Viernes 27 de Febrero de 2026 - 7:39:39 pm

Gabriela Turk: “Las investigaciones que son multidisciplinarias obviamente son muy enriquecedoras para la generación del conocimiento y también para las personas que están involucradas”

Interes General febrero 27, 2026

La licenciada en Ciencias Biológicas Gabriela Turk dialogó en Radio Zonica.

 

“La investigación es el proceso de generar conocimiento y en todas las áreas es necesario tener el conocimiento. Necesitamos conocimiento en medicina, necesitamos conocimiento en veterinaria, necesitamos conocimiento en astronomía pero también necesitamos conocimiento en educación, en las ciencias sociales, en psicología, en ingeniería, todas las áreas necesitan nuevos conocimientos con lo cual todo es investigación. Uno a veces genera conocimiento sólo por el conocimiento en sí pero muchas veces ese conocimiento se aplica a un problema particular. Desde una investigación en una etapa muy básica para generar conocimiento o de desarrollo hasta investigaciones que van a momentos de aplicación, de implementación dependiendo el área donde estamos parados. Uno cuando trata de encajonar las cosas, que a veces no es que funcione así, uno habla de ciencia básica, que es la ciencia dura más la ciencia experimental o el conocimiento por el conocimiento. Después tenes la ciencia aplicada o lo que ahora se llama ciencia traslacional, que es la aplicación de ese conocimiento a un problema particular. Después la relevancia en la ciencia es muy difícil de medir. ¿Y qué es relevante? Tal vez el conocimiento que es relevante en Argentina no es relevante en otro lado pero eso no quita que en Argentina sea un problema grande. Un ejemplo puede ser la enfermedad de Chagas que acá en el país es un problema relevante, con lo cual nosotros consideramos que esas investigaciones se tienen que hacer”, observa la licenciada en Ciencias Biológicas Gabriela Turk sobre las diferentes fases en las búsquedas científicas.

Además, la especialista que ostenta una maestría en política y gestión en Ciencia y Tecnología en la UBA, agrega: “Ahora, en Suiza tal vez no tienen la problemática del Chagas tan marcada como la tenemos nosotros entonces ahí, para el sistema científico suizo tal vez la prioridad de Chagas esté puesto en otro lado. La relevancia es difícil de medir, de cuantificar, y depende muchísimo del contexto. Todo estudio de investigación es un proceso que lleva mucho tiempo, es difícil poner un promedio pero cuando uno plantea un proyecto de investigación plantea proyectos por lo menos a 3 años, a 5 años, a 10 años, depende un poco cual es el objetivo del proyecto. Es decir, una investigación no es algo que se resuelve en dos meses o de una semana para la otra, sino que cuando uno plantea un proyecto de investigación con un objetivo general bien planteado, bien puesto, uno estipula un trabajo a largo plazo. Hay distintas agencias que financian proyectos de investigación, nosotros en Argentina hasta hace dos años teníamos un fuerte financiamiento del Estado que hoy en día por el cambio de política del Gobierno, eso no existe. Entonces no tenemos esa fuente de financiamiento pero sí tratamos de buscar en otros lados. Hay filántropos que aportan financiamiento, fundaciones privadas y si no, buscamos financiamiento en el exterior. Los laboratorios privados también lo brindan, muchas veces estos laboratorios lo hacen en función de investigaciones de su interés, o sea, son financiamientos que están orientados a resolver un problema que es de interés de ese laboratorio”.

“Hay distintos programas, depende mucho de cada uno de ellos, pero hay laboratorios que financian lo que se denomina iniciativas de investigador, que es poner una idea que en caso de ser seleccionada es financiada por la empresa. Pero muchas veces la empresa también financia investigaciones que son de interés para el desarrollo de una empresa, entonces hay un abanico muy amplio de disponibilidad de financiamiento. Las universidades también aportan financiamiento para investigación, que es importante. Hoy en día hay muchas líneas de investigación atravesando una coyuntura que se extiende a todo el país donde la gran mayoría de las líneas de investigación perdieron continuidad. La verdad es bastante frustrante ver lo que está pasando sobre todo ahora donde se está viendo la consecuencia de esto en los recursos humanos. Estamos perdiendo un montón de recursos humanos, que se formaron en el contexto científico, en universidades públicas y privadas pero que se fueron insertando al sistema científico y ahora los estamos perdiendo. Se van al exterior, al sector privado o se van a donde haya trabajo en este momento. La situación económica provocó que los sueldos queden bastante bajos entonces hay que buscar nuevos horizontes para seguir subsistiendo. Lamentablemente esto se ve en la pérdida de recursos humanos, se ve en el parate de las líneas de investigación y también se ve en el equipamiento y la infraestructura”, cuestiona Turk.

