Lorena Maciel: “Si dejo de sentir, me tengo que ir del periodismo”
Interes General mayo 17, 2026La periodista pasó por el programa "Hablemos De" y habló de la maternidad, su historia profesional, sus maestros en el oficio, la crisis del periodismo, las amenazas a la libertad de expresión, sus coberturas más importantes y el vínculo con Tato Young.
Lorena Maciel fue entrevistada y sostuvo que una de sus mayores preocupaciones personales y profesionales es no perder la sensibilidad frente a las historias que llegan todos los días al periodismo. “¿Sabés a qué le tengo miedo? A dejar de sentir”, expresó al ser consultada sobre sus temores más profundos, y explicó que esa inquietud aparece cada vez que una persona la busca para pedir ayuda, contar una denuncia o acercarle una situación urgente. “Si yo me convierto en eso, yo me tengo que ir del periodismo”, afirmó, al referirse al riesgo de naturalizar el dolor ajeno o de sentir una denuncia como una invasión a la vida privada.
Respecto de ese tema, la periodista contó una situación reciente que la interpeló mientras estaba entrenando para una competencia de ciclismo. “Anoche yo estaba en una clase de spinning porque estoy entrenando para una competencia de ciclismo y en el medio de la clase me llama un número anónimo”, relató. Según explicó, en general no atiende llamados desconocidos, pero esa vez lo hizo porque esperaba una comunicación vinculada a una compra. Del otro lado, una persona le pidió ayuda por un caso relacionado con una persona con discapacidad. “Me dijo: ‘Estoy hablando con Lorena, usted trabaja en TN’”, recordó, y reconoció que en un primer momento sintió cierta incomodidad porque la llamada llegó a su teléfono particular, en un horario personal y en medio de una actividad íntima.
Maciel confió que esa reacción inicial la dejó pensando y la obligó a revisar el sentido de su trabajo. “Cuando termino le digo a una compañera de entrenamiento: ‘Me quedo mal porque yo estoy acá entrenando y a mí no me puede pasar esto de decir ay, no me invadas’”, sostuvo. Luego agregó que finalmente leyó el correo, habló con esa persona hasta la medianoche y volvió a conectar con una idea central de su oficio: “Eso que a mí me pasa frecuente, y que a veces me olvido de mí o no puedo cuidar mi intimidad, también lo que hace es recordarme de dónde venimos nosotros y para qué elegimos ser periodistas”.
En el comienzo de la charla, la conductora de televisión y licenciada en Comunicación agradeció la invitación y celebró haber podido concretar una visita que venía postergada desde hacía tiempo. “Osvaldo querido, qué lindo estar acá. Al fin lo logramos”, dijo, y recordó que el compromiso había nacido en una reunión de periodistas realizada el año anterior. “Hubo una reunión a mitad de año, el año pasado, el Día del Periodista de la patria movilera, y ya teníamos el compromiso y nunca lográbamos”, contó. En ese sentido, admitió con humor: “Yo hago mea culpa, nunca lograba poder hacerme el hueco de venir a esta zona de Congreso, así que en esta semana donde el Congreso estuvo tan agitado, igualmente lo logramos”.
Consultada por Osvaldo Menéndez sobre cómo es como madre, Lorena Maciel respondió que la maternidad es una dimensión que atraviesa de manera permanente sus pensamientos y desafíos. “Es algo que todos los días está en mis ideas, en mis desafíos”, señaló. La periodista contó que tiene tres hijos, Miranda, Camilo y Manuel, y recordó que muchos colegas la vieron trabajar como movilera incluso durante sus embarazos. “Tengo tres chicos, ya están enormes. Vos me has visto de movilera embarazada seguramente en alguna oportunidad”, dijo.
Sobre su rol materno, Maciel fue autocrítica y reconoció que le cuesta soltar. “Soy una mamá que le cuesta largar, le cuesta soltar. Soy una mamá demasiado entrometida, me parece”, expresó. También admitió que es exigente y protectora, aunque entiende que esa sobreprotección puede no ayudar del todo a sus hijos. “Soy exigente y soy demasiado protectora, eso no ayuda mucho”, sostuvo. Luego explicó que sus hijos ya son grandes: “Manuel, el más chico, tiene 19; Camilo, 20; y Miranda, 25, se recibe de arquitecta en FADU”.
