
Facundo Nogueira: “A nivel cerebral aumenta el riesgo de demencia, de padecer Alzheimer a largo plazo”
Interes General marzo 14, 2025Jefe del Servicio del Sueño y Calidad de Vida del Hospital de Clínicas, Facundo Nogueira, se refirió a la importancia de la apnea del sueño en las personas.
El médico Facundo Nogueira (MN 84970) aparece en la escena por la relevancia de la campaña de difusión en torno a la apnea del sueño, teniendo en cuenta que el 14 de marzo es considerado el día mundial del sueño. “Es una herramienta visibilizar un poco más esta alteración del sueño que es muy importante desde un angulo distinto. A mi en lo personal me permite conjugar mis dos actividades centrales; la música y la medicina. El Hospital de Clínicas, a pesar de todas las dificultades y todas las limitaciones que tenemos en el sistema de salud pública en Argentina, es un lugar que da batalla sobre todo en el aspecto formativo. Estamos siempre dedicados y empecinados en seguir formando profesionales de la mejor manera posible, con los principios no solamente académicos sino humanos que intentamos inculcar y conservar a través del tiempo”.
A propósito de una de sus especialidades, explica que “es una alteración que ocurre durante el sueño. La apnea refiere a una detención en la respiración. Se trata de pausas en la respiración de más de 10 segundos, lo que sucede es que hay gente que puede tener apneas de más de cien segundos. Hay gente que es capaz de aguantar la respiración menos tiempo de lo que dura la apnea que hace mientras duerme. Esa pausa en la respiración se produce porque en la garganta o la faringe, tiene partes musculares, no tiene hueso ni cartílagos la garganta. Además esa zona se relaja durante el sueño, y al relajarse las paredes se tornan flácidas y cualquier circunstancia que reduzca el tamaño de la garganta puede provocar un colapso, que se cierre y deje de respirar. La causa número uno asociada a la apnea del sueño es el exceso de peso. Cuando uno tiene sobrepreso, sobre todo en los hombres y en las mujeres tras la menopausia. Cuando uno tiene sobrepreso, se deposita el tejido graso en el cuello, ese tejido graso comprime la garganta, y en el momento en que las paredes de la garganta se relajan, ese exceso de peso comprime la garganta y obstruye de la vía aérea”.
“Si la obstrucción es leve o mínima va sonar como un ronquido, que viene del mismo origen, ahora si la obstrucción es más importante, ahí ya se compromete el flujo aéreo, el paciente deja de respirar y al dejar de respirar, por supuesto que deja de entrar oxígeno al cuerpo, y al no entrar oxígeno, baja el oxígeno en sangre, sube la frecuencia cardíaca, sube la presión arterial, sufren el cerebro, el corazón y el resto de los órganos que consumen mucho oxígeno. Eso a mediano o largo plazo repercute muy negativamente. Por un lado, estos ahogos van a originar que el cerebro detecte que uno no está respirando y la respuesta inmediata es que se interrumpe el sueño. El cerebro hace que uno se despierte durante unos pocos segundos, y con ese despertar la vía aérea se abre porque se contraen los músculos. La consecuencia directa es que uno no descansa bien. Esta toda la noche durmiendo y al otro día se levanta cansado, con sueño. Y a largo plazo puede generar problemas de memoria, dificultad en la concentración, accidentes de tránsito y domésticos porque uno está permanentemente cansado. Es una alteración que va afectar la cadena del sueño, va afectar la capacidad de estar despiertos, el rendimiento intelectual, la capacidad para hacer actividades durante el día, nuestro estado de ánimo y nuestro humor”, señala el neumonólogo.
“Y además esta falta crónica de oxígeno en la noche va afectar a los tejidos que más oxígeno consumen, que son el cerebro y el corazón. A nivel cerebral aumenta el riesgo de demencia, de padecer Alzheimer a largo plazo. Y a nivel cardíaco se incrementa el riesgo de presión alta, de arritmias, de ataques cardíacos cerebrales y de diabetes entre otras cosas. También este hecho desemboca en una resistencia a la leptina. Los pacientes que tienen apnea del sueño desarrollan resistencia a la leptina, que es una hormona que entre otras cosas genera saciedad, con lo cual estos pacientes también tienen aumento de apetito”, cerró Nogueira.
¿Dormir para tomar mejores decisiones?: qué plantean los expertos sobre el poder del buen descanso
Dos estudios científicos y dos especialistas coincidieron en que un sueño adecuado ayuda a pensar con más claridad a la hora de llegar a una resolución. Los motivos y cómo se expresa esta dinámica en el cerebro.
Según los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), dormir bien “ayuda a pensar con más claridad, a tener mejores reflejos y a concentrarse mejor”. Para estos expertos, la fatiga afecta el rendimiento general, mientras que un sueño adecuado permite al cuerpo y a la mente alcanzar un funcionamiento óptimo: “Cuando uno está cansado, no tiene el mejor rendimiento posible”.
Justamente con respecto a pensar con claridad, especialistas han planteado que dormir bien puede ayudar a tomar mejores decisiones. “Para tomar una decisión, lo primero que uno necesita es poder percibir e interpretar con precisión la situación que atraviesa y sobre la cual debe decidir. La falta de sueño disminuye la capacidad de atención, interpretación y procesamiento de lo que ocurre en el entorno. En consecuencia, el primer paso ya se ve afectado”, señala el doctor Facundo Nogueira, neumonólogo y jefe del Laboratorio del Sueño en el Hospital de Clínicas.
