Juan Miceli: “No es un café con plantas, es un espacio de encuentro para los que aman la naturaleza”
Interes General abril 23, 2026El entrevistado pasó por el programa y habló sobre su cambio de vida tras 30 años en televisión, su proyecto Botanic Café, el periodismo actual y su pasión por la botánica y el paisajismo.
Juan Miceli aseguró que “no es un café con plantas, es un espacio de encuentro para los que aman la naturaleza”, al describir el espíritu de Botanic Café, el emprendimiento que impulsó tras cerrar una etapa de tres décadas en televisión. “Treinta años, del 89 al 2019, un número redondo como para hacer un paréntesis”, dijo al repasar su carrera, y explicó que el proyecto nació a partir de un viaje personal: “Se me ocurrió en 2019, cuando dejé la tele y me fui a recorrer jardines, sobre todo en Inglaterra, donde tienen una tradición increíble. Ahí pensé en un lugar que mezclara botánica con tomar algo”.
El periodista contó que el espacio no está pensado solo como una propuesta gastronómica: “Lo veo más como un lugar de encuentro. La gente viene, pregunta por sus plantas, trae fotos, y yo asesoro. Damos talleres de jardinería, de diseño, de plagas, de césped. También de arte, como dibujo botánico. Hay una biblioteca, proyectamos documentales, es una experiencia más amplia”. En ese sentido, remarcó que el diferencial está en la identidad del lugar: “No es solo gastronomía, es gastronomía en un ambiente botánico”.
Sobre la propuesta culinaria, Miceli aclaró que se apoya en socios especializados: “Yo estoy aprendiendo de gastronomía, tengo socios que saben mucho. Hay un menú acorde al consumo actual, con palta, proteínas como pollo o carne, opciones keto sin gluten, ensaladas, verduras, y café de especialidad, que tiene trazabilidad desde el origen hasta la taza”. Y destacó algunos detalles distintivos: “Tenemos flores comestibles como caléndulas o margaritas, que decoran los platos. No es que te vas a comer una flor, pero podés hacerlo”.
El ex conductor también se mostró satisfecho con la nueva etapa: “Estoy contento, porque lo que me gusta es que sea un espacio de encuentro. Queremos que la gente coma rico, tome un buen café y se vaya bien”. Y describió el diseño del lugar con una mirada ligada a su formación en paisajismo: “Las mesas tienen formas orgánicas, porque en la naturaleza no hay líneas rectas. Todo es circular, esférico. Parece una pavada, pero es real”.
En cuanto a su vínculo con el periodismo, Miceli sostuvo que no lo abandonó por completo: “No lo dejé del todo, estoy en Radio Mitre haciendo una columna sobre botánica. Me encanta, pero no extraño el noticiero diario”. Sobre los motivos, fue claro: “La agenda se repite mucho: dólar, Fondo Monetario, inseguridad. Después de 20 o 30 años, esos temas te cansan”.
También expresó una mirada crítica sobre el presente del oficio: “El periodismo está deteriorado. La gente se cansó un poco de los noticieros, no cree en los políticos, y se vuelca a los programas de espectáculos o a la morbosidad de la inseguridad. Esas son las dos caras que más se consumen hoy”. Y sumó una preocupación urbana: “La ciudad está muy sucia. Eso genera problemas como la aparición de roedores. Hay una falta de cuidado que se nota”.
Al recordar su trayectoria, Miceli repasó sus inicios y su recorrido por distintos medios: “Empecé en CVN, que después fue América 24, pasé por Radio América, estuve casi 20 años en Canal 13, trabajé en Infobae, en la Televisión Pública y fui parte del arranque de La Nación+. Cuando cumplí 30 años de tele, sentí que era momento de empezar otra cosa”.
Respecto a su salida de la televisión pública en un contexto conflictivo, el periodista sostuvo que “la pelea con un funcionario es parte del trabajo, puede pasar en vivo, pero lo que no es parte es el hostigamiento interno”. Y reflexionó: “Fueron años difíciles, de mucha confrontación. Yo seguí adelante con mis convicciones y traté de ser siempre lo más equitativo posible”.