En relación con la crianza, la periodista hizo referencia a una conversación reciente con sus hijos sobre los límites y el modo en que las nuevas generaciones fueron educadas. “Anoche estaba cenando con los pibes y estábamos hablando de lo mal que le hace a los chicos no tener límites de los padres, que es un tema mío permanente”, contó. Según dijo, sus hijos le respondieron que ella y su padre sí les habían puesto límites, aunque ella lo relativizó: “Más o menos, no les pusimos tantos límites”. Para Maciel, esa dificultad aparece ligada a una forma de crianza más culposa y sobreprotectora: “Padres un poco culposos, que no queremos incomodar lo mismo que recibimos, que no se tengan que romper tanto el lomo desde que comenzaron”.
La entrevistada sostuvo que esa manera de criar también puede haber contribuido a lo que suele denominarse “generación cristal”. “Por una cosa sobreprotectora también somos un poco responsables de lo que se conoce como la generación cristal”, afirmó. En ese sentido, explicó que busca permanentemente un equilibrio entre acompañar a sus hijos y permitirles atravesar dificultades propias. “Estoy permanentemente como mamá en búsqueda del equilibrio, que ellos sean chicos que puedan pelear por sus cosas, que puedan valorar lo que tienen”, expresó. Y resumió esa idea con una frase que, según contó, comprendió más tarde: “Me parece que la frase es que les falte algo, que siempre les falte algo, pero es algo que lo vi hace poquito, no lo vi cuando eran chiquitos”.
Sobre el vínculo de los jóvenes con las pantallas, Maciel reconoció que el tema le genera preocupación. “Sí, tengo miedo y lo padezco también”, dijo. La periodista explicó que le angustia ver cómo los celulares interrumpen comidas, conversaciones y momentos familiares. “En las comidas y todo el tiempo estoy interactuando con hijos o con personas, porque no solamente los chicos, y con celulares también, y eso me provoca un poco de angustia”, señaló. Para ella, el problema no es únicamente la pantalla en sí, sino lo que produce en términos de aislamiento: “La pantalla es la pantalla más la desconexión más el encierro”.
A su vez, Maciel comparó esa realidad con la experiencia de su propia generación, que tuvo que adaptarse a las nuevas tecnologías después de haber crecido en un mundo mucho menos conectado. “Yo justo entré al periodismo con los primeros celulares”, recordó. En ese sentido, contó que cuando comenzó a trabajar como movilera en la década del 90, tener un celular era algo poco frecuente para uso personal, pero en Radio Mitre los cronistas contaban con ese recurso por razones laborales. “Éramos como de avanzada, porque teníamos un teléfono donde todos tenían el bip, el llamador, y nosotros teníamos los celulares”, explicó.
Al repasar sus comienzos profesionales, la periodista recordó que su ingreso a la televisión estuvo directamente vinculado con su trabajo previo en radio. “A mí me toman en TN solo por ver lo que yo hacía en radio. No tuve que dar ningún examen en la tele”, contó. También recordó su llegada a Radio Mitre de la mano de Jorge Porta y señaló que, aunque todavía era joven e imperfecta al aire, tenía una formación muy fuerte como productora. “Yo no tenía esta voz, tenía una voz más aguda, era absolutamente imperfecta porque era muy pichi”, dijo. Sin embargo, remarcó que ya venía formada por Mauro Viale: “A mí como productora me había formado Mauro Viale. Ya con ese dato, yo entré a Radio Mitre como si fuera Osvaldo Menéndez”.
Respecto de Mauro Viale, Maciel lo definió como uno de sus grandes maestros, más allá de las discusiones que con el tiempo generó su estilo periodístico. “Muchos dicen que fueron mis maestros, sobre todo si uno gana premios, pero tu papá a mí me enseñó”, contó que le dijo a su hijo tras la muerte del periodista. Luego agregó: “Mauro se acordaba de los que formó”. La conductora reconoció que Viale terminó siendo una figura cuestionada por su impronta amarillista, pero subrayó su importancia en la profesión: “Cuando murió creo que todos, los buenos, los malos, los serios, los no serios, los amarillos o no, dijeron murió un maestro del periodismo”.
