Julia Calvo: “Como artista quisiera ser como Nelly Omar”
Espectáculos febrero 3, 2026La actriz Julia Calvo dialogó en La RZ sobre la obra Ellas son Tango.
“Estaba cocinando cerca de fin del año pasado y me llama Andrea Ghidone para hacerme esta propuesta. Nosotras nos conocíamos desde que le habíamos hecho el homenaje a Mirtha (Legrand), esa obra que escribió Muscari para 13 Mirthas y nos quedaron picando esas ganas de hacer algo así. Ella venía haciendo este espectáculo de otra forma y lo quiso plasmar trayendo a estas cuatro al escenario y que además se interrelacionaran, charlaran, se confesaran entre cantos, bailes y emoción. Porque la verdad es que es emocionante. Una es Tita Merello que es intepretada por Anita Martinez, Libertad Lamarque encarnada en Marisol Otero y Andrea Ghidone, que hace de María Nieves y la que suscribe, que no canta como ella, pero hago de Nelly Omar. Además tenemos al personaje de Walter Laborde que es un cantor maravilloso y que se le ocurrió a Andrea traerlo para que, viste estos personajes actuales que aman a esas mujeres, que admiran a estas grandes mujeres de nuestra cultura. La verdad es que es muy hermoso lo que hace porque además de cantar entendió el hilo de traerlas acá porque se necesita. Es más, Nelly al final dice ‘gracias por soñarnos… porque sino desaparecemos’. Se transita muy hermoso, muy amable y lo pasamos bien”, revela la actriz y cantante Julia Calvo, sobre las potentes sensaciones en el escenario de la obra teatral Ellas son Tango.
Sinopsis
ELLAS SON TANGO es un viaje musical y emocional que rinde homenaje a las mujeres que marcaron el compás del género y transformaron el tango para siempre.
Cuatro historias, cuatro estilos, cuatro maneras únicas de convertir la noche en arte: Tita Merello, Libertad Lamarque, María Nieves y Nelly Omar.
Con una orquesta típica en vivo de primer nivel , un cuerpo de baile excepcional y una puesta visual que une tradición y modernidad , el espectáculo revive la estampa, la fuerza y la sensibilidad de estas figuras inmortales que conquistaron a guapos, compadritos, escenarios enteros y los poetas que escribieron inspirados en ellas.
Porque antes que divas fueron pioneras: aprendieron de los mejores, escucharon, se animaron, y subieron al escenario a cantar, bailar y tocar como si ese espacio hubiera sido creado para ellas.
Escribieron la historia con su voz, su cuerpo y su valentía.
Protagonizado por Julia Calvo, Anita Martínez, Marisol Otero y Andrea Ghidone, con la participación especial del reconocido Chino Laborde , el espectáculo recorre más de 90 minutos de escenas emblemáticas, relatos íntimos, grandes clásicos y momentos de pura emoción.
Un homenaje vivo a las mujeres que eligieron la noche, el arte y la libertad por encima de todo, que desafiaron su época y que hoy vuelven a brillar.
ELLAS SON TANGO es más que un tributo: es una celebración poderosa del coraje, la belleza y la identidad del género.
Un espectáculo de nivel internacional, creado para emocionar, sorprender y honrar a Ellas.
Las que marcaron el compás.
Teatro Astral. Días de función Jueves, Viernes, Sábado, Domingo. Duración 90 minutos.
Con la efervecencia aún latiendo entre función y función, Calvo ilustra que “hoy está de moda poner el vinilo, esto de poner la púa y que siga hasta el final, entonces, es un transcurrir maravilloso. Es un hermoso teatro donde se lleva adelante la obra, lo amo, es mi casa, y son nada más que veinte funciones, o sea que vamos a estar, según mis cuentas, hasta los primeros días de marzo. Además tenemos El Quinteto del Ángel en vivo, que eleva y un cuerpo de baile bastante impresionante. Lo de MasterChef fue una propuesta loca, estaba en Montevideo grabando Margarita y me llaman para proponérmelo, a lo que les dije ‘chicas, pero yo no cocino’, y me dijeron que no importa, que era para que sea como soy yo. No sé si es tan interesante mi personaje como para componer pero lo pasé, lo transité. Ahora, una vez terminado, te puedo decir que tengo saldos positivos, que aprendí un montón de cosas, que me gustó. Me encantó reencontrarme con gente que quiero mucho, cruzar gente que quiero mucho, conocer gente que quiero mucho. Me llevo relaciones muy hermosas y una linda experiencia, es más, la otra vez que estuve en Telefé, cuando fuí al programa de Ivan, hago mi recorrida porque me gusta saludarlos y me dí cuenta que extrañaba un poquito. Eso de todos los días estar con los chicos, con los técnicos, con la presión del reloj, te hace como un ejercicio, una gimnasia. Tengo una propuesta maravillosa, no sé si lo puedo decir todavía, es de esas propuestas que se te hacen agua la boca. Nada de músical, mucho drama”.
