Lunes 24 de Agosto de 2026 - 11:55:30 pm

Guillermo Favale: “No hay que ponerse un techo”

Interes General junio 23, 2026

El periodista pasó por Planeta República, donde habló de sus orígenes en el Partido de la Costa, su trayectoria en los medios, el periodismo, la política y sus proyectos.

Guillermo Favale repasó su historia personal y profesional en una extensa entrevista con Planeta República, Radio Zónica. En una conversación atravesada por recuerdos, reflexiones y definiciones sobre el periodismo, la política y el presente del país, el conductor mostró una faceta íntima, repasó los sacrificios que marcaron su carrera y dejó en claro que, a pesar de los años de experiencia, sigue mirando hacia adelante con nuevos desafíos.

Al recordar sus orígenes en el Partido de la Costa, Favale explicó que crecer lejos de Buenos Aires significaba enfrentar un escenario completamente distinto al actual. “Era muy lejos el Partido de la Costa en ese momento. Lejos de verdad. Las comunicaciones eran completamente diferentes. Era muy difícil imaginarse que uno pudiera pisar en algún momento la Ciudad de Buenos Aires con éxito. Era como pensar hoy en irse a otro país.”

El periodista recordó que comenzó a trabajar cuando apenas tenía once años, impulsado por la necesidad económica de su familia. “Vengo de una familia de clase media baja, más baja que media. Mi mamá empezó limpiando casas de familia y después fue mucama de hotel. Mi papá era albañil con segundo grado de instrucción. A los once o doce años empecé a trabajar en un kiosco de diarios en San Bernardo y ese trabajo cambió mi vida.”

Aquel kiosco terminó convirtiéndose en una escuela inesperada. “Gracias a ese kiosco empecé a leer muchísimo, retenía mucho, era muy inquieto y sin querer se fue armando una carrera para el futuro. Yo nunca me había planteado ser periodista.”

El salto a Buenos Aires tampoco fue sencillo. Sin recursos económicos, Favale encontró la manera de sostener su sueño con esfuerzo y creatividad. “No tenía plata para vivir en Buenos Aires. Me instalé en Brandsen, viajaba todos los días en tren para estudiar y después me fui quedando una semana en la casa de un amigo, otra semana en la de otro. Entre todos me fueron bancando y sobreviví.”

Mirando hacia atrás, asegura que la clave siempre fue apuntar alto. “Siempre tuve objetivos enormes. Me hubiera gustado ser el número uno de la Argentina; si lo hubiera logrado, el número uno del continente; y si no, el número uno del mundo. No llegué, pero nunca me frustró. Siempre digo que hay que fijarse objetivos grandes porque aunque alcances solamente el treinta por ciento, recorriste mucho más camino que si te ponés una meta pequeña.”

La frase que resume esa filosofía apareció de manera espontánea durante la charla. “No hay que ponerse un techo”, sostuvo con convicción.

Consultado sobre el rol del periodismo, Favale fue crítico con la profesión y planteó un debate que, según él, sigue pendiente.

“El periodismo argentino se debe una discusión muy profunda. Los medios son una cosa y el periodismo otra. Hemos juzgado durante años a todos los actores de la sociedad, pero nunca nos juzgamos a nosotros mismos. Nos debemos un debate ético, moral y profesional sobre cuál es realmente nuestro rol.”

También analizó la relación entre el Gobierno y los medios de comunicación. “No me gustan los modos. Las diferencias entre el poder y el periodismo siempre existieron, pero instalar la palabra odio dentro de esa discusión no es saludable. El poder debería absorber mejor la crítica y el periodismo también debería hacer una autocrítica que nunca hizo.”

Sobre la conocida frase que sostiene que “no se odia lo suficiente al periodismo”, Favale fue categórico. “Promover el odio nunca es conveniente. Si hay una respuesta, debería ser con inteligencia, con la pluma y no con la espada.”

La entrevista también permitió conocer una faceta menos difundida: su vocación política.

“A mí me interesa la política y mi única ambición política es ser algún día intendente del Partido de la Costa. Porque soy de ahí, conozco el lugar y creo que puedo aportar cosas que aprendí recorriendo otros países y otras ciudades.”