La entrevistada también destacó la capacidad de trabajo de Mauro Viale y recordó su obsesión por los casos judiciales y policiales. “Era muy trabajador. Estaba con COVID y fue a trabajar”, señaló. En su recuerdo, Viale aparecía como un jefe que confiaba en sus productores y los empujaba a investigar. “Me llamaba a la oficina y me decía: ‘Tomá, tengo este caso, investigalo y cuando tengas todo salimos al aire’”, relató. Para Maciel, esa dinámica fue decisiva en su formación: “Eso es muy importante”. También mencionó entre sus maestros a Néstor Ibarra y a Magdalena Ruiz Guiñazú, con quienes debía producir información de maneras distintas según el perfil de cada programa.
Sobre su llegada a TN, Maciel contó que Carlos D’Elía la conocía por su trabajo como acreditada en tribunales y venía siguiendo su recorrido. “Me toma, me contrata como columnista de judiciales, que a mí me encanta”, expresó. En ese momento, la periodista atravesaba una etapa personal intensa, con hijos pequeños y la necesidad de salir de la calle para poder compatibilizar su profesión con la crianza. “Yo esperé entre mi primera hija y mi segundo hijo, entre Miranda y Camilo, cinco años porque tenía que salir de la calle, porque si no, no podía criar a un segundo pibe”, explicó.
La periodista relató que en aquel entonces estaba casada con Tato Young y que ambos conversaron sobre la necesidad de reorganizar su vida laboral y familiar. “Le digo a Tato: ‘Vamos a tener que esperar hasta tener un segundo hijo porque yo tengo que salir de la calle, tengo que perfeccionarme para poder hacer un piso’”, recordó. Según contó, amaba la calle como todos los cronistas, pero esa dinámica no le permitía hacerse cargo de la crianza de dos hijos. Finalmente logró convertirse en columnista de judiciales, trabajar en Punto Doc y hacer piso, pero cuando estaba por ingresar a TN quedó embarazada de su tercer hijo. “Entro a TN embarazada del tercero, con un bebé y una nena. Y así todo no hubo problema”, destacó.
En otro tramo de la entrevista, Menéndez le preguntó por Tato Young, su ex marido, y por el grave episodio de salud que atravesó en septiembre de 2024. “Tato le explotó un aneurisma cerebral. Tuvo un tipo de ACV muy peligroso, estuvo bailando con la muerte”, contó Maciel. La periodista reconoció que la situación fue muy fuerte para todos los que lo conocen y lo quieren, no solo por su vínculo familiar sino también por su trayectoria profesional. “Más allá de un colega, es alguien conocido, y de pronto te enterás que pasó lo que pasó”, expresó.
Consultada sobre su separación después de 23 años de relación y tres hijos, Maciel respondió con honestidad que la crianza fue uno de los puntos de mayor desgaste. “Discutíamos mucho por la crianza. Fuimos padres muy presentes y no estábamos de acuerdo en cosas, sobre todo en el tema de poner límites”, sostuvo. Según explicó, durante mucho tiempo creyeron que la pareja era indestructible porque habían atravesado muchas adversidades juntos. “Siempre creíamos que la pareja era tan fuerte, habíamos pasado tantas adversidades juntos, que éramos indestructibles”, dijo. Sin embargo, reconoció que descuidaron el vínculo de pareja en función de los hijos: “Descuidamos nuestro vínculo de pareja en pos de la crianza de los chicos”.
Maciel remarcó que no se trata de buscar culpables, sino de entender una dinámica compartida. “No es nadie más culpable que nosotros dos, porque si había algo que con Tato estábamos de acuerdo es que los pibes eran nuestra prioridad”, afirmó. La periodista comparó esa decisión con otras parejas que logran priorizar también el vínculo adulto y sostuvo que eso puede hacerles bien tanto a los hijos como a la pareja. “Nosotros ya nos detonó todo por el aire”, expresó. De todos modos, dejó claro que el amor y la familia siguen presentes: “Nos siguió el amor. Todos los martes siempre nos vemos para cenar con los chicos. Si tengo algún problema, la primera persona a la que llamo es a Tato. Somos familia, siempre”.
Al analizar el estado actual del periodismo, Maciel fue contundente y dijo que la profesión le preocupa desde hace tiempo. “El periodismo me preocupa hoy y ayer también. Hace mucho”, afirmó. Al recordar las épocas de Radio Mitre, Magdalena y Néstor Ibarra, sostuvo que se trataba de un momento en el que el oficio tenía mayor rigurosidad. “Era una época donde el periodismo era mucho más profesional que lo que estamos viendo ahora. No había tanto panelismo, no había tanta opinión fácil, había más rigurosidad”, señaló. Para la periodista, esa pérdida de exigencia es uno de los problemas centrales del presente.
