Viernes 9 de Enero de 2026 - 9:01:39 am

Juan Palomino: “Te entretiene pero también produce una reflexión sobre las relaciones humanas, de cómo uno va avasallando al otro o el otro ningunea a ese que alguna vez fue el gran amor”

Espectáculos enero 6, 2026

El actor Juan Palomino pasó por La RZ y habló del inminente estreno de El Divorcio del Año.

 

La primera obra teatral del 2026 es El Divorcio del Año y encontró a Juan Palomino como uno de sus protagonistas. “Una muy linda función de estreno, a sala llena, y no sala llena de invitados sino sala llena del público que eligió esta obra de Mariela Asencio y José María Muscari. Contentos por la respuesta del público, creo y estoy convencido que el teatro es el lugar del actor. El teatro comercial en la calle Corrientes tiene una serie de propuestas que de alguna le permiten al espectador este verano, de poder elegir. Siempre es bueno poder volver al teatro, subirse a un escenario, no he tenido muchas experiencias en la calle Corrientes, si bien dentro de lo que es el teatro comercial lo último que hice fue Sinverguenzas en el 2024. Venía de hacer la temporada de verano en Mar del Plata el año pasado con Otelo, o sea que significa volver a reencontrarme con Muscari después de Sex. Un lindo reencuentro. La obra El Divorcio del Año habla de una pareja en crisis, de una hija en el medio, de intereses. Habla de lo mediático, habla de los dispositivos, de las redes sociales, habla de una dupla de abogados que quieren sacar partido de esa situación. Es un recorrido por un montón de situaciones que tienen que ver con los vínculos, con las relaciones humanas, las relaciones amorosas que se van derrumbando. El paso de este tiempo analógico hacia lo digital”.

Recalca que la historia “habla fundamentalmente de los vínculos que son los que sostienen la dramaturgia. Y todo eso en un contexto donde Muscari le imprime su impronta, y creo que en ese sentido la obra te permite pasar no solamente una hora quince entretenido sino también reflexionando sobre las relaciones humanas, de cómo uno va avasallando al otro o el otro ningunea a ese que alguna vez fue el gran amor. Es un gran espejo para sentirse muchas veces identificado, creo que la clave de esta obra y este éxito tiene que ver con encontrar puntos que sean referenciales en la vida de cada uno más allá de lo que estos personajes significan a nivel mediático. En cuanto al elenco está Fabián Vena con quien no trabajaba desde Sirvenguenzas pero la versión 2001 de principio de siglo. Guillermina Valdés, está Ernestina Pais, Rochi Igarzábal, es un elenco con muchas personalidades que representan algo de esta cultura, más allá de lo teatral, esa es la clave del casting que armó José María. Y me parece que la producción de Tomás Rottemberg y Juan Caballé le imprime una identidad muy personal porque la puesta en escena, el vestuario, las luces, son de primera línea y eso también hay que celebrar. Porque no es una comedia típica del verano que está armada como para salir a la palestra sino que tuvimos mucho tiempo trabajando sobre el texto, mucho tiempo trabajando sobre la puesta en escena”.

“Además se mezcla lo audiovisual con lo musical, hay imágenes muy bellas que el espectador puede ver mientras suceden escenas paralelamente. La puesta desde la producción y la creatividad de José María hace que sea un espectáculo de primerísimo nivel. Son tiempos bastante complejos al no existir la ficción en la televisión abierta, al no existir grandes posibilidades de acceder al cine nuevamente, ahora son muy pocas las películas que se hacen. El teatro es el espacio del actor, el público elige ir a ver a sus actores al teatro en vivo y después lo lindo del teatro comercial es cuando salis y tenes al público esperando para poder sacarse una foto. Estaba desacostumbrado pero es la frutilla del postre para un actor o una actriz, que termine su obra, termina su entrega y encontrarse con el público es un lindo cierre del espectáculo. Recuerdo el caso María Soledad, allá entre el fin de los 80 y principios de los 90, donde sucede este femicidio que a mí me permitió vincularme con el cine testimonial y empezar haciendo cine con un personaje como el que interpreté. Hice de El Flaco, que era nada más y nada menos que Luis Tula, el novio de María Soledad (interpretada por Valentina Bassi). Para mí el caso María Soledad representó mucho por lo que significó en su momento, por el manejo y la caída del poder en Catamarca”, evoca Palomino.

En medio de esa retrospectiva, revela que “el cine planteó, de la mano de Héctor Olivera como una especie de Rashomon (película japonesa) con distintas versiones y distintas miradas del mismo tema. La posibilidad de hacer un análisis más allá de los rasgos atávicos que una sociedad tiene. A través de miradas del patriarcado, del machismo, el avasallamiento del poder blanco sobre el marrón. Para mí el caso María Soledad fue y va ser una película que a mí me permitió reflexionar sobre mi propia masculinidad, sobre mi propia identidad como parte de esta sociedad”.

“Con El Divorcio del Año vamos de miércoles a domingo, lo cual a mí me hace feliz. Creo que una obra de teatro se sostiene y se construye en relación directa con los espectadores y en cuanto más hacés la obra más posibilidades tiene el actor de afianzarse y de generar ese vínculo con el espectador, especialmente con los compañeros. Lo que me sucede con los estrenos es que hay mucha ansiedad, mucha incertidumbre. Los estrenos siempre tienen esa pulsión de generar en el espectador una ansiedad muy grande, pero en el teatro comercial se redobla esa ansiedad porque se ponen en juego un montón de situaciones porque por algo es el teatro comercial. Me pongo particularmente ansioso por los resultados pero que me siga ocurriendo esto, es ese espíritu de la ansiedad que me toma pero una vez que traspaso el primer texto, ahí me afianzo”, confiesa Palomino.