En otro tramo de la charla, Miceli compartió su mirada sobre el cambio climático desde su experiencia en el paisajismo: “Se nota en el crecimiento de las plantas, en las lluvias, en todo. Un grado parece poco, pero cambia todo el sistema”. Y aportó soluciones desde su especialidad: “La jardinería puede ayudar, como los jardines esponja o las terrazas verdes que absorben agua y previenen inundaciones. En ciudades como Copenhague ya son obligatorias”.
Sobre su vínculo con la naturaleza, el periodista destacó su conexión personal: “Soy de mar, nací en Necochea y el mar me tira mucho. Para mí es sanador. Vivir cerca del mar te conecta con otra energía”. Y trasladó esa sensibilidad a su trabajo con plantas: “Las plantas tienen características como nosotros. Hay que entenderlas, respetar su entorno. Muchas veces se mueren por exceso de agua, no por falta”.
Miceli también recordó a sus referentes en el periodismo: “Tuve el privilegio de trabajar con Mónica Cahen D’Anvers y César Mascetti, dos enormes. También Santo Biasatti. Eran profesionales con una calidad humana increíble”. Y valoró el legado: “El colega te va a querer siempre cuando sos humilde”.
Al cierre, volvió sobre el sentido de su decisión de cambiar de rumbo: “Fue un proceso, no algo impulsivo. Yo ya venía estudiando jardinería y paisajismo. Me preparé para este momento”. Y concluyó con una idea que resume su presente: “Hoy disfruto de poder unir lo que aprendí en el periodismo con mi pasión por la naturaleza, y compartirlo con la gente en un espacio que invita a encontrarse”.
La nueva etapa de Juan Miceli representa también una transformación en la manera de vincularse con el público. Después de años de estar frente a una cámara contando las noticias del día, hoy eligió construir un espacio donde la conversación aparece desde otro lugar, más pausado y cercano. En Botanic Café, el periodista encontró una forma diferente de comunicar, donde el conocimiento, la curiosidad y el intercambio cotidiano ocupan el centro de la escena. Para él, cada persona que llega al lugar trae una historia, una inquietud o una experiencia relacionada con el mundo natural, y ese diálogo permanente se convirtió en una parte fundamental del proyecto.
Lejos de pensar la naturaleza como una simple tendencia estética, Miceli plantea una relación más profunda con el entorno y con los pequeños cambios que pueden incorporarse en la vida diaria. Desde su experiencia, sostiene que acercarse a las plantas también implica desarrollar paciencia, observar los procesos y comprender que cada especie tiene sus propios tiempos. Esa mirada, vinculada al paisajismo, atraviesa su manera de entender el bienestar y propone recuperar una conexión que muchas veces queda relegada en medio del ritmo acelerado de las grandes ciudades.
El periodista también destacó el valor de los espacios que generan comunidad, especialmente en un momento donde muchas actividades se realizan de manera individual a través de dispositivos digitales. Su propuesta apunta a recuperar el encuentro presencial, la charla espontánea y la posibilidad de compartir intereses con otras personas. En ese sentido, Botanic Café funciona como un punto de reunión para quienes buscan una experiencia distinta, donde el ambiente y las actividades complementarias forman parte de una misma propuesta.
A lo largo de la entrevista, Miceli dejó entrever que este cambio de rumbo no significa dejar atrás su historia profesional, sino sumar una nueva dimensión a todo lo recorrido. La experiencia acumulada durante décadas en los medios le permitió desarrollar una capacidad de observación y comunicación que ahora aplica en un escenario diferente. La entrevista, la escucha y el contacto con la gente siguen siendo herramientas presentes, aunque ahora utilizadas para transmitir otro tipo de contenidos relacionados con la vida cotidiana, el ambiente y la creatividad.
