Ernesto Schargrodsky: “Vamos a terminar este año con el mismo PBI que en 1974”

Política agosto 27, 2020

El economista habló en "Como Ganar Amigues" sobre la actualidad política, económica y social en Argentina.  

Ernesto Schargrodsky es un economista argentino. Recibió su Doctorado en Economía de Harvard University en 1998. Previamente, había recibido los títulos de Maestría de Harvard University, del Programa de Posgrado en Economía del IDES, y de Licenciatura en Economía (Diploma de Honor) de la Universidad de Buenos Aires.

Fue rector de la Universidad Torcuato Di Tella entre 2011 y 2019. Durante su gestión, la Universidad experimentó notable crecimiento: triplicó el número de los estudiantes de grado, duplicó el número de los estudiantes de posgrado, el cuerpo de profesores investigadores aumentó significativamente y se mudaron todas sus actividades al Campus Di Tella.

Actualmente, se desempeña en la Di Tella como profesor plenario. Es investigador independiente del CONICET, investigador afiliado de J-PAL, y miembro titular de la Academia Nacional de Ciencias Económicas.

El economista habló sobre las consecuencias económicas de la pandemia en el mundo y en Argentina. “Estamos en un momento difícil. En primer lugar, es un momento difícil para la humanidad porque tenemos la pandemia del coronavirus que tiene un gran impacto sobre la salud y sobre la economía, en parte porque se restringen trabajos y ocupaciones pero además se multiplica porque también cae la demanda. Hay cosas que aunque estuviesen permitidas, la gente no las quiere hacer y muchas de esas cosas demandan mucho empleo y mano de obra, entonces tiene un efecto multiplicativo hacia atrás esa caída de la demanda. Es un problema en todas las economías. Esto lamentablemente coincide en Argentina con un momento de una enorme fragilidad fiscal y eso significa que nuestro Estado tiene pocos recursos para compensar esa caída en la actividad privada. Además, el Estado no tiene posibilidad de tomar deuda y esta cobertura se hace en forma necesitada por la crisis y por la pandemia, pero se hace bajándola en emisión monetaria y sabemos que eso tiene riesgos. Es un shock muy fuerte que nos agarró mal parados”.

En ese sentido, el doctor en Economía aseguró que “las urgencias del presente son muy perturbadoras para resolver los problemas de largo plazo. En particular, hay un canal muy directo que es el canal de la inversión y Argentina hace muchos años tiene tasas de inversión muy bajas, en parte en el sector privado porque no hay oportunidades atractivas, hay una carga impositiva muy alta y hay muchos factores que desalientan la rentabilidad. En el sector público, el problema es por la falta de recursos. Nosotros durante varios años con co autores estuvimos siguiendo una experiencia que fue la titulación de tierras en un barrio en una zona muy pobre en San Francisco Solano, en el partido de Quilmes. Una característica en ese lugar fue que comenzó como una ocupación sobre la cual después hubo una ley de expropiación de la provincia de Buenos Aires y se terminaron otorgando títulos de propiedad a una parte del barrio pero a otra no. Arriba de ese título, hubo familias que con mucho esfuerzo hicieron la inversión de construir, en muchos casos con su propio trabajo y en otros casos contratándolo, sus propias casas. Si bien hubo un otorgamiento de títulos de la tierra, eso se combinó con inversión y ahorro de esas familias”.

En ese marco, el investigador relató que “quienes obtuvieron el título de propiedad de la tierra luego invirtieron en construir esas casas, que son mejores, son más grandes, son más sanas, tienen veredas de material, piso de material. Lo que no esperábamos o lo esperábamos en menor medida, es que también hubo un proceso por el cual los hogares titulados terminaron siendo hogares con menor número de integrantes, con menor fertilidad de las madres y con menor presencia de familia extendida. En hogares más chicos, con un número menor de hijos y familia menos extendida, hubo más tiempo, más recurso para dedicar a cada hijo. Junto con eso hay mejores indicadores de educación, hay menos embarazos adolescentes, mayor tasa de finalizar el secundario y de iniciar estudios universitarios y terciarios. También hicimos una serie de encuestas de opinión sobre temas generales a la población, tanto a la gente titulada como a la que no. Las mismas preguntas se las hicimos a gente de la población metropolitana de Buenos Aires en general. Lo curioso es que la gente en un nivel socio-económico comparable y viviendo uno al lado del otro, las familias tituladas tenían un conjunto de creencias y de ideas sobre el funcionamiento de la sociedad mucho más parecida al de la población en general que al grupo no titulado. Había una inclusión, una integración en la sociedad que había venido junto con el título, junto con los indicadores educativos y ese proceso de inversión en los hogares. No había sido solamente un avance en infraestructura”.

Por otro lado, el doctor habló sobre la influencia de la educación privada y las diferencias con la educación pública en Argentina. “La educación privada por un lado otorga una libertad y un pluralismo importante. En mi opinión, permite construir un país más diverso y plural. Luego tiene enormes beneficios desde el punto de vista fiscal porque el Estado tiene la obligación de proveer educación gratuita en todos los niveles en Argentina. Si no existiese la educación privada, todos los alumnos de educación inicial, primaria, secundaria y universitaria privada irían a la escuela pública. Es una población enorme que paga impuestos, que tiene derechos y el Estado tendría la obligación de brindarle la educación. En vez de eso, optan además del pago de impuestos, pagar el costo de la educación en algunos casos en forma total, o con becas, o con subsidios estatales. A nivel de la educación primaria y secundaria, el crecimiento de la educación privada ha tenido que ver con los déficits que ha tenido a lo largo del tiempo la educación pública.”

