Domingo 26 de Julio de 2026 - 10:20:16 am

Laura Fidalgo: “Qué fiel que fui a mis principios y a mi forma de ser”

Espectáculos mayo 20, 2026

La artista pasó por el programa de Matías Alé y habló sobre su carrera, la relación con sus padres, la fe, los momentos difíciles de su vida y los recuerdos de sus años de teatro junto a grandes figuras del espectáculo.

Laura Fidalgo fue entrevistada por Matías Alé en un encuentro cargado de emoción y sostuvo: “Feliz de estar acá. Más allá de lo profesional, admiro la gran persona que sos. Esa lealtad, esa honestidad y esos valores siempre están intactos. Yo te veo en tu programa y siento admiración, no solamente por lo profesional sino sobre todo por lo humano. Eso para mí es lo principal”.

La artista recordó con emoción los años compartidos en los escenarios y expresó: “Fueron los mejores momentos de mi vida. Los mejores momentos de mi carrera y también en lo personal porque había un grupo humano sólido, lindo, sano. Todos estábamos pendientes del otro, nos ayudábamos y compartíamos absolutamente todo”.
Fidalgo remarcó la importancia del compañerismo y sostuvo que “éramos personas muy unidas, vivíamos trabajando pero siempre con alegría. Hacíamos televisión, conducíamos eventos, bailábamos, ensayábamos todo el tiempo y aun así siempre teníamos una sonrisa. Nos sentábamos en los cuartos a hablar, a crear, a pensar espectáculos. Había una conexión muy genuina”.

Durante la charla, la bailarina recordó el nivel de exigencia que mantuvo a lo largo de toda su carrera y explicó: “Yo siempre quería ensayar más porque el ensayo es lo que te da tranquilidad y seguridad arriba del escenario. El show pasa, pero lo que uno trabaja y entrena es lo que te sostiene después. Por eso para mí el ensayo siempre fue clave”.
En otro tramo de la entrevista, Laura habló sobre el momento actual de su vida y confesó: “Estoy atravesando una montaña rusa de emociones. Cuando falleció mi papá en 2022 me aboqué completamente a mi familia. Siempre mis prioridades fueron mamá, papá, mi hermano y mi carrera. Soy gracias a ese amor y gracias a esa familia”.
Además, recordó las dificultades físicas que tuvo que atravesar y señaló: “Antes de la pandemia sufrí la rotura de ligamentos cruzados siendo bailarina de toda la vida. Fue durísimo. Pero soy muy estoica. Mi mamá me educó desde chica con una filosofía muy espiritual, con la metafísica, con libros como los de Conny Méndez y Louise Hay. Siempre tuve mucha fe”.

Fidalgo también reveló una experiencia profundamente espiritual de su infancia y contó: “Cuando yo era bebé le dijeron a mi mamá que no iba a caminar. Mi hermana Valeria, que hoy está en el cielo, una noche dijo que había visto a una señora llena de luces y flores que le decía que Laura iba a caminar. Después me trajeron a Buenos Aires, me hicieron estudios y terminé siendo la primera de mis hermanos en caminar. Después fui bailarina y trabajé toda mi vida con el cuerpo. Para mí eso fue milagroso”.

La artista reflexionó sobre la espiritualidad y aseguró: “No somos solamente este cuerpo. El cuerpo es un envase. Estamos de pie por la fe. Respeto todas las creencias y todos los caminos, pero siento profundamente que hay algo mucho más grande”.

En medio de la entrevista, Matías Alé le mostró imágenes de su trayectoria y Laura respondió emocionada: “Cuando me veo de chica pienso qué fenomena, cómo te la bancaste toda. Qué fiel fui a mi esencia y a mis principios. Me hicieron muchas cosas, como a todos, pero sigo viendo en esa nena la misma transparencia y la misma mirada”.
También se definió como “una guerrera” y sostuvo: “Soy muy combativa porque tengo mucha empatía y un fuerte sentido de la justicia. Me cuesta ver la maldad. A veces siento que no encajo en este plano porque me duele mucho lo humano. Yo puedo tener humor sin descalificar a nadie. No me gusta lastimar”.

Laura relató además uno de los episodios más difíciles que vivió junto a su padre cuando sufrió un intento de robo y explicó: “Nos quisieron asaltar y hubo disparos. Yo abrí los brazos para proteger a mi papá y en ese momento se me salió la rodilla porque todavía no estaba operada. Pero al otro día seguí trabajando. Siempre seguí adelante porque siento que tengo una misión”.