“En un momento hubo muchísima inversión, se adquirió equipamiento nuevo, se generó un montón de infraestructura y hoy en día no están los recursos. El doctor Horacio Salomón fue el director anterior del instituto (de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida) y estuvo por varios años y la verdad es que durante su gestión se generó un montón de infraestructura bastante moderna con todo el equipamiento, gracias también a subsidios internacionales. Y bueno, ahora hay que mantener todo ese equipamiento y hay que poder usarlo porque tiene una utilidad, pero hoy no están los recursos para poder comprar los reactivos. La verdad es que estamos en una situación muy crítica en lo que es el sistema científico argentino. En el INBIRS hay biólogos, bioquímicos, biotecnólogos, licenciados en genética, veterinarios, médicos. La parte disciplinar es súper variada. Hay varias líneas de investigación donde también interviene la parte social porque si bien no tenemos psicólogos o sociólogos dentro, muchas de las líneas que se hacen en el instituto se desarrollan en conjunto con otras disciplinas, y ahí entra la parte de la investigación multidisciplinar. Y las investigaciones que son multidisciplinarias obviamente son muy enriquecedoras para la generación del conocimiento y también para las personas que están involucradas. Yo trabajo en la temática HIV particular y la infección por SIDA, y es una problemática que aborda desde lo biológico, molecular, celular, también el aspecto clínico de las personas que conviven con el virus y tienen que controlarlo. Y también está el aspecto social, lamentablemente hoy en día como pasan en muchos aspectos, las personas que tienen HIV todavía sufren estigmas, sufren discriminación, desigualdades”, concluyó.

VIH: una paciente argentina lo controló de manera natural y sin tratamientos

La investigación fue liderada por investigadoras del Conicet y realizada en colaboración con especialistas de Estados Unidos. “Si se puede estudiar el mecanismo inmune que estuvo involucrado, podemos proyectar que a mediano plazo la cura para VIH es posible”, indican las científicas.

Una joven argentina logró controlar al Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) de manera natural, sin utilizar fármacos antirretrovirales. El caso, apenas el segundo documentado en la historia, constituye una auténtica excepción y fue difundido en Annals of Internal Medicine. En el trabajo, el equipo de especialistas señala que “la paciente de Esperanza” –así fue denominada por residir en dicha ciudad y para mantener su anonimato– consiguió “esterilizar” al VIH a partir de las defensas de su propio cuerpo. El estudio de este tipo de fenómenos abre la puerta para avanzar en el desarrollo de nuevos tratamientos relacionados con la enfermedad.

Dos de las autoras principales del estudio son argentinas. “Tras examinar 1500 millones de células confirmamos que la infección existió en la paciente, pero el virus no tiene la capacidad de replicarse. El VIH ingresó a su organismo y tuvo, en algún momento, una replicación, pero ya no. ¿Cómo se explica? La respuesta hay que hallarla en el funcionamiento de su sistema inmune. Son casos extremadamente raros, pero es de esperar que en los próximos años aparezcan más”, señala Gabriela Turk, bióloga, doctora de la UBA e investigadora del Conicet en el Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida (INBIRS).

El área de estudio de los casos excepcionales se conoce bajo el nombre técnico de “controladores elite”. De los 38 millones de personas infectadas en el planeta con VIH que reporta la OMS menos del 1 por ciento logra controlar su carga viral por debajo de límites detectables. “Esta paciente argentina, inicialmente, formaba parte de este grupo de elite. Pero es más excepcional aún, precisamente, porque no necesitó de ningún medicamento para poder tener una carga viral indetectable”, explica Turk. Y luego continúa entusiasmada: “Si se puede estudiar el mecanismo inmune que estuvo involucrado, podemos proyectar que a mediano plazo la cura para VIH es posible. Obviamente falta transitar mucho, pero el objetivo está en el horizonte, lo estamos viendo”.