Al tiempo que añadió que la capacidad de generar una respuesta “se enlentece, lo cual probablemente hace que nuestra respuesta sea incorrecta, producto de una interpretación inicial errónea y de un enlentecimiento general”.
Nogueira advirtió, en ese tono, que las consecuencias de dormir mal “son innumerables” y pueden englobarse en varias categorías. Explicó que, en primer lugar, se reduce la capacidad de atención, aumenta el riesgo de errores y accidentes debido a la falta de concentración y a una respuesta enlentecida, lo cual, en casos extremos, puede llevar a enfermedades neurodegenerativas como la demencia o el Alzheimer.
Los estudios sobre el sueño y la toma de decisiones
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Duke en 2024 sugirió que el sueño podría influir positivamente en la toma de decisiones, al favorecer un análisis más racional y reducir la tendencia a dejarse llevar por primeras impresiones engañosas. En el experimento, los participantes participaron en un juego simulado de venta de garaje, en el que seleccionaban una caja de objetos no deseados, algunos de ellos de valor significativo. La recompensa en efectivo dependía del valor total de los objetos en la caja elegida.
Los resultados divulgados por la Asociación Americana de Psicología mostraron que, cuando los participantes decidían de inmediato, tendían a enfocarse en los primeros objetos encontrados en la caja, sin considerar el valor de los elementos posteriores. Esta reacción impulsiva destacó cómo las primeras impresiones pueden condicionar decisiones en entornos de juicio rápido.
Sin embargo, quienes durmieron antes de tomar su decisión al día siguiente realizaron elecciones más equilibradas, según los expertos. En este segundo grupo, la posición de los objetos valiosos no resultó determinante, lo que evidenció una mayor capacidad para evaluar la totalidad del contenido en lugar de solo los elementos iniciales.
El papel del sueño en la resolución de problemas fue también explorado en un estudio de 2023, a cargo de especialistas de la Universidad de Tübingen, en Alemania. Ellos analizaron cómo el descanso podría ayudar a identificar relaciones complejas entre eventos y objetos. En esta investigación, los participantes aprendieron asociaciones entre un animal, un lugar, un objeto y un alimento, con algunas relaciones directas y otras indirectas. El equipo observó que, después de una noche de sueño, los participantes lograban identificar relaciones indirectas que no habían sido evidentes en el aprendizaje inicial.
En el trabajo publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, algunas de las conexiones resultaban evidentes: por ejemplo, el elemento A se relacionaba de forma directa con el elemento B. Otras conexiones solo aparecían de manera indirecta en relación con el suceso. Así, el elemento D nunca se asociaba directamente con los elementos A o C.
Según los investigadores, el sueño facilitaría una comprensión más profunda de la estructura de asociaciones complejas, al permitir la conexión de elementos vinculados de forma sutil, en un proceso que mejora la percepción de relaciones subyacentes.
Sueño, toma de decisiones y cerebro
Por su parte, el neurólogo Alejandro Andersson, director médico del Instituto de Neurología Buenos Aires (INBA), destacó que “un sueño reparador tiene un impacto significativo en el cerebro”, especialmente en la toma de decisiones, los niveles de neurotransmisores y las capacidades cognitivas relacionadas con la inteligencia verbal y ejecutiva.
Bajo esos preceptos, el experto indicó que durante el sueño, “en especial en las fases profundas, los neurotransmisores como la dopamina, la serotonina y la norepinefrina se equilibran y recuperan sus niveles óptimos”. Estas sustancias, esenciales para la regulación emocional y la atención, permiten que un cerebro bien descansado evalúe opciones “de manera más clara” y con menor carga emocional, mejorando el autocontrol y reduciendo la impulsividad.
Andersson también resaltó que el sueño “beneficia la inteligencia verbal y ejecutiva”, al facilitar habilidades como el procesamiento del lenguaje, la fluidez verbal y la planificación. Un descanso adecuado fortalece la corteza prefrontal, la región del cerebro asociada con la organización de ideas, el manejo de múltiples tareas y el control de impulsos, optimizando así “las capacidades cognitivas y de toma de decisiones”.
El impacto de descansar mal en la salud
Con todo, en líneas generales, Nogueira recordó que la falta de sueño genera una sobrecarga de tensión y de niveles elevados de adrenalina en sangre, lo que incrementa “el riesgo de hipertensión arterial, arritmias y problemas cardiovasculares y cerebrovasculares”. También, en términos metabólicos, postuló que la falta de sueño aumenta “el riesgo de sobrepeso, diabetes tipo 2 y síndrome metabólico”. Estas tres áreas de consecuencias, sostiene Nogueira, “son graves y están directamente vinculadas con la falta crónica de sueño”.
La salud emocional también se ve afectada. Nogueira indicó que “la falta de sueño o deprivación de sueño produce cambios en el estado de ánimo”, algo que se expresa en primera instancia como mal humor, desinterés y apatía. A largo plazo, esta carencia de descanso predispone al desarrollo de “depresión, ansiedad y angustia”. “Existe una relación significativa entre el estado de ánimo y la calidad del descanso.