En ese sentido, remarcó que el principal desafío del distrito pasa por el desarrollo. “No es lo mismo haber crecido que haberse desarrollado. El Partido de la Costa tiene un enorme potencial turístico, pero primero necesita resolver la infraestructura básica. Sin agua, sin gas, sin servicios, es muy difícil pensar en un crecimiento sostenido.”

Favale también defendió su decisión de involucrarse en política y aseguró que esa experiencia lo transformó.

“Me siento mejor persona desde que hice política. Volví a caminar las calles donde crecí, volví a encontrarme con mi gente y comprendí que muchas veces no hay que tomar las diferencias como algo personal.”

Además confirmó que su proyecto político continúa vigente.

“Nunca me bajé. Fui candidato en 2023 y mi intención es volver a competir en 2027.”

Durante la charla también dejó una mirada sobre el presente del país y la necesidad de renovar la dirigencia.

“Argentina necesita nuevas ideas, necesita escuchar más a los jóvenes. No solamente la política; toda la sociedad necesita renovarse.”

Sin embargo, aclaró que esa renovación no debe basarse únicamente en una cuestión generacional.

“No se trata solamente de cambiar nombres. Se trata de pensar un país distinto.”

Favale también habló sobre el valor del diálogo y la moderación en tiempos de fuerte polarización.

“Creo que ser del centro tiene mala prensa, pero me parece una posición muy valiente. Hoy parece que solamente existen dos extremos y la gente quedó en el medio. Hay que volver a debatir educación pública, salud pública y desarrollo sin convertir todo en una pelea.”

Cuando le preguntaron por las virtudes que cree haber construido a lo largo de su carrera, respondió con una definición que resume buena parte de su manera de comunicar.

“He vivido siempre con una sonrisa. Hay que conectar con la gente desde la empatía. Podría obtener más repercusión si eligiera un enemigo todos los días, pero no quiero ser eso.”

También reflexionó sobre los cambios que experimentó la sociedad argentina.

“Se volvió una sociedad mucho más violenta. Perdimos esa convivencia cotidiana donde era natural tratar bien al otro. Eso antes existía y hoy cuesta encontrarlo.”

Con honestidad, Favale también habló de sus errores personales.

“Me arrepiento de muchas cosas. Tuve una vida muy desordenada durante muchos años. Afortunadamente pude corregirla, aunque antes perdí muchas cosas importantes. Eso nunca debió haber pasado.”

Al dirigirse a los jóvenes, eligió dejar un mensaje alejado de la confrontación permanente.

“Hay que comprometerse, pero no para destruir. Las redes sociales pueden servir para construir. Yo trataría de ser más pro algo que contra alguien. La gente necesita soluciones concretas y no discursos vacíos.”

La entrevista también tuvo espacio para el deporte, una de sus primeras pasiones periodísticas. Recordó que comenzó haciendo periodismo deportivo, trabajó junto a Costa Febre durante la histórica campaña de River en la Copa Libertadores de 1996 y admitió que en algún momento imaginó que toda su carrera seguiría ese camino.

“Mi carrera empezó con el periodismo deportivo, pero después me entusiasmaron más los temas de actualidad. Hoy siento que lo mío es comunicar. Me gusta conducir programas, generar climas, entretener utilizando la información.”

Esa definición terminó sintetizando su manera de entender la profesión.

“No soy un periodista de raza pura porque me fui alejando de la primicia. Me gusta más ser un entertainer. Me gusta valerme de la información para entretener a la gente.”

Después de décadas frente a cámaras y micrófonos, Guillermo Favale asegura estar atravesando uno de los mejores momentos de su vida. “Estoy en una etapa de plena madurez. Tengo muchos problemas superados, mucha claridad sobre dónde estoy parado y hacia dónde quiero ir.” Una frase que resume una trayectoria construida a fuerza de esfuerzo, perseverancia y la convicción de que, para alcanzar los grandes objetivos, primero hay que animarse a perseguirlos.