La conductora contó que ninguno de sus tres hijos eligió estudiar periodismo y que, en cierto punto, lo agradece. “De hecho, ninguno de mis tres pibes eligió periodismo. Yo digo gracias a Dios”, expresó. Según relató, junto a Tato Young les aconsejaron buscar profesiones con una especialización clara, en un contexto donde cualquiera puede autodenominarse periodista. “Les hemos dicho a los chicos: ‘Si ustedes quieren hacer algo donde tengan una profesión y una especialización, donde no cualquiera pueda autopercibirse como vos que te rompiste estudiando una carrera, busquen otro tipo de carrera’”, explicó. Aun así, reconoció que todas las profesiones están amenazadas por la inteligencia artificial y por los cambios tecnológicos.
Sobre la situación específica del periodismo argentino, Maciel sostuvo que lo ve atravesado por múltiples crisis. “Lo veo hackeado obviamente por la IA como todas las profesiones, lo veo precarizado desde hace muchos años, desde hace 15 o 20 años, en vías de precarización total”, afirmó. También cuestionó la cantidad de personas que se presentan como periodistas sin formación ni trayectoria. “La cantidad de autopercibidos en periodismo son un montón de gente que dice: ‘Ahora soy tu colega’”, señaló. En ese marco, mencionó su experiencia en la BBC de Londres y en Radio y Televisión Española, donde observó sistemas de colegiación profesional: “Allá están colegiados los periodistas. Acá no”.
Respecto de las amenazas a la libertad de expresión y el vínculo entre el poder político y la prensa, la periodista calificó como grave la situación de la sala de periodistas. “Me parece muy grave lo de la sala de periodistas”, dijo, y contó que había hablado con Silvia Mercado sobre la realidad que están viviendo los cronistas acreditados. “No lo puedo creer, cómo están vigilados, coaccionados, cómo la libertad de expresión está sujeta a cada capricho del gobernante de turno”, expresó. Maciel aclaró que no se refería únicamente al actual gobierno, sino a una práctica que se repite con distintos signos políticos: “No te quiero hablar solo de Milei, porque el gobierno anterior también”.
En esa línea, la periodista recordó episodios de hostigamiento a periodistas durante otros gobiernos y sostuvo que el problema de fondo es el amedrentamiento. “Acordate las pintadas, acordate el juicio sumarísimo que hubo durante el kirchnerismo a los periodistas en la Plaza de Mayo, que escupían a las figuras”, señaló. Luego agregó: “Los periodistas no somos impolutos ni mucho menos, pero hay una cuestión que tiene que ver con el amedrentamiento y que va directamente a la libertad de expresión”. Para Maciel, el debate no pasa por defender a periodistas de manera corporativa, sino por preservar condiciones básicas para ejercer el oficio sin presiones indebidas.
Al hablar de la actualidad política y judicial, Maciel también se refirió al caso AFA y sostuvo que, en su opinión, los avances más fuertes podrían llegar después del Mundial. “Yo creo que están esperando a que termine el Mundial”, afirmó. Según planteó, existe una suerte de tregua o pacto para mantener cierta calma antes de la competencia. “Me parece que hay como un pacto de dejar todo más o menos tranquilo, más allá de que lo llamaron a declarar a Tapia”, dijo. En ese sentido, mencionó posibles movimientos dentro del mundo judicial y político: “No sé si ahí no está el ministro de nuevo de Justicia Juan Bautista Mahiques, con Angelici, con todo lo que ya conocemos”.
La periodista sostuvo que, más allá de no tener certezas absolutas, su lectura es que la causa volverá a tomar centralidad después del torneo. “No hay como una suerte de tregua, pacto, pedido, porque no lo sé, pero me imagino para que la causa avance después del Mundial”, expresó. Y anticipó: “Vamos a volver a hablar de la AFA mucho más después del Mundial”. En ese tramo, Menéndez sumó su análisis sobre los reglamentos de FIFA, la posibilidad de intervención y el impacto que una sanción tendría para el fútbol argentino.
