recuperación incluso de los pacientes, ya está probado en muchas ciudades del mundo, donde vos puedas hacer que en el horario de visita el animal pueda visitar a su tutor si está internado o si, bueno, si es alguien de la familia”, explicó.
También incluyó dentro de la propuesta a los edificios y organismos públicos. La idea, sostuvo, es que una persona pueda concurrir a una sede comunal, un ministerio u otra dependencia con su animal cuando las circunstancias lo permitan. “Es incomprensible, en los establecimientos públicos, que son los que el gobierno puede regular, que puedas ingresar con tu animal si tenés que hacer un trámite o lo que sea”, afirmó.
Para Ferrario, la discusión tiene que contemplar también a quienes no tienen animales. La convivencia urbana, dijo, requiere establecer reglas que permitan que ambos grupos compartan el espacio público. “Yo siempre digo cuando me preguntan cómo imaginamos esta ciudad que sea apta para todos, también para los animales, es que es una ciudad que es para todos los que tenemos un perro o un gato, y para los que no también”, sostuvo.
En ese punto insistió en la responsabilidad de los tutores. “Los que tenemos animales tenemos que ser responsables de llevarlo siempre con correa, de levantar la caca del perro, digo, porque en definitiva disfrutar la Ciudad y poder convivir se trata de eso”, expresó.
La agenda que impulsa Ferrario también incluye un proyecto para crear un sistema de identificación individual de perros y gatos. La iniciativa busca modernizar el mecanismo de registro y contar con información que permita identificar a cada animal y, a partir de allí, mejorar distintas políticas públicas.
El legislador explicó que su propuesta contempla un registro único para cada perro y cada gato que viva en la Ciudad. “Lo que estamos buscando con este proyecto que presentamos también la semana pasada: es un registro, ¿verdad? Que podamos tener un registro único para cada animal, para cada perro y para cada gato en la Ciudad de Buenos Aires”, señaló.
Ferrario contó que inicialmente pensaba que la identificación era el primer objetivo de su agenda, pero que el contacto con organizaciones, refugios y rescatistas lo llevó a desarrollar una estrategia más amplia. “Cuando yo empecé a trabajar esta agenda hace ya un par de años, era como mi primera idea, pero aprendiendo de los que están todo el día poniendo el cuerpo en la calle, que son las personas que están liderando los refugios, los rescatistas, los activistas, me di cuenta de que en realidad la agenda era una serie de iniciativas”, relató.
En esa evolución mencionó distintas medidas relacionadas con la protección animal. Entre ellas, señaló el aumento de las penas para quienes maltratan animales y la creación de un registro de maltratadores. También recordó las iniciativas vinculadas con las castraciones gratuitas y masivas, el apoyo a refugios y organizaciones, y la creación de herramientas para facilitar la búsqueda de animales perdidos y encontrados.
La Ciudad cuenta actualmente con un marco normativo específico para el equilibrio poblacional ético de perros y gatos. La Ley 6.856, sancionada en noviembre de 2025 y promulgada en diciembre de ese año, estableció un plan masivo, gratuito y sistemático de castraciones y mecanismos de actuación frente a animales perdidos y encontrados, además de contemplar convenios con organizaciones rescatistas. En 2026, el Gobierno porteño reglamentó esa normativa y estableció a la Subsecretaría de Ambiente, dependiente de la Vicejefatura de Gobierno, como autoridad de aplicación.
Sobre su nuevo proyecto de identificación, Ferrario explicó que uno de los objetivos centrales es facilitar el reencuentro cuando un animal se pierde. “Se pierde tu animal, si el animal está identificado, es mucho más fácil encontrarlo”, sostuvo.
Durante la entrevista mencionó además datos de una investigación de veterinarios estadounidenses que, según relató, analizó las posibilidades de recuperar animales registrados frente a aquellos que no cuentan con identificación. “Un gato que está identificado tiene 38% de probabilidades de ser encontrado; si no lo tiene, es 1%. Un perro es 50%; si no lo tiene, es 20%. Entonces digo, tiene beneficios muy concretos el registro”, afirmó.
Otro de los usos que destacó está relacionado con la responsabilidad ante eventuales incidentes. Si un animal muerde a otro animal o a una persona, contar con un sistema de identificación permitiría conocer quién es su tutor. La misma herramienta, sostuvo, podría resultar útil frente a situaciones de maltrato.