Hablar de Guillermo Favale es recorrer más de tres décadas de periodismo argentino atravesadas por la radio, la televisión y, en los últimos años, las nuevas plataformas digitales. Dueño de un estilo frontal, de una voz inconfundible y de una forma muy particular de narrar la actualidad, construyó una carrera que lo llevó a convertirse en uno de los periodistas más reconocidos del país, siempre con la premisa de que la información debe llegar al público con claridad, responsabilidad y compromiso. Su historia profesional comenzó mucho antes de aparecer frente a una cámara o de conducir programas de alcance nacional. Nació en San Bernardo, en el Partido de La Costa, donde pasó gran parte de su infancia y adolescencia. Aquella ciudad balnearia marcó profundamente su personalidad y su manera de entender la vida. En más de una oportunidad recordó que uno de sus primeros trabajos fue como canillita, repartiendo diarios y revistas. Ese contacto cotidiano con las noticias despertó una curiosidad permanente por conocer lo que sucedía a su alrededor y terminó convirtiéndose en el punto de partida de una vocación que definiría toda su vida.

Antes de dedicarse plenamente al periodismo también incursionó en el boxeo amateur, una disciplina que le dejó enseñanzas que todavía hoy reconoce como fundamentales. La constancia, la disciplina, el entrenamiento cotidiano y la capacidad para levantarse después de cada caída son valores que, según él mismo ha contado, trasladó luego a su carrera profesional. Aunque el deporte ocupó un lugar importante durante su juventud, comprendió que su verdadero camino estaba detrás de un micrófono, entrevistando personas, investigando historias y tratando de explicar una realidad cada vez más compleja. Esa decisión marcó el inicio de una trayectoria que con el paso del tiempo lo llevaría a trabajar en algunos de los medios de comunicación más importantes de la Argentina.

Los primeros años estuvieron dedicados al aprendizaje. Favale fue construyendo experiencia en distintas emisoras radiales, donde desarrolló la capacidad de improvisar, analizar y sostener largas horas al aire sin perder el ritmo informativo. La radio se convirtió en su gran escuela. Allí aprendió que la palabra tiene una fuerza especial cuando logra despertar la imaginación del oyente y generar un vínculo de confianza. Esa cercanía con el público sería, con el tiempo, una de las características más valoradas de su trabajo. Quienes lo escuchaban encontraban un periodista dispuesto a preguntar, a confrontar ideas cuando era necesario y, sobre todo, a no perder de vista el impacto humano que existe detrás de cada noticia.

Su desembarco en la televisión significó un nuevo desafío. La exposición pública era diferente y el lenguaje audiovisual exigía incorporar herramientas que hasta entonces no había necesitado. Sin embargo, lejos de modificar su estilo, supo adaptarlo a un formato que le permitió ampliar su llegada a millones de personas. A lo largo de su carrera integró equipos periodísticos y condujo programas informativos en distintos canales de televisión abierta y de noticias, consolidándose como una presencia habitual en la cobertura de los principales acontecimientos políticos, sociales y policiales del país. Su experiencia frente a las cámaras fue acompañada por una intensa actividad en radio, medio al que nunca abandonó y que continúa considerando uno de los espacios más nobles para ejercer el periodismo.

Una de las cualidades que más destacan colegas y productores es su capacidad para desenvolverse en transmisiones de último momento. Coberturas especiales, elecciones, crisis institucionales, conflictos sociales y acontecimientos de alto impacto encontraron en Favale a un conductor capaz de mantener la calma aun en los contextos más complejos. Esa serenidad para administrar la información en tiempo real fue construyéndose con años de oficio y con la convicción de que la velocidad nunca debe imponerse sobre la precisión. En una época marcada por la inmediatez y la circulación constante de datos a través de las redes sociales, sostiene que la principal responsabilidad del periodista sigue siendo verificar cada información antes de comunicarla, aun cuando eso implique llegar unos minutos después que otros medios.

Su recorrido profesional también estuvo acompañado por una permanente adaptación a los cambios tecnológicos. Del diario impreso pasó a la radio, de la radio a la televisión y de allí al universo digital, donde comprendió que las nuevas plataformas no reemplazan al periodismo sino que representan nuevas formas de contar historias y de acercarse a las audiencias. Para Favale, la esencia del oficio permanece intacta: investigar, preguntar, contrastar fuentes y ofrecer al público elementos suficientes para formar su propia opinión. Las herramientas cambian, pero la responsabilidad ética continúa siendo la misma.

Escuchá “Planeta República” todos los Martes 18hs. por Radio Zonica

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