Consultada sobre la televisión y el crecimiento del panelismo, Maciel reconoció que muchos comunicadores adoptaron personajes públicos que no necesariamente reflejan su vida fuera de cámara. “Hay algunos que ya han tomado una careta, un personaje”, sostuvo. Como ejemplo, mencionó a Eduardo Feinmann y contó que lo conoce desde joven. “Vos salís a cenar con Feinmann y te matás de la risa”, dijo. Sin embargo, señaló que su figura mediática fue construyéndose con un estilo particular y que le llamó la atención su evolución frente al gobierno de Javier Milei: “Feinmann, que apoyaba tanto a Milei, terminó siendo uno de los más críticos”.
Para Maciel, que periodistas que apoyaron a un gobierno luego lo cuestionen es una señal saludable. “Yo lo veo fantástico”, afirmó. Y fue tajante al rechazar cualquier forma de obsecuencia periodística: “Yo odio el periodismo obsecuente, con los Kirchner, Macri, Milei y todos los políticos. Y el menemismo también”. En esa misma línea, sostuvo que le parece valioso que los periodistas no queden atados a una posición fija y puedan revisar sus miradas: “A mí me gusta que periodistas que apoyaron, cuestionen”.
En relación con la interna del gobierno y el caso de Manuel Adorni, Maciel contó que habló con fuentes judiciales sobre el estado de la causa y mencionó la posibilidad de que existan derivaciones hacia Karina Milei. “Hoy hablaba con una fuente de tribunales que me contaba un poco cómo es la postura del juez Lijo respecto a la causa de lo de Adorni, que hay muchísima prueba, hay mucha información”, señaló. Según dijo, le llama la atención que Adorni no haya presentado todavía su renuncia: “Me parece que esto es un capricho de Milei que no quiere que se vaya”. También planteó otra hipótesis: “O es un capricho o acá Adorni está tapando otras cosas que pueden salir”.
La entrevistada agregó que, de acuerdo con lo que le transmitieron desde Comodoro Py, el expediente podría abrir información colateral vinculada con la gestión de gobierno. “Como que Lijo tendría para ir avanzando con Karina también”, sostuvo. Menéndez completó esa idea al señalar que, cuando organismos como la UIF empiezan a investigar el patrimonio de un funcionario, pueden aparecer conexiones indirectas con otros actores del poder. En ese intercambio, Maciel coincidió en que muchas causas comienzan con un foco y luego se expanden hacia otros nombres, otras gestiones y otros circuitos de información.
Durante el programa, un oyente le preguntó cuál fue la cobertura que recordará para siempre dentro de su extensa trayectoria. Maciel respondió que el caso Cabezas le cambió la vida. “El caso Cabezas a mí me cambió mi vida”, afirmó. Contó que durante esa cobertura comenzó a convivir con Tato Young porque había un solo hotel en Dolores, el Hotel Plaza, y ambos trabajaban allí como periodistas, él para Clarín y ella para Radio Mitre. Pero más allá de lo personal, destacó el aprendizaje profesional: “Estuve conviviendo con todo un ambiente de periodistas muy buenos, muy grosos”.
La periodista explicó que esa cobertura le permitió modificar su manera de pensar la noticia. “Yo era cronista de radio, de gráfica. Empecé a trabajar con un periodista de gráfica, empecé a tener mis fuentes, empecé a pensar todo en función del otro día”, relató. A partir de esa experiencia, dejó de pensar solamente en la actualidad inmediata y empezó a preguntarse qué noticia quedaba para el día siguiente, qué repercutía y cómo podía producir contenidos distintos según el programa. “Producía notas más políticas para Magdalena y notas más sentimentales, afectivas, sociales o populares para Néstor Ibarra”, recordó. “Ahí aprendí, me cambió muchísimo”, afirmó.
Más cerca en el tiempo, Maciel mencionó como otra cobertura importante su ingreso a la cárcel de Piñero, en Rosario, para realizar informes especiales sobre narcotráfico. “El año pasado me metí dos veces en la cárcel de Piñero, la cárcel de narcos en Rosario. Uno fue toda la cárcel de hombres y luego la cárcel de mujeres”, contó. También destacó el trabajo sobre presos de alto perfil, búnkeres narcos y patrullajes en zonas sensibles. “Ir a hacer todo un informe especial para TN sobre el tema de los búnker narcos, salir de patrullaje y meterme a los búnker también es una cobertura que a mí me gustó mucho”, señaló.
