Gonzalo Toranzo: “No trabajamos de bomberos, somos bomberos, y eso también entra en casa”
Interes General abril 1, 2026El comisario de la Policía Federal Argentina y jefe de bomberos del cuartel del Aeropuerto
Internacional de Ezeiza pasó por Familiarizarte para reflexionar sobre la vida cotidiana de las familias de uniformados, los desafíos emocionales del servicio y la resiliencia que construyen puertas adentro.
Gonzalo Toranzo sostuvo que las familias de los uniformados tienen dinámicas particulares que las vuelven especialmente resilientes. Explicó que, si bien comparten las mismas dificultades que cualquier hogar, la función policial y bomberil suma complejidades propias, vinculadas al riesgo, los horarios extendidos, los traslados y la exigencia emocional que implica el servicio.
Respecto de la identidad profesional, remarcó una de las frases más potentes de la entrevista al señalar que “no trabajamos de bomberos, somos bomberos”. Dijo que esa definición atraviesa toda la vida familiar, porque no se trata de un empleo que se deja al salir del cuartel, sino de una vocación que forma parte de la identidad de quien la ejerce. Sin embargo, subrayó que es fundamental aprender a poner límites saludables para que los problemas laborales no invadan el hogar.
Sobre la convivencia cotidiana, explicó que el gran desafío es dejar “los problemas del trabajo en la puerta” al llegar a casa y, del mismo modo, no trasladar al servicio los conflictos familiares. Señaló que cuando eso no se logra se genera una sobrecarga emocional que puede transformarse en una “bomba de tiempo”, por lo que destacó la importancia del equilibrio y del diálogo dentro de la pareja.
En ese sentido, puso en valor el rol de la familia como sostén indispensable. Dijo que en su caso el acompañamiento de su esposa es central, no solo desde lo emocional sino también en la organización del hogar y la crianza. Remarcó que muchas veces quien acompaña a un integrante de la fuerza también carga con el peso de la casa y con la incertidumbre de los riesgos que implica la profesión.
Al referirse al peligro, sostuvo que la velocidad con la que hoy circula la información puede jugar en contra de la tranquilidad familiar, ya que cualquier intervención aparece casi en tiempo real en un celular. Por eso, explicó que dentro de sus posibilidades intenta mantener el contacto durante la jornada laboral para transmitir calma y hacer saber que todo está bien.
Sobre la crianza, señaló que procura no trasladar a sus hijos la dimensión completa del riesgo de su tarea. Consideró que, especialmente cuando son chicos, deben vivir su infancia con tranquilidad y que no hace falta contar en detalle todo lo que ocurre en cada servicio. Aun así, destacó que la profesión sí transmite valores muy fuertes a la vida familiar, como la responsabilidad, el respeto, la puntualidad, la disciplina y el amor por lo que uno hace.
También hizo foco en el sentido de pertenencia institucional y en la transmisión de valores patrióticos. Sostuvo que el personal policial y bomberil tiene una relación profunda con la bandera, el himno y la Constitución, y que intenta inculcar ese respeto a sus hijos, aunque reconoció que no siempre es sencillo en un contexto social donde esos símbolos no siempre ocupan el lugar que merecen.
Uno de los aspectos más significativos de la charla fue la federalidad de la fuerza. Toranzo explicó que cada fin de año pueden surgir pases a distintos destinos del país, lo que obliga a la familia a enfrentar la posibilidad de mudanzas, cambios de escuela, nuevas redes sociales y duelos afectivos. Dijo que esa realidad exige conversaciones permanentes con la familia y una enorme capacidad de adaptación.
En relación con las redes de apoyo, sostuvo que suelen construirse entre otras familias de la fuerza, a través del acompañamiento mutuo, la experiencia compartida y el asesoramiento entre parejas que atraviesan situaciones similares. Señaló que esa contención entre pares resulta clave para sostener la vida familiar.
Hacia el final, reflexionó sobre el retiro y la importancia de prepararse para la vida después del uniforme. Explicó que muchos integrantes de las fuerzas pueden retirarse jóvenes, incluso antes de los 50 años, por lo que consideró fundamental estudiar, desarrollar otras herramientas y cultivar vínculos fuera de la institución para transitar esa nueva etapa sin perder el sentido de identidad.
Como mensaje a los más jóvenes que recién ingresan, dijo que intenta transmitirles desde la docencia la importancia de no vivir “full bombero” o “full policía” todo el tiempo, sino de reservar espacio para el deporte, el estudio, la pareja, los hijos y la construcción de una vida integral. Para Toranzo, ese equilibrio no solo mejora la carrera profesional, sino que fortalece a la familia y prepara mejor para todo lo que viene después.
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