Sobre el vínculo con el arte, Fidalgo expresó: “Arriba del escenario me siento libre. Ahí realmente puedo ser yo. El arte para mí es sanación, es energía. No pasa por una pestaña postiza o una pierna arriba de la cabeza, pasa por lo que uno transmite”.

La artista también habló con profunda emoción sobre su madre y afirmó: “Ahora me toca cuidarla a ella. Cuando la abrazo pienso que estuve nueve meses en su panza y en todo el amor y el esfuerzo que hizo para criarme. La miro y la lleno de besos porque gracias a ese amor estoy acá”.
Finalmente, Laura Fidalgo dejó una reflexión sobre la vida, la sensibilidad y la empatía que la atraviesan desde siempre: “A veces siento que vine a este mundo para sanar desde el arte y desde el amor. Yo sigo creyendo en los valores, en los códigos y en el respeto por el otro. Me gusta acariciar el alma de las personas. Eso es lo que verdaderamente importa”.

A lo largo de su carrera, Laura Fidalgo construyó un perfil artístico caracterizado por la búsqueda permanente de nuevos desafíos y por una formación integral que excede ampliamente el universo de la danza. Además de destacarse como bailarina, desarrolló una importante trayectoria como coreógrafa, directora, actriz y docente, participando en numerosos espectáculos musicales y producciones televisivas que le permitieron explorar diferentes lenguajes escénicos. Esa diversidad profesional fue el resultado de una convicción que sostuvo desde sus comienzos: la necesidad de continuar aprendiendo de manera permanente. Para Fidalgo, la preparación nunca termina, ya que cada proyecto exige incorporar nuevas herramientas y encontrar formas distintas de comunicar emociones sobre un escenario. Esa filosofía de trabajo la llevó a perfeccionarse constantemente, convencida de que el verdadero crecimiento artístico nace de la disciplina cotidiana y de la capacidad para mantener viva la curiosidad.

Con el paso de los años también encontró en la enseñanza un espacio de enorme valor. Formar nuevas generaciones de bailarines y artistas se convirtió en una experiencia que le permitió transmitir no sólo conocimientos técnicos, sino también una manera de entender el compromiso con la profesión. En distintas oportunidades expresó que el talento representa apenas un punto de partida y que la diferencia suele marcarla la perseverancia, el respeto por el trabajo y la voluntad de superarse aun cuando aparecen las dificultades. Esa mirada hizo que muchos de sus alumnos la reconocieran no solamente como una referente de la danza, sino también como una guía capaz de acompañar procesos de crecimiento personal y profesional.

Su recorrido artístico atravesó épocas muy diferentes del espectáculo argentino, adaptándose a los cambios que experimentó la industria del entretenimiento sin perder su identidad. Desde los grandes musicales hasta la televisión, pasando por espectáculos independientes y proyectos de formación, supo reinventarse manteniendo siempre la misma pasión por el escenario. Esa capacidad para evolucionar sin resignar sus convicciones le permitió sostener una carrera extensa y construir un vínculo duradero con el público, que continúa reconociendo en ella a una artista comprometida con la excelencia y con el respeto hacia quienes la acompañan desde hace tantos años.

Más allá de los reconocimientos obtenidos y de los escenarios recorridos, Laura Fidalgo representa el ejemplo de una profesional que eligió hacer del arte una forma de vida. Su historia refleja el esfuerzo silencioso que existe detrás de cada presentación, las horas de preparación que muchas veces permanecen invisibles y la convicción de que la verdadera trascendencia no se mide únicamente por la popularidad, sino por la huella que un artista deja en quienes comparten su trabajo. Esa combinación de constancia, sensibilidad y vocación continúa siendo uno de los rasgos que mejor explican el lugar que ocupa dentro del espectáculo argentino.

La historia profesional de Laura Fidalgo también permite observar la evolución que experimentó el mundo del espectáculo argentino durante las últimas décadas. A lo largo de ese recorrido fue testigo de transformaciones profundas en la manera de producir espectáculos, de la incorporación de nuevas tecnologías y de los cambios en los hábitos del público. Sin embargo, sostiene que existen aspectos que permanecen inalterables y que constituyen la esencia de cualquier disciplina artística: la preparación, el respeto por el escenario y el compromiso con quienes asisten a una función. Para ella, cada presentación representa un encuentro único e irrepetible, razón por la cual considera que el público merece recibir siempre el máximo esfuerzo de quienes están sobre las tablas. Esa responsabilidad profesional la acompañó desde sus primeros pasos y explica por qué mantuvo un nivel de exigencia constante a lo largo de toda su carrera, independientemente de la magnitud del espectáculo o del lugar donde se presentara.

