Gerardo Ferreyra: “Para pegarle a Cristina eligieron al empresario que estaba al frente de esto”
Interes General junio 3, 2026El empresario pasó por el programa y habló sobre la causa Cuadernos, su detención, las presiones para convertirse en arrepentido, el juicio oral y el rol de la obra pública en la Argentina.
Gerardo Ferreyra fue entrevistado y sostuvo que su incorporación a la denominada causa Cuadernos fue producto de una maniobra deliberada para involucrarlo en un expediente en el que, según afirmó, nunca debió haber figurado. “A mí me agregaron. No es que me agregaron con Centeno. Me agregaron después y no sabemos cuándo. Eso es algo que todavía tenemos que investigar porque ya no fue Centeno quien escribió el agregado. Fue otra persona. Hay que ver en qué momento se pusieron de acuerdo para agregarme”, afirmó.
El empresario recordó que la primera reacción frente a la acusación fue de absoluta incredulidad. “Mi abogado recorrió durante tres días todos los pisos de Comodoro Py y me decía: ‘Acá no tenés nada’. Entonces cuando me vienen a buscar el primero de agosto de 2018 fue una pelea. Yo no entendía cómo podía estar involucrado en algo que no tenía ninguna relación conmigo”, expresó.
Ferreyra relató que decidió resistir el procedimiento judicial desde el primer momento. “Vinieron a allanarme y yo me resistí. Yo decía: ‘¿Por qué me van a allanar?’. Estuve una hora negociando con el oficial a cargo. Le pedí que estuvieran mis abogados y mi familia. Le dije que quería garantías y que no iba a dejar entrar a nadie hasta que llegaran. Al final aceptó. Esa fue la primera batalla de la causa Cuadernos”, recordó.
El entrevistado aseguró que contaba con elementos objetivos que le permitían descartar cualquier participación en maniobras vinculadas al manejo de dinero. “Yo tenía dos grandes certezas. La primera era que no podía estar en una causa donde se imputaban manejos de dinero porque jamás manejé dinero en la empresa. Después las pericias oficiales demostraron que estuve agregado y además identificaron quién me agregó. Algo que tendría que haber hecho la Justicia y que terminamos haciendo nosotros”, señaló.
Ferreyra también hizo referencia a la situación fiscal de la empresa y sostuvo que contaba con documentación que respaldaba completamente su actividad. “Yo tenía un bill de indemnidad de la AFIP. Era una prueba de que no existían sobreprecios, ni fondos en el exterior ni irregularidades. Durante dos años soportamos inspecciones integrales porque este gobierno sabía perfectamente quiénes éramos y qué representaba nuestro proyecto”, explicó.
El empresario vinculó directamente su situación judicial con las obras de infraestructura desarrolladas junto a China. “Era la obra más importante de China en el exterior. Estamos hablando de cinco mil millones de dólares financiados por China. Eso sólo fue posible por la relación estratégica que existía entre Argentina y China. Por eso, para pegarle a Cristina eligieron al empresario que estaba al frente de esto”, afirmó.
Durante la entrevista recordó el impacto mediático que acompañó su detención. “Cuando me levantaron la incomunicación y me trasladaron había una nube de periodistas. Eran cámaras, flashes, móviles. Parecía todo preparado. Yo salí y dije lo mismo que sostengo hoy: no había ningún sobreprecio, no había ningún pago indebido y no había ninguna irregularidad. Era una operación montada”, manifestó.
Ferreyra sostuvo que rápidamente comprendió que la ofensiva judicial trascendía su situación personal. “Cuando los propios policías que me allanaban veían las noticias y se enteraban de que había decenas de procedimientos simultáneos, quedó claro que se trataba de una operación mucho más amplia. No era algo contra una persona. Era una construcción política que buscaba instalar una narrativa determinada”, señaló.
El empresario recordó además el momento en que fue convocado por el fiscal Carlos Stornelli y aseguró que recibió una propuesta para acogerse a la figura del arrepentido. “Me dijeron que si me arrepentía me iba con mi familia. Que Federico estaba esperando en el pasillo. Y si no me arrepentía seguía todo igual. Fue una conversación amigable en las formas, pero muy clara en el mensaje”, relató.
Ferreyra minimizó la importancia personal de ese episodio en comparación con otros acontecimientos que consideró más relevantes. “Para mí lo de Stornelli fue un hecho menor frente a todo lo que había ocurrido antes. Lo importante era entender por qué habían decidido detenerme y cómo habían construido la acusación. Ahí estaba el verdadero problema”, sostuvo.
El entrevistado remarcó que la denominada causa Cuadernos no estuvo dirigida exclusivamente contra una empresa en particular. “No vinieron solamente por Electroingeniería. Vinieron por todas las grandes empresas de ingeniería y construcción. Estaba Techint, estaba Roggio, estaban todas las grandes compañías. Después siguieron con las medianas y las pequeñas. Fue una operación mucho más grande de lo que muchos creen”, afirmó.
Ferreyra también defendió enfáticamente el valor estratégico de la obra pública y cuestionó las críticas permanentes sobre el sector. “La obra pública es siempre la cenicienta del sistema. Nadie habla de otros sectores altamente concentrados, pero permanentemente se pone el foco sobre las obras de infraestructura. Sin embargo, poner en marcha una central nuclear después de quince años de paralización no es una tarea sencilla. Atucha II está funcionando y eso fue posible gracias a una enorme capacidad técnica”, expresó.
El empresario destacó además el papel histórico de la inversión pública en el desarrollo nacional. “La infraestructura transforma las ciudades y transforma los países. Basta recorrer distintas provincias para entender lo que significa una política sostenida de inversión. La obra pública es una herramienta fundamental para el desarrollo y por eso no debería ser demonizada”, indicó.
Al referirse al inicio del juicio oral, Ferreyra confesó que esperaba ese momento desde hacía años. “Yo hacía ocho años que no podía hablar públicamente. La única vez que tuve una audiencia importante fue en Casación y todo quedó archivado. Lo que declaré no tuvo ninguna consecuencia. Después vinieron años de silencio, de espera y de restricciones”, recordó.
El empresario explicó que la apertura del juicio oral le permitió finalmente exponer públicamente su versión de los hechos. “Esta es la primera oportunidad real que tuve para hablar. Ahora las audiencias se filman, quedan registradas y son públicas. No es como antes, cuando las declaraciones se hacían entre cuatro paredes y quedaban reducidas a un papel. Por eso consideré que era una oportunidad importante”, afirmó.
Ferreyra también recordó las consecuencias personales que enfrentó durante el proceso. “Pasé un año en Marcos Paz y otro medio año en prisión domiciliaria. Fueron momentos muy difíciles, pero nunca acepté cambiar mi posición. Siempre sostuve exactamente lo mismo porque estaba convencido de que tenía razón”, expresó.
Finalmente, el empresario reveló que llegó a enviar un informe a las máximas autoridades de China para explicar el contexto político y judicial que atravesaba el proyecto de las represas. “Mandé un trabajo para explicar que esta causa no iba contra Electroingeniería ni contra mí, sino contra un proyecto estratégico mucho más amplio. Tuve una devolución que me permitió saber que fue bien recibido en niveles muy importantes. No fue un dato menor porque demostraba que se entendía la verdadera dimensión de lo que estaba ocurriendo”, concluyó.
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