“Y estoy feliz que uno de mis compañeros va ser Juan Gil Navarro, con quien ya he trabajado, y lo va a dirigir Manuel González Gil. A Juan yo ya lo conocía de cuando hice Soy Gitano, debuté con la tele. Me acuerdo que en la ficción a mí me mataron y a él lo trajeron de la muerte para que luchara con la bruja, unas cosas hermosas. Yo fui una gran espectadora gracias a mi familia que les encantaba ir al teatro, les encantaba el cine, y mi papá era muy cinéfilo. Creo que vi la Novicia Rebelde 16 veces, El Diluvio que viene otras 18. Lo primero que vi en mi vida fue una zarzuela. Yo volvía del cine, volvía del teatro y en la cocina de mi casa me ponía a hacer lo que me acordaba que era lo que había visto. Y los azulejos eran el público, siempre lleno obviamente. Y así apareció, yo iba al colegio, a dos cuadras del conservatorio y tomaba el 64 ahí a la vuelta, y pasaba por esa casona donde yo escuchaba piano, voces, veía entrar gente joven. Y entré, toqué la puerta y dije ¿qué es esto? Entonces me anoté a la Escuela Nacional de Arte Dramático. Gracias a Dios y lo pasé muy bien a ahí también. Disfruté la mayoría de mis personajes a lo largo de mi trayectoria pero hay algunos que están en mi cuore, especialmente uno llamado Mesina, más allá del de Concepción que me dio el espaldarazo. Pero Mesina fue entrañable, la tía Charly fue entrañable en Alma Pirata, a Justina no dejo de agradecerle pero Betty en La Leona, fue un desafío. Esto de saber desde el primer momento en que grabás que el personaje se va a morir dos capítulos antes y ahí entender cómo armar el arco sin que sea previsible para el espectador, es decir, que sea una sorpresa para todos. Fue una hermosa idea de Martin Seefeld y de Pablo Echarri, esto de ya tenerlo todo escrito”, concluyó.
En otra nota, tiempo antes, Julia Calvo decía: “Como artista quisiera ser como Nelly Omar”
La actriz se abre sobre el vértigo de ponerse en la piel de Nelly Omar en “Ellas son tango”, la sobreexposición de MasterChef, las rivalidades entre mujeres y las elecciones íntimas que le cambiaron el guion de su vida.
Del otro lado del teléfono, Julia Calvo suena con la serenidad de quien atraviesa un presente intenso pero feliz. Actriz, directora teatral y docente de la Escuela Nacional de Arte Dramático, cuenta en El Argentino desde cómo vive la exposición masiva de MasterChef a su presente teatral con Ellas son tango. Las mujeres que marcaron el compás, uno de los títulos más convocantes de la avenida Corrientes, en el teatro Astral de jueves a domingo.
En la obra comparte escenario con Andrea Ghidone, Marisol Otero y Anita Martínez, y encarna a Nelly Omar, figura fundamental del tango y de la historia política argentina.
Un personaje que vuelve
“Andrea me convocó para hacer una Nelly Omar que yo ya había compuesto en 2013, en Manzi, la vida en Orsay”. Volver a ella fue, según explica, “un revivir ese universo que había compuesto en aquel momento, con la diferencia de que en vez del vínculo con Homero, ahora es el vínculo con estas colegas, algunas más contemporáneas que otras, con cosas parecidas y diferencias”.
El desafío, explica, es lograr que cuatro figuras tan potentes convivan en escena sin anularse. La clave, para ella, está en el vínculo humano antes que en la técnica. “Mirándose, comunicándose y confiando en el otro”. Y ejemplifica con el cruce entre Nelly Omar y Libertad Lamarque: “Con Libertad Lamarque, que fue un personaje tan opuesto al de Nelly, no sólo en el canto sino también desde su posición política: ambas estuvieron exiliadas; sin embargo, se juntan en un abrazo a pesar de pensar diferente, cosa que sería maravilloso que suceda en la realidad”.
Nelly hoy
Para la actriz, la historia de estas mujeres dialoga de manera directa con el presente. “Creo que es absolutamente actual, porque a pesar de que Nelly sabe que no va por ahí, sigue defendiendo lo que piensa, y eso está bueno”, y agrega que “ella ha sido una mujer que mantuvo su forma de pensar desde siempre, aun estando enamorada de alguien que era completamente contrario a su posición”.
Su conexión con el personaje ha dejado huellas en Julia, más allá de una profunda admiración. De hecho, sin dudarlo confiesa que “como artista, en realidad quisiera ser como ella”.