En ese camino también aprendió a convivir con los cambios propios de una actividad donde la exposición pública suele ocupar un lugar central. Con el paso del tiempo comprendió que la verdadera estabilidad no depende del reconocimiento externo, sino de la capacidad para sostener las propias convicciones aun cuando las circunstancias cambian. Esa mirada le permitió atravesar momentos de gran visibilidad y también etapas de menor exposición sin perder el entusiasmo por seguir creando. En numerosas oportunidades remarcó que la carrera artística es un proceso de largo plazo, construido a partir de pequeños pasos cotidianos, donde cada experiencia suma herramientas para afrontar los desafíos que aparecen más adelante.

Otro aspecto que caracteriza su recorrido es la permanente inquietud por ampliar sus conocimientos. Más allá de la práctica profesional, siempre mostró interés por estudiar diferentes disciplinas relacionadas con el cuerpo, la expresión y el desarrollo personal. Esa formación interdisciplinaria enriqueció su manera de abordar cada proyecto y le permitió comprender que el arte puede dialogar con múltiples áreas del conocimiento. Según su mirada, un artista nunca deja de aprender porque cada encuentro, cada lectura, cada ensayo y cada experiencia cotidiana pueden convertirse en una fuente de inspiración para futuras creaciones. Esa actitud abierta frente al aprendizaje constituye uno de los pilares que sostuvieron su crecimiento durante tantos años.

La relación con el público ocupa igualmente un lugar central dentro de su historia. Después de innumerables funciones, presentaciones y encuentros con espectadores de distintas edades, Fidalgo suele destacar que el mayor reconocimiento no siempre llega en forma de premios o distinciones, sino a través de las personas que se acercan para compartir una experiencia, agradecer una enseñanza o contar cómo una obra logró despertar una emoción especial. Esos intercambios representan para ella una de las mayores recompensas que ofrece la profesión, ya que confirman que el arte puede generar vínculos sinceros y dejar huellas mucho tiempo después de que se apagan las luces del escenario.

A lo largo de su trayectoria también fue desarrollando una mirada amplia sobre el lugar que ocupa la cultura dentro de la sociedad. Considera que el acceso a las distintas manifestaciones artísticas constituye una herramienta capaz de estimular la creatividad, fortalecer el pensamiento crítico y favorecer el encuentro entre personas con historias muy diferentes. Por esa razón suele valorar especialmente los proyectos que acercan el arte a nuevos públicos y promueven espacios donde la danza, el teatro y la música puedan ser compartidos más allá de los grandes centros urbanos. Entiende que la cultura cumple una función social que trasciende el entretenimiento y que, cuando existe la posibilidad de generar experiencias transformadoras, también se fortalece el tejido comunitario.

Su recorrido demuestra además que la construcción de una carrera sólida requiere tiempo, perseverancia y una gran capacidad de adaptación. Cada etapa implicó desafíos distintos, desde los primeros aprendizajes hasta la consolidación profesional, pasando por la necesidad de reinventarse frente a las transformaciones del medio artístico. Lejos de interpretar esos cambios como obstáculos, los asumió como oportunidades para explorar nuevos caminos y ampliar sus horizontes creativos. Esa disposición permanente a evolucionar explica en buena medida la vigencia que conserva y el respeto que despierta entre colegas de distintas generaciones.

Con el paso de los años, Laura Fidalgo logró convertir su experiencia en una referencia para muchos jóvenes que buscan desarrollarse dentro del mundo del espectáculo. Su historia pone de manifiesto que detrás de cada logro existen innumerables horas de preparación, sacrificios personales y decisiones tomadas con la convicción de mantenerse fiel a un proyecto de vida. Más allá de los escenarios recorridos y de los éxitos alcanzados, continúa representando una figura que entiende el arte como una herramienta para inspirar, emocionar y construir vínculos humanos duraderos. Esa combinación de profesionalismo, sensibilidad y compromiso explica por qué sigue ocupando un lugar destacado dentro de la escena artística argentina y por qué su trayectoria continúa despertando interés y reconocimiento entre quienes valoran el esfuerzo sostenido y la dedicación a una vocación ejercida con pasión.

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