Martes 3 de Marzo de 2026 - 12:42:01 pm

Manuel Wirtz: “La cabeza tiene sitios que solamente a través de la música podés acceder”

Espectáculos diciembre 24, 2025

El cantante y compositor Manuel Wirtz habló de sus diferentes facetas artísticas en Zonica+.

 

“La música es el vehículo que más satisfacciones me da en todo sentido, con el que más trabajo, por supuesto, pