Jueves 22 de Enero de 2026 - 5:39:40 am

HUGO PAREDERO: “El Gobierno no es solamente destructivo, es inculto y especialista en autodegradarse”.

Espectáculos enero 21, 2026

El periodista y escritor Hugo Paredero conversó en La RZ y se refirió a la gestión libertaria.

 

“Me hicieron muy bien 20 días de vacaciones en América, el pueblo donde vive mi hermano. Allí vivieron como 40 y pico de años mis padres. Para distraerse un poco, para recibir el amor fraternal, los viejos sitios… Mi mamá era tejedora antes que nada, por eso nací en Carlos Tejedor, cuek. Le encantaba tejer y lo hacía muy bien, inventaba puntos o sacaba de las revistas. Tejió para toda la familia, desde bebés hasta mayores y un día, pasa que nosotros siempre veníamos de vacaciones a La Plata porque allí vivía la hermana de mi mamá, donde fui a vivir cuando pretendía estudiar abogacía. Y hubo un año, como gran detalle de locura nos vamos a Punta Lara, entonces mi mamá me dijo que me iba a tejer una linda malla, la cuestión es que yo no conocía ni el mar ni el río, entonces me hizo una malla con pecherita de lana. Era roja y con un conejo azul, cinco años tenía. Entonces entré a meterme allí, donde era más barro que agua, la cuestión es que la malla empezó a pesar por el agua, claro. Pero después vino mi papá, que para mí fue un héroe, que trajo una malla pero no de lana, je. Fue mi salvador, de hecho hoy cumpliría años. Creo que para hacer humor lo primero es tener un temperamento propicio, ya puesto en el carácter, una tendencia al vaso medio lleno por así decirlo. Eso me parece que es fundamental. Y yo lo tengo más de tres cuartos lleno porque me gusta la vida, y me gusta cada momento de la vida con lo que tiene de nuevo”, revela una de sus facetas, el escritor Hugo Paredero.

El humorista cuenta: “A veces me bajoneo, grito, me enojo. Cuando empecé a trabajar en la revista Humor en el año 1979 me autopercibí periodista, porque yo no estudié periodismo. Lo que pasa es que la revista de humor me empujó a convertirme en algo que a la vez decidí convertirme. Al teatro lo amo, y lo amo porque lo probé estudiando con distintos profesores, estudiando dramaturgia después y haciendo teatro. Yo dejo abogacía a los 20 años, como mi papá era ferroviario andábamos por todos lados, entonces mudarse significaba ascender de puesto. Asi que terminamos en Realicó en La Pampa. De ahí a los 17 cuando terminé el secundario me fui y dije ‘voy a ser abogado’. Pero mi vocación era el arte, actuar. Si vamos a hablar de crítico, propiamente dicho, y yo me asumo como tal, el crítico no hace falta para el arte. Está el crítico, está el artista y está el que lo mira. Y después eso se multiplica y cada uno, por ejemplo tras ver una película, o una obra de teatro, o una exposición, o un recital, o lo que sea, entre cientos o entre miles, cada uno hizo una cita de a dos con el o los artistas. Entonces, en ese sentido yo pienso, pero tranquilamente lo digo, que todos somos críticos especializados, autorizados para hablar lo que nos hizo pensar o sentir, tal o cual artista cuando lo vimos. Sobre las nuevas corrientes musicales, cuando es muy monótona me abarata la vida. Como diría Any Ventura ‘me la baja’”.

Termina de sonar Willy Bronca en La RZ y Paredero sostiene: “Me gusta porque en esa aparente monotonía sobre la base de esa melodía está el pensamiento, poesía, discurso y no queda como arengoso. Me gusta Wos, me gusta Trueno. Me gusta porque hasta podría interpretarse que ese dejo de cansancio es propio de todo lo que le está pasando. En ese sentido se hace respetable. Pero por otro lado incitar por medio de la música, de un discurso o una nota periodística, o desde la presidencia de una nación a la violencia, lo condeno desde el corazón. De los artistas jóvenes he tenido un poco de contacto con Lisandro Aristimuño porque conoce a una amiga, incluso él ha escrito canciones para ella. Con las series me llevo más o menos, no tengo constancia. Me pregunto cuántas horas tiene el día, prefiero algo más corto. A veces hasta un tráiler, la cola de una película se me hace largo, entonces digo ‘ya no la voy a ver porque si se me hace largo el tráiler…’. El Gobierno es solamente destructivo, es inculto y especialista en autodegradarse. Esa violencia que viene desde arriba, que la genera y que la ostenta, no sólo que estamos hablando de algo que no se ve sino de algo que él hace propaganda, imaginate lo que crea en la calle, en la vida, en la sociedad, es una cosa feroz de soportar, muy dura. Daniel Loisi que es un actor, que también tiene un programa que se llama La máquina de Daniel Loisi acá en una radio cercana y habla de películas porque es un amante ferviente del cine, y a quien llaman del grupo de los 30, entre actores y actrices, es uno de los miles actores sin trabajo”.

“Y también hay muchos que se las ingenian para no quedarse mordiendo el resentimiento y algo generan. Buscan con quien unirse, y ahí está la clave, unirse, justarse. Por eso en momentos así hacer algo de forma colectiva se bendice. Es emocionante escuchar a Marikena Monti (La Loba, poema de Alfonsina Storni), pensaba ‘eso es el arte’, cómo dice, sabiendo lo que dice. Con su reciente muerte me vino todo el recuerdo, de adelante para atrás, me acordé de las tres o cuatro veces que la entrevisté en Radio Nacional, de cuando la fui a ver, de cuando la fui a ver al Di Tella cuando yo todavía vivía en La Plata y me traían unos amigos que tenían más plata que yo. Y después en 1970 me vine a vivir a Buenos Aires desde La Plata, luego de mis cuatro años falsos de abogado, y de haber hecho teatro, vine a buscar laburo acá y ahí encontré en La Botica del Ángel, que buscaba pianistas para una obra infantil. Y yo, debo confesar, estudié 9 años piano no porque me obligaran sino porque me gustaba. De pueblo a pueblo iba cambiando de profesora, y me terminé recibiendo de profesor de piano a los 16 años. Ahora no me des un teclado porque no te distingo las blancas de las negras, je. Y mi hermano que no estudió música tiene un oído absoluto, agarra una quena, un charango y saca una canción. La realidad es que fui a la Botica del Ángel, recuerdo que la obra se llamaba Circo de Morondanga, y me pusieron una partitura, les gustó y me tomaron. Terminó la temporada y (Eduardo) Bergara Leumann me propuso atender la boletería. Lo cierto es que un día Cae Marikena y Leumann me dice que cierre la boletería para que vaya a comer un bife con ensalada junto a Marikena, y así fue que la conocí. Una mujer radiante que te miraba y depositaba toda su mirada en vos para que la conocieras”, concluyó.

Cinco años antes, el escritor, autor teatral, guionista, editor cultural y crítico de cine, decía: “En realidad lo primero que paso fue cuando me fui de la casa de mis padres fue estudiar abogacía en La Plata, pensando que iba a ser abogado. Yo nací en Carlos Tejedor. En La Plata estuve cuatro años y me di cuenta que no era el mío. Ahí empecé a hacer teatro como actor. Lo más importante que hice es a la vez lo más impertinente porque hice “Final de partida” con 20 años y no sabía ni quien era Beckett. Pero Enrique Girardi, que fue un genio y que no está más en este mundo, me metió en el mundo del teatro del absurdo y eso fue corriendo derecho penal, a derecho civil, y la abogacía se fue esfumando”.

El periodista reveló que “siempre quise ser actor. En la fiesta de los colegios siempre era él que leía la composición o decía el poema. Me gustaba, y si era con ademanes mejor. Pero me gustaba la idea de ser otro, de disfrazarme y jugar, ese bendito juego que es la actuación. Estudie muchos años con Argemian y él fue un gran maestro. Luego menos tiempo pero con muy buenos recuerdos con Roberto Duran. Después hice un taller de dramaturgia, a partir de que vi “Visita” en el Pairos, con Ricardo Monti, que lo extrañare de por vida, un ser increíble. Entonces después apareció la radio, que fue una señora amante. La radio te hace olvidar de todos los pesares. Los actores tienen ese lugar, que si les duele la muela o el riñón, salen al escenario y se olvidan. Pasa lo mismo con la radio, salís y te olvidas de todo. ”.

El crítico de cine recordó a Hugo Urquijo, el reconocido director teatral que falleció recientemente, con el que compartía una amistad desde hace muchos años. “Él había tenido una caída el 31 de diciembre, esas caídas tontas que lo llevaron a que lo operen. Salió perfectamente de la operación, volvió a la casa, comenzó a ensayar “La culpa” que se reestrenaba, y el viernes pasado había ensayado todo el día de lo más bien. Fue una cosa inesperada porque quiero decir que estaba súper bien y de pronto las últimas palabras que escucha Graciela, su esposa, fueron que le faltaba el aire y cuando fue a verlo ya no estaba más. El era un militante de la cultura, era un tipo con un pensamiento muy cultivado, generoso y era una persona maestra en el arte de escuchar, escuchaba siempre al otro. Su trabajo de psiquiatra lo ayudaba a eso. Hace poco me paso una cosa muy conmovedora. El falleció el domingo y el lunes siguiente estaba en la radio haciendo el programa con Any Ventura y me aparece un mensaje privado de Facebook. Era un paciente de él que me decía que necesitaba pagar el mes que le debía y que como nosotros éramos amigos, quería dejarle el dinero conmigo. Se lo conté a Graciela el lunes en el Cervantes, en el velorio, en el mismo lugar donde iba a ser director pero en el que terminó siendo velado”.

Por otro lado, el periodista habló sobre el proceso político tras la salida de Mauricio Macri del poder y la llegada de Alberto Fernández. “Veo que estamos saliendo de una pesadilla de cuatro años, una pesadilla muy tenebrosa por lo tanto la salida de ahí no es automática. Hay que remarla mucho y un tiempo largo. Además todos los días van apareciendo secuelas de esa destrucción: notebooks que no se entregaron, vacunas que quedaron durmiendo en un lugar, las cunitas también. Es tremendo, es de un grado de impiedad como no recuerdo haber visto. Salir de eso requiere un tiempo. Tengo fe porque si miro para atrás tres meses como no voy a tener fe. Sucedió algo que esperábamos. Te imaginas que hay que comer primero, la gente no compraba. Hay que acomodarse. El arte a menudo es así, es una gran salvación. Es una fuerza por sí misma”.

Por otro lado, el crítico de cine habló sobre las últimas películas internacionales candidatas a los premios Oscar. “En cine fui a ver 1917, de Sam Mendes, una de las candidatas más firmes al Oscar, que son el próximo domingo. Es espectacular la película, en el sentido de frívolo y de importante porque el cine también es eso. Te crea la ilusión de una toma única. Es una misión bélica casi suicida de dos cabos en la primera guerra mundial el 6 de abril de 1917. Tienen que ir a avisarle a un teniente, a pie y lejos, en el medio de la guerra, que no inicien la acción bélica porque es una emboscada de los alemanes y pueden morir 1600 personas. No la voy a contar toda pero la proeza del director es hacerte la ilusión porque no puede ser que sea así una película, que es una toma única”.

En ese contexto, el periodista habló sobre las algunas de últimas películas argentinas estrenadas. “El Goya a la Mejor Película Iberoamericana la gano “La odisea de los giles”. Es una buena película pero no me enamoró. Es una película que muestra cosas muy nuestras e incluso está contada con un estilo muy nuestro. De hecho le ha gustado a mucha gente, la vieron más de un millón de personas. A “El Robo del siglo” también la vi. Me gustó, salí conforme. Me gusto, estuvo bien pero no me volvió loco. La que me gustó es un documental, tiene una vida de documental, que está en el Gaumont todos los días a las 20:00 horas, hay que ir a verla. Es la película de Valentina Llorans, que se llama “La casa de Arguello”. Son cuatro generaciones de mujeres alrededor de la previa de la dictadura, la Triple A, que fue una previa muy feroz de la dictadura. Hay mucho exilio ahí, el de Alterio por ejemplo, que se fue en el 74 y nunca más volvió. También se fueron Horacio Guarani, Nacha Guevara, Brandoni, cuando era otro Brandoni”.

El guionista teatral recordó su frustrado paso por la actuación y contó que “tengo una autocritica muy poderosa, por eso no puedo ser actor. Después en realidad lo que me torció el rumbo de mi vida para bien fue la revista Humor, una revista emblemática. Cuando empecé ahí en marzo de 1979, es un antes y después en mi vida. Me dedique a criticar a los actores ahí. Hice algunas colaboraciones en Playboy también. Escribí para Caras y Caretas también. Párrafus Interruptus fue un segmento de “Por amor al arte”, que después se hizo programa propio, que fue una idea loca que se me ocurrió un día y quería ver si funcionaba. Ahora lo hago los miércoles en “Una Nueva Aventura”. Es un juego literario muy loco y hasta en las cárceles se ha jugado. Empiezo a leer un texto, digo si es texto, si es novela, poesía o teatro, sin dar ninguna pista. El primero que detecta el titulo y el autor del libro, me interrumpe y si acierta, se gana el libro que estoy leyendo”.

Por otro lado, el autor habló sobre los libros que escribió, algunos en colaboración con el también periodista Carlos Ulanovski. “Yo escribí ocho libros. Escribí “¿Cómo es un recuerdo? La dictadura contada por los chicos que la vivieron”, en donde entrevisté a 150 chicos en el año 1984, entre ellos al hijo de Graciela Dufau. También escribí “Vivir entre butacas”, en colaboración con Carlos Ulanovski, a raíz de los cuarenta años de teatro del gran Carlos Rottemberg. Rottemberg es una persona increíble, conocerlo a él fue una maravilla, es una persona de otra dimensión. Es un fanático del cine además. Además, de Jorge Guinzburg me llamaron para hacer su biografía “La Inteligencia Rebelde”. Luego con Carlos Ulanovski hicimos un segundo libro que se llamó “Siete personajes en busca de un toc-toc”, que fue a raíz del éxito de Toc-toc que se convirtió en la comedia más vista. Tiene diez años en el teatro. ”.

Al finalizar, Hugo Paredero habló sobre sus proyectos para este año y dijo que “hay una materia pendiente, quisiera dejar de ser autor de una obra sola, que fue la que dirigió Hugo Urquijo en 1990. Quisiera concretar eso, quisiera que el 2020 me ayude a terminar una comedia en la que estoy como personaje. El año pasado estrené una chiquita para microteatro, dirigida por Graciela Dufau. Me encantó el formato, la mía era fácil porque la había escrito. Verlos a ellos en esa proximidad fue increíble. Graciela tiene una alta sensibilidad, es muy querida”.

 

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