Pero además, el actor abre al juego para analizar la situación socio política en la región: “Están sucediendo cosas en América Latina bastante difíciles, crueles, violentas… secuestraron a un presidente, se lo llevaron como sucedió con Jacobo Ábenz en Guatemala o Manuel Noriega en Panamá. Más allá que uno esté o no de acuerdo con determinado gobierno es un hecho difícil de entender, cómo un país se intromete y secuestra a un presidente”.

Ping pong con Juan Palomino: “La derecha repite recetas viejas, que ya fracasaron, pero las vende como nuevas”

Es uno de los actores más queridos de la Argentina. Aquí repasa su recorrido vital, entre el sueño de ser astronauta, la cultura y la militancia.

Construyó una carrera que combina compromiso político, rigor actoral y memoria afectiva. Nacido en La Plata pero con raíces puneñas y sensibilidad latinoamericana, Juan Palomino es uno de los intérpretes más sólidos del teatro, la televisión y el cine argentinos. Encarnó personajes emblemáticos como Túpac Amaru, Mario Roberto Santucho, el poeta Javier Heraud y Diego Maradona, entre otros. En cine se destacó en Kryptonita (Nicanor Loreti), Contrasangre (Nacho Garassino), El pozo (Rodolfo Carnevale) y Los del suelo (Juan Baldana). Su voz, su presencia y su convicción lo convirtieron en un referente que desafía estereotipos con coherencia.

—¿Cuándo supiste que ibas a ser actor?

—Lo decidí cuando salí de la colimba. Mi viejo, que fue quien de chico me había llevado a hacer teatro para integrarme cuando volví de Perú, me dijo: «OK, pero laburá». Yo tenía 14 años cuando regresamos a la Argentina, y un año después ya estaba en clases. Nadie pensó que eso iba a marcar mi vida para siempre.

—¿Qué querías ser de chico?

—Astronauta. Soy de la época en que la URSS y Estados Unidos competían por el espacio. Mi viejo tenía una foto con Valentina Tereshkova, la primera cosmonauta, cuando visitó Cusco. Eso me impactó. Me armaba naves espaciales con sillas abajo de la mesa.

—¿Qué recordás de tu infancia en Perú?

—El cine. No había mucho entretenimiento en Cusco. Ir a una sala oscura fue un antes y un después. También leía historietas, aunque la literatura llegó después.

—¿Algún actor te marcó?

—James Dean. Cuando vi Al este del paraíso, de Elia Kazan, sentí que actuar así era lo más.

—¿Qué te interesa por fuera de la actuación?

—La gestión cultural. Fui dos veces director del Festival de Cine de las Tres Fronteras en Puerto Iguazú, un lugar sin salas que transformamos con pantallas al aire libre. Me marcó profundamente. Estudio en CLACSO y busco generar espacios de vínculo entre el arte y la sociedad.

—¿Siempre estuvo presente la política en vos?

—Para mí es clave en la construcción de la identidad y la memoria. No puede haber presente ni futuro sin incluir a todos. Puede parecer anacrónico, pero lo que hoy se propone como novedoso ya lo vivimos: Alsogaray, Martínez de Hoz, el menemismo… Ya sabemos cómo termina eso. La derecha repite recetas viejas, que ya fracasaron, pero las vende como nuevas. Frente al individualismo, solo la organización colectiva permite transformar.

—¿El arte es un hecho político?

—Siempre. Todo trabajo lo es. La cuestión es desde dónde lo hacés y con qué convicción. Creo que el arte es un lugar de resistencia.

—Trabajaste de muchas cosas…

—Fui ayudante de albañil, mecánico, pintor, trabajé en fábricas y supermercados. En el hospital psiquiátrico de Melchor Romero empecé como sereno, luego como enfermero. Allí fundamos en 1984 un grupo de teatro como herramienta terapéutica. Eso me marcó para siempre.

—¿Cómo te llevás con el paso del tiempo?

—Bien. Siento que viví mucho e intensamente. Llegué a los 63 con la sensación de haber hecho bastante. Pensé que habíamos construido una base para ir hacia arriba, pero hoy estamos más abajo que antes. La incertidumbre me afecta, pero hay que seguir.

—Parecés más joven.

—Siempre hice ejercicio. Ahora estoy más sedentario, pero creo en el disfrute: una buena comida, un vino, amigos, viajar. Tengo tres hijos hermosos: Aarón, que participó en Mazeltov; Sofía, que actúa en la serie de Pablo Echarri y la China Suárez; y Floriana, que vive en Río y sueña con hacer cine.

—¿Estar en pareja ayuda?

—Claro. Con Charo Bogarín llevamos siete años de una relación intensa. Compartimos convicciones, eso sostiene en tiempos difíciles. Creo en el amor y en el sexo como lenguaje. ¡Y en las convicciones!

 

Escuchá Mirada de Espectador todos los sábados a las 18 hs en www.larz.com.ar

 

$data['img_url']

La RZ en donde quieras

Descarga la app disponible en tus plataformas favoritas

La Radio

La RZ nació hace 10 años. Junto a Radio Zonica y Zonica+ forma parte del #GrupoZonica; líderes y precursores de los medios digitales en Argentina.

Conocé más
Micrófono