Un caso extraordinario

Hace 8 años, el exnovio de la paciente de Esperanza le comunicó que tenía VIH positivo. Al tiempo, su expareja dejó el tratamiento para tratar la infección y falleció. La joven de Esperanza buscó rearmar su vida y ello incluía encontrar alguna respuesta para la situación que atravesaba. La excepcionalidad de su caso despertó la atención de cada médico que atendía sus consultas, porque en todos los casos, su carga detectable brindaba el mismo resultado: negativo. La situación comenzó a revertirse cuando un profesional que la atendió decidió consultar a Natalia Laufer –médica infectóloga, doctora de la UBA e Investigadora del Conicet en el INBIRS que también lideró la investigación– y a Turk porque no sabía cómo definir el cuadro. El diagnóstico se les escapaba entre las manos y era tiempo de recurrir a la ciencia.

“El médico no sabía cómo encasillarlo. Le contó el caso a Natalia, que empezó a analizarlo con detenimiento porque no cuadraba con el común de las personas que viven con VIH; era realmente raro. En 2016, Laufer se contactó con la paciente y, luego de una seguidilla de estudios iniciales, fue posible confirmar el VIH positivo”, apunta Turk.

Las investigadoras lograron confirmarlo a través de serología: de una manera similar a lo que sucede con la covid, hallaron en la paciente los mismos anticuerpos específicos que los organismos generan toda vez que se enfrentan a la infección por ese virus. Sin embargo, el caso era extraordinario porque los exámenes complementarios que realizaban no arrojaban ninguna otra pista acerca de la infección.

“A pesar de que registraba anticuerpos, no lográbamos detectar ningún otro rastro del virus o de células infectadas. Enviamos muestras a un laboratorio de Australia y nada. Luego tratamos de medir carga viral mediante técnicas sofisticadas y sensibles pero tampoco. Todo nos daba cero”, explica la referente del estudio.

-Si el único dato que tenían era la presencia de anticuerpos, ¿no había margen para que el test serológico hubiese fallado?

-Es que su patrón era muy claro. ¡Los tests se hicieron en ocho ocasiones con ocho muestras independientes! Los resultados eran consistentes pero, claro, las dudas venían porque no hallábamos rastros del virus por ningún lado.

En 2019, las investigadoras del Conicet iniciaron una colaboración con Yu Xu, la médica del Instituto Ragon del Hospital General de Massachusetts (Universidad de Harvard y el Instituto de Tecnología de Massachusetts), que se especializaba en la evaluación de casos de controladores de elite y que había reportado el único antecedente inmediato: la paciente de San Francisco. El caso había sido difundido en 2020 por la revista Nature y correspondía a una persona que, de la misma manera que la paciente de Esperanza, pese a tener un diagnóstico de VIH, había eliminado al virus de su organismo.

“Al grupo de Yu Xu le propusimos encarar otro estudio más desafiante para el que se necesitaba una cantidad mayor de células. La paciente de Esperanza quedó embarazada, así que le solicitamos la placenta para poder profundizar nuestros análisis. Logramos juntar miles de millones de células, que fueron enviadas a Estados Unidos”, cuenta Turk. En 1500 millones de células evaluadas, solo se hallaron siete secuencias virales de siete células infectadas. La característica principal de este hallazgo fue que, como anticipaban, se trató de virus defectivos, es decir, sin la capacidad de replicarse. De manera reciente, la paciente fue madre por concepción natural y no transmitió el virus a su hijo. Como dato adicional, su pareja actual también es VIH negativo.

Infección relegada

Uno de los aportes centrales del trabajo se relaciona con ampliar el conocimiento al respecto de la infección y la enfermedad. “Nosotros estamos preparados para comprender y estudiar los prototipos, los modelos, las trayectorias más esperadas para cada patología. En la vida real, sin embargo, hay un montón de casos extremos, de grises y gradientes que nos falta entender. La genética, el sistema inmunológico y el estado neuroendocrino de cada uno tienen mucho que ver. En distintos momentos, distintos episodios nos afectan de manera distinta”, aclara Turk.

Estudiar los puntos de coincidencia entre los casos excepcionales eventualmente podría mejorar los tratamientos actuales para el resto de los pacientes, a partir del desarrollo de inmunoterapias mejor dirigidas y específicas.

“El VIH ha perdido la atención que tenía en décadas anteriores, pero cualquier instancia es adecuada para insistir en que hay que continuar con la prevención para los que no se han infectado y los tratamientos para aquellos individuos que cursan la enfermedad. Hay que seguir avanzando para que las generaciones futuras puedan contar con una cura disponible”, advierte la especialista.

 

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