“Ante un hecho de maltrato, que vos veas si el animal no está identificado porque no tiene la chapita o por lo que sea, bueno, vos podés saber quién es el tutor responsable”, explicó.
Pero para el legislador existe una tercera dimensión que considera especialmente relevante: la posibilidad de utilizar información confiable para diseñar políticas públicas. “Y por sobre todo, si querés también, para poder hacer buena política pública: para saber cuántos animales hay, cuál es el estado de salud de esos animales”, sostuvo.
Esa información permitiría determinar, por ejemplo, dónde hacen falta más espacios específicos o dónde deberían reforzarse determinados servicios. “¿Dónde necesitamos un canil?, totalmente, digo, ¿dónde necesitamos más operativos de castraciones? Todas esas cosas surgen de tener información actualizada y un registro de perros y gatos en la Ciudad de Buenos Aires”, explicó.
Uno de los aspectos tecnológicos más novedosos de la propuesta está relacionado con el mecanismo de identificación. Ferrario explicó que el sistema buscaría aprovechar herramientas biométricas para evitar que el costo de un microchip se convierta en una barrera para el registro universal.
“Hasta hace muy poquito la manera de identificarlo era o con la chapita —que la chapita está buenísima y todos los animales tienen que tenerla y tenemos que seguir diciendo que todos los animales tengan su chapita, con el nombre y con un celular a donde llamar—”, sostuvo. Sin embargo, señaló que las chapitas pueden perderse cuando un animal se escapa y que el microchip presenta otras dificultades vinculadas con su costo y con la percepción de algunas personas sobre su utilización.
“Lo que se descubrió ahora recientemente y lo empezaron a aplicar distintas ciudades es un sistema de reconocimiento biométrico, que en el caso del perro es con el hocico y en el caso del gato es con la foto de la cara”, explicó.
Según Ferrario, la tecnología alcanzaría una precisión superior al 99%. “Tiene una certeza del 99%. Y ya está probado en estas ciudades, y obviamente también te baja muchísimo el costo, porque es sacar una foto”, señaló.
La posibilidad de realizar el trámite de manera sencilla es uno de los aspectos centrales de la propuesta. El legislador imaginó un sistema que pueda implementarse en las comunas y que, en una etapa posterior, pueda incluso realizarse desde el hogar. “Pensá que lo podrías hacer en cualquier comuna, en cualquier lugar, y en un futuro bastante muy rápido podrías hacerlo desde tu casa para acreditarlo a tu identidad de la Ciudad”, explicó.
El proyecto plantea además que la inscripción sea gratuita y obligatoria. Ante la consulta de los conductores, Ferrario confirmó: “En el proyecto que nosotros presentamos, sí, es gratuito y es obligatorio, porque nos parece importantísimo que estén todos los animales registrados”.
Para el legislador, la gratuidad es una condición necesaria si el objetivo es alcanzar una identificación amplia. “Gratuita fundamental, porque yo lo que quiero, digo, cuando me imagino esta Ciudad, es tener todos los datos, poder trabajar con esto, hacer mejor política pública y no generarle un costo extra al tutor”, afirmó.
Durante la charla también apareció una cuestión vinculada con la antigüedad de las normas que regulan el registro de animales en la Ciudad. Los conductores señalaron que el sistema municipal vigente tiene antecedentes en una ordenanza de 1987. Ferrario consideró que el avance tecnológico de las últimas décadas permite pensar en una actualización de los mecanismos de identificación.
“Y además porque superó un montón de las barreras que teníamos. Incluso cuando yo empecé a trabajar este tema, hará tres años atrás, digo, cambió. Cambió muchísimo la tecnología”, sostuvo.
El legislador también hizo referencia al vínculo que tienen los porteños con sus animales. “Argentina como país, y cuando vos ves esos animales, esos perros, esos gatos en la Ciudad, más del 90% lo considera familia. Y eso es muy claro, ese vínculo es muy claro”, expresó.
Para Ferrario, ese cambio cultural es un elemento que debe ser contemplado a la hora de diseñar políticas públicas. “Es parte, digo, gestionar la Ciudad es entender que tenemos que darle una respuesta a todas las familias que viven en Buenos Aires”, afirmó.