En otro momento, Guille Lobo envió un audio con anécdotas sobre Maciel y ella respondió con afecto hacia su compañero de noticiero. “Ya es como mi segundo marido”, bromeó, y explicó que no es fácil construir una pareja televisiva sólida en un noticiero. “Es muy difícil llevarte bien con alguien y armar una pareja en un noticiero”, dijo. Luego destacó el trabajo conjunto que realizan en TN: “Nosotros somos el noticiero más visto, el de 10 a 13. El más visto de TN, y TN es el más visto de cable”. También valoró que ambos sigan produciendo y complementándose: “Somos productores, producimos, nos reemplazamos, nos complementamos”.
Al hablar de sus referentes, Maciel aclaró que diferencia entre maestros y referentes. “Referente es alguien que yo querría ser como”, explicó. En ese recorrido mencionó a Magdalena Ruiz Guiñazú como una figura decisiva: “Magdalena fue una referente muy importante, es una persona de la que aprendí todo, todo, los ovarios que tenía”. También destacó a Fanny Mandelbaum, no solo por su trabajo periodístico sino por su generosidad humana. “Qué humilde, qué generosa. Le hacían un regalo y venía con todos los regalos a repartir”, recordó. Para Maciel, esa grandeza personal también forma parte de una referencia profesional.
La periodista sostuvo además que sus referencias no fueron únicamente personas, sino también productos periodísticos que marcaron una época. En ese sentido, mencionó a Telenoche y el modo en que se trabajaban las investigaciones con cámara oculta. “Había que tener escribanos, había que hacer la presentación en la justicia, se utilizaba con un cuidado total para develar un delito. No se utilizaba para cualquier cosa”, explicó. Según dijo, aquellas investigaciones tenían un nivel de rigurosidad muy alto y muchas veces se acercaban a una investigación judicial.
Maciel también recordó su paso por Punto Doc y aclaró que, aunque integraba el equipo del programa, no participó en la cámara oculta vinculada con Beatriz Salomón. “No tuve nada que ver, nosotros estábamos divididos en grupos”, explicó. A partir de allí, mencionó una investigación propia sobre el pañol de la ESMA y los bienes robados a desaparecidos. “Esa investigación era tan rigurosa que ahora después de la feria judicial nos van a llamar de testigos a nosotros”, contó. La periodista destacó que ese trabajo fue incorporado como parte de una causa judicial: “Agarraron la producción periodística, la investigación, y es parte de un expediente judicial”.
Sobre el periodismo de investigación actual, Maciel señaló que sigue habiendo grandes profesionales, pero advirtió que la precarización limita el tiempo y los recursos necesarios para investigar en profundidad. “Periodismo de investigación es periodismo, es más tiempo. Y para tener tiempo hay que tener guita”, afirmó. La periodista reconoció que a ella le gusta investigar y que se considera buena para hacerlo, pero distinguió entre producir coberturas especiales y llevar adelante investigaciones profundas. “Investigar, investigar es algo todavía más profundo”, dijo, y puso como ejemplo a Hugo Alconada Mon: “No podés conducir un noticiero todos los días, hacer coberturas especiales y además investigar”.
Hacia el final, Maciel reflexionó sobre la caída en la cantidad de estudiantes de periodismo y la transformación del oficio en la era de los celulares y las redes sociales. “Cuando yo empecé a estudiar en la década del 90 era el boom. Todo el mundo iba a estudiar Ciencias de la Comunicación”, recordó. Sin embargo, hoy observa un escenario diferente, donde cualquier persona puede registrar un hecho con su teléfono, relatarlo, subirlo a redes y ser tomado por una producción televisiva. “Vos acá en la esquina, se agarran a trompadas dos colectiveros porque se chocaron y vos te vas con el celular y empezás a relatar lo que pasa”, ejemplificó.
La entrevistada explicó que esa dinámica cambió la relación entre el público, los medios y la noticia. “Enfocás la sirena del SAME, armás toda una cosa, lo subís a las redes y hasta podés llegar a tener la suerte de que alguna producción te lo pase al rato”, señaló. Para Maciel, ese fenómeno no elimina la necesidad del periodismo profesional, pero sí obliga a repensar su valor diferencial. A lo largo de la entrevista, su mirada combinó preocupación, autocrítica y defensa del oficio: desde la maternidad y la vida familiar hasta las coberturas judiciales, desde la precarización hasta la libertad de expresión, dejó una idea central sobre la profesión que eligió: el periodismo solo tiene sentido si conserva sensibilidad, rigor y compromiso con la verdad.
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