Uno de los aspectos que más le conmovieron fue la relación con Homero Manzi: “Para Nelly fue tremendo que Homero la deje, sin embargo, cuando él se enfermó ella estuvo al lado suyo hasta el final”, y agrega: “Acompañar amablemente a una persona en los peores momentos a mí me conmueve. Me interpela, hay que ser sensible y fuerte a la vez para lograr eso con amor”.
El desafío de ser ella misma
Cuando le llegó la oportunidad de participar en MasterChef, Julia Calvo se hizo una pregunta que la descolocó: “Pero qué estoy haciendo si no es lo que yo sé hacer”. La duda no estaba puesta en la cocina sino en la exposición de mostrarse sin un personaje que la protegiera.
“Fue de los proyectos más difíciles de abordar, porque al no tener que componer un personaje, sentía que no había mucha gracia en mí como personaje”. Con el correr de los programas, “me hice amiga de todos los utensilios, de la propuesta de ese reloj que te tiene loca durante una hora, y bueno, fue una experiencia muy diferente a la que he vivido hasta hoy en mi carrera”, confiesa.
Para la actriz, el reality construye una intimidad particular, parecida a la de las ficciones diarias: “Desde el primer momento se armó un grupo muy unido, es más nos entristece cuando alguien se va sabiendo que es una competencia y que uno es el ganador”.
Sobre Wanda Nara, conductora del ciclo y centro de muchas lecturas mediáticas, prefiere hablar desde lo que vivió y no desde lo que se comenta: “En mi impresión, Wanda me parece tan natural y real, fuera y delante de las cámaras”. Esa mirada, admite, también tuvo un costo: “Me mataron”.
Mujeres bajo la lupa
El diálogo deriva entonces hacia un tema que excede a MasterChef y atraviesa a los medios: la forma en que suele construirse la rivalidad entre mujeres. El caso de Wanda Nara y la China Suárez aparece como telón de fondo inevitable.
Con su pícara astucia, Julia vuelve a su territorio teatral para pensar ese fenómeno: “Ahí volvemos a Libertad y Nelly. Se pueden abrazar igual. Aunque no creo que en este caso vaya a pasar”. En este sentido, se mira a sí misma con ironía y recuerda cómo habría reaccionado años atrás: “Me acuerdo de mí en mi adolescencia y digo: ‘Yo estaría con los colmillos tratando de hincárselos a la otra’”.
La actriz trae una anécdota personal que pinta otra época y otra forma de vincularse: “Me acuerdo que tendría 20 años y corté con un novio que estaba más bueno que el Quaker, y una amiga mía me dijo: ‘Juli, ¿vos te separaste? Sí. Ay, ¿puedo salir yo con él? Claro’. Esas cosas pasan. El tema es cómo uno lo paga después”.
Hoy, reconoce que las situaciones son más complejas: “Acá hay hijos, todo un bolonqui que en mis 20 años no lo tenía y tampoco podría aconsejar a nadie porque no tengo hijos”.
De esa reflexión sobre los vínculos y las miradas ajenas, Julia admite que el reality la enfrentó a un territorio desconocido. “En MasterChef me sentí realmente mucho más expuesta, y no desde un trabajo de personaje o artístico, expuesta en mi ser y dije: ‘¡Hará falta!’. Y por otro lado, cuando me fui, dije: ‘¡Cómo se extraña!’. Entonces hay un doble juego ahí también de esta exposición. Por ahí uno dice que no y por ahí se mete sin querer en un mundo que pensaba que no era para mí”.
Lo que sí tiene claro es cuál es su límite personal en cuanto a realities: “No me metería dentro de una casa a convivir porque no sabría cómo encararlo”.
Lo que la vida fue decidiendo
La charla se vuelve más íntima cuando aparece el tema de las elecciones personales. Por ejemplo, la maternidad. “En un momento yo era la Susanita de mi casa y soy de todas las hermanas la que no tuvo hijos. Todo el mundo me veía casada con ocho hijos y, de repente, no fue”, cuenta sin dramatismo, con la serenidad de quien mira su propia historia sin cuentas pendientes. “Estaba de novia, tenía esas ganas, pero el trabajo fue ganando espacio, fue pasando el tiempo y después ya no pude tener. Y luego dije: ‘Adoptar sola, no’”, confiesa.
No hay reproche en su voz, más bien una aceptación serena del camino recorrido. “Hoy digo: ‘Bueno, lo dejo para la próxima’”, bromea. Y enseguida completa: “Tengo muchos sobrinos hermosos y otros que no son sobrinos y me dicen tía”. Ese entramado afectivo, asegura, es su gran refugio: “Estar rodeada de amor es una de las cosas más importantes y de los logros más lindos”.
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