En esta nueva faceta, el comunicador también encontró la posibilidad de explorar otros lenguajes y recuperar tiempos que la dinámica televisiva muchas veces no permitía. El contacto directo con quienes visitan el espacio, la organización de actividades y la creación de propuestas vinculadas al arte y al conocimiento forman parte de una etapa donde la experiencia personal se transforma en un proyecto compartido.
Miceli entiende que los cambios profesionales también forman parte de la evolución de una persona y que cada etapa permite incorporar nuevos aprendizajes. Su recorrido muestra cómo un comunicador con una extensa trayectoria puede reinventarse sin perder aquello que marcó su camino: la curiosidad, la búsqueda constante y el deseo de transmitir algo a los demás. En este nuevo capítulo, encontró en la naturaleza un lenguaje diferente para seguir comunicando, generando encuentros y construyendo vínculos desde un lugar más cercano y humano.
En esta etapa de su vida, Juan Miceli también pone en valor la importancia de volver a disfrutar los procesos y recuperar el sentido de aquellas actividades que muchas veces quedan postergadas por las exigencias laborales. Su experiencia demuestra que los cambios de rumbo pueden convertirse en oportunidades para explorar nuevas facetas y descubrir otros espacios desde donde aportar conocimiento. Después de haber contado durante años historias de actualidad, hoy encuentra en el mundo natural una nueva forma de narrar, con otros tiempos y otras herramientas, pero con la misma intención de generar interés y despertar preguntas.
El periodista sostiene que la curiosidad continúa siendo uno de los motores principales de su camino. Esa característica que lo llevó a investigar temas diversos durante su carrera ahora aparece aplicada a un universo diferente, donde cada planta, cada diseño y cada experiencia pueden convertirse en una puerta de entrada al aprendizaje. La observación minuciosa, la búsqueda de información y el intercambio con especialistas forman parte de una dinámica que mantiene viva su vocación por comunicar.
Además, esta nueva etapa refleja una tendencia creciente de personas que buscan espacios donde puedan desconectarse de la rutina y reencontrarse con actividades más simples, vinculadas al bienestar y al disfrute. Desde su mirada, recuperar el contacto con elementos naturales no implica solamente una cuestión estética, sino también una manera de mejorar la calidad de vida y generar ambientes más agradables para habitar.
Miceli considera que los pequeños gestos cotidianos pueden producir grandes transformaciones cuando existe conciencia sobre el entorno. Desde elegir una especie adecuada para un espacio hasta comprender las necesidades de un jardín, cada decisión representa una oportunidad para construir una relación más equilibrada con aquello que nos rodea. Esa filosofía atraviesa su presente y se refleja en la manera en que comparte sus conocimientos con quienes se acercan a su proyecto.
Su recorrido también abre una reflexión sobre la capacidad de reinventarse profesionalmente sin perder la esencia construida durante años. La televisión, la radio y ahora este emprendimiento forman parte de una misma línea: la comunicación entendida como una herramienta para conectar personas, transmitir experiencias y acercar nuevos contenidos a la sociedad. El formato cambió, pero permanece la búsqueda de generar un vínculo auténtico con quienes lo escuchan o lo acompañan.
Con esta nueva propuesta, Miceli inicia un capítulo diferente, donde combina trayectoria, aprendizaje y una pasión que fue creciendo con el tiempo. Su presente está marcado por la construcción de un espacio que busca inspirar, enseñar y ofrecer una experiencia distinta, demostrando que los caminos profesionales no siempre son lineales y que muchas veces las nuevas oportunidades aparecen cuando uno se anima a explorar otros territorios. En definitiva, su historia refleja la de un comunicador que encontró una nueva manera de contar, esta vez a través de la naturaleza, los encuentros y la posibilidad de compartir aquello que lo moviliza.
Juan Miceli encontró en esta nueva etapa una manera diferente de seguir comunicando, vinculando su experiencia periodística con una pasión personal que hoy se transforma en un espacio de encuentro, aprendizaje y conexión con la naturaleza. Un camino donde la curiosidad y la creatividad siguen siendo los motores principales.