En ese marco, el economista dijo que los grandes déficits de la educación pública “son problemas sencillos, como los de la gente que tiene que ir a trabajar y que si se encuentra con que la escuela pública está de paro y no hay clases, no tiene a quién dejarle sus hijos. Ese es un gran impacto sobre las madres. Cuando uno mira el mundo, se ve que la incorporación de la mujer al mercado laboral necesitó de un desarrollo y una educación en general de doble turno. Un gran problema en Argentina es que la educación pública primaria y secundaria, es básicamente de turno simple. Hay tenés una brutal traba a la incorporación de mujer, una desigualdad de género porque la educación pública casi no ofrece el doble turno. En el caso de la universidad, creo que hay una gran contribución de universidades privadas a la generación de conocimiento y a generar diversidad de ideas y pluralismo de ideas. Somos un país raro porque todavía nos preguntamos cosas como estas, sobre la educación privada. Cuando uno sale al mundo, si uno piensa en las principales universidades de Estados Unidos, la mayoría son privadas”.

En ese contexto, Ernesto Schargrodsky afirmó que “el Estado tiene una obligación indelegable de proveer educación a cualquiera que se lo exija. El problema básico de Argentina es que tenemos un desfasaje entre los derechos que le pedimos al Estado y la capacidad del Estado de financiarlos. Son derechos, todos estamos de acuerdo pero esos derechos para poder ser prestados tiene que haber un Estado que pueda proveerlos. Para hacerlo, tiene que haber un sector privado detrás que paga impuestos. El Estado tiene tres formas de financiar las cosas: una es endeudándose y nos ha ido pésimo con esa idea. La otra fuente de generación de ingresos del Estado es imprimir dinero, que también nos ha ido pésimo con eso. Y la otra es cobrarle impuestos al sector privado. Por lo tanto, la capacidad de prestación de servicios del sector público está limitada por la generación de riquezas y el pago de impuestos del sector privado. Un problema dramático en la última década es que el sector privado no puede sostener el gasto público y un problema de la pandemia va a ser que vamos a tener un nuevo golpe a ese ratio porque la pandemia genera una contracción en el sector privado y vamos a tener nuevamente el desfasaje entre las obligaciones asumidas por el Estado y su capacidad de financiamiento.”

Además, el economista agregó que “el otro punto es sí la educación privada genera desigualdad. En algún punto pensaría que la mantiene a la desigualdad, pensaría que hay algunos paliativos, en el caso de la Universidad del Di Tella el 50% de los alumnos de grado tienen becas y la beca promedio es el 50% de la matricula. Pero cuando vas a la universidad pública es muy difícil encontrar gente de nivel socio-económico bajo. Lamentablemente esa restricción operó antes en un país donde el 50% de los chicos son pobres según las mediciones pre pandemia. Ese número seguramente va a aumentar. Entonces creo que tenés que meter en esa cuenta lo que la educación privada le ahorra al sector público y también lo que genera la educación privada en términos de capital humano que son jóvenes que luego van a generar empleo y riqueza. Hace mucho que pasamos la edad donde el problema de Argentina era un problema de redistribución. Hoy Argentina tiene el problema de que el PBI está estancado, vamos a terminar este año con el PBI de 1974. Es dramática la falta de crecimiento de Argentina”.

Sobre las posibles soluciones al problema argentino, el doctor en Economía dijo que “necesitamos aumentar el valor agregado y dentro de eso el componente laboral en nuestras exportaciones. Eso podría venir acompañado de un movimiento demográfico virtuoso hacia el interior y hacia ciudades del interior. Un ejemplo de hoy es esta idea de que a raíz de esta serie de enfermedades porcinas en China, ahora China en vez de estar interesada en comprar nuestros granos, está interesado en descentralizar en el mundo la producción de carne porcina. Eso sería para Argentina una gran oportunidad por el valor agregado: la tonelada de carne porcina tiene un valor diez o quince veces superior que la tonelada de granos. Requiere inversiones importantes porque tenés que hacer los criaderos, los frigoríficos y tenés que tener la capacidad de transporte desde el frigorífico hasta el puerto en frío. Tendría bastantes ventajas porque aumentaríamos el trabajo, las oportunidades laborales en el interior, el valor agregado de las exportaciones, habría inversiones. Esto puede tener algunos costos en términos ambientales. Hay algunas contaminaciones que producen los desechos porcinos y en ese proceso podes traer a la Argentina algunas de estas enfermedades. Son problemas que uno puede pensar, atacar, tratar de tomar los pros y no los contras.”

Al finalizar, el economista dijo que “tenemos que incorporar que tenemos necesidades y que en algún punto hay que convivir con algunos costos en pos del crecimiento. Las pasteras uruguayas son lo mismo: podrían estar del lado argentino, produciendo y generando papel y mano de obra. En ese proceso, sería muy bueno tener una descentralización demográfica. Eso necesita que haya oportunidades de trabajo en el interior porque si solamente tenemos una producción agropecuaria muy primaria, es una producción con escasa demanda de mano de obra. Dentro de ese proceso, si incluye una distribución y titulación de tierras en zonas del interior puede ser algo valioso del proceso. Si seguimos con una concentración demográfica en el área metropolitana de Buenos Aires porque es el área donde mejor se proveen pobres servicios públicos, vamos a seguir en un mecanismo de reproducción de la pobreza. Necesitamos producción y que sea exportable”.

Podés escuchar “Como Ganar Amigues” los jueves de 18:00 a 20:00 horas por La RZ.

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