La entrevista también abordó una situación que aparece con frecuencia entre las familias que pierden a un animal: qué hacer con sus restos. En ese sentido, Ferrario explicó otro proyecto presentado junto con la legisladora Graciela Ocaña, destinado a crear alternativas públicas de cremación y un espacio destinado a animales.
“Cremación o cementerio es un proyecto que presentamos con Graciela Ocaña”, explicó. La iniciativa contempla la posibilidad de establecer un cementerio público para animales en el predio de Chacarita y, paralelamente, avanzar con un servicio público de cremación individual que permita recuperar las cenizas.
“Lo que busca es básicamente para todas aquellas familias que o no pueden pagar una cremación, o quieren tener las cenizas de su animal, o quieren tener algún tipo de lugar donde poder visitarlo, bueno, darle una respuesta a eso”, señaló.
Ferrario explicó que la propuesta surgió también a partir de situaciones concretas que conoció durante su trabajo. Relató casos de personas que terminaron enterrando a sus animales en lugares inadecuados por no contar con una alternativa accesible. “Hoy las situaciones que vemos en la Ciudad son situaciones tristes: personas que entierran a sus animales al costado de la vía, en plazas… Una chica me decía, bueno, en maceta, que había enterrado a su gatito”, contó.
El problema tiene además una dimensión práctica. Muchas familias viven en departamentos y no disponen de un espacio privado donde puedan realizar una sepultura. A eso se suma que enterrar animales en espacios públicos está prohibido y puede generar problemas sanitarios.
“Cuando vos tenés 40% de los hogares que vive con un perro o un gato, muchos de ellos viven en departamento, que no tienen patio, y no lo podés hacer en el espacio público, está prohibido hacerlo en el espacio público, hay un tema de salud también”, explicó.
La propuesta busca generar una alternativa pública frente a los costos de los servicios privados. Ferrario indicó durante la entrevista que una cremación privada puede representar un gasto significativo para las familias. “El servicio privado de cremación cuesta entre 150 y 300 mil pesos. Entonces digo, es un monto considerable, es un monto importante”, sostuvo.
El legislador aclaró además que actualmente existe una alternativa vinculada al Instituto Pasteur, aunque con una modalidad diferente a la que propone su proyecto. “El Pasteur tiene un sistema de cremación, tiene un servicio de cremación público, pero no recuperás las cenizas, es colectivo”, explicó.
Por eso, la iniciativa que presentó junto con Ocaña apunta a que las familias puedan acceder a una cremación individual y recuperar las cenizas de sus animales mediante un servicio público cuyo costo se limite al funcionamiento operativo.
A lo largo de la entrevista, Ferrario presentó así una agenda que abarca diferentes momentos de la relación entre las personas y sus animales: desde la convivencia cotidiana y el acceso a espacios, hasta la identificación, la prevención del maltrato, las castraciones, la recuperación de animales perdidos y las alternativas para atravesar el momento de la muerte.
El denominador común, según explicó, es incorporar esta realidad a las políticas de la Ciudad. “No es un capricho, no es una moda, no es un tema de nicho. Es un tema que hace a la familia porteña”, sostuvo al referirse al proyecto de accesibilidad.
Y completó esa idea con una definición que atravesó buena parte de la conversación: “Gestionar ignorando esto, bueno, es no contemplar a cientos de miles de familias que todos los días viven y quieren disfrutar la Ciudad como cualquier otra”.
La conversación en Bermúdez al Extremo dejó planteados, de esta manera, varios proyectos que todavía deberán atravesar el debate legislativo y los procedimientos correspondientes para determinar su eventual implementación. Mientras tanto, la agenda vinculada con el bienestar animal continúa ocupando un espacio dentro de las políticas públicas porteñas, en un contexto en el que la normativa vigente ya contempla programas de castración, procedimientos para animales perdidos y encontrados y apoyo a organizaciones rescatistas.
Para Ferrario, el desafío consiste en que la Ciudad pueda acompañar con herramientas concretas una realidad social que, según los datos que presentó durante la entrevista, ya involucra a una parte significativa de los hogares porteños. “Cuando un animal llega a la familia, claramente nuestra dinámica cambia”, había explicado al comienzo de la conversación. Y desde esa premisa construyó una propuesta que busca que esa transformación también tenga su correlato en la forma en que Buenos Aires organiza sus espacios, sus servicios y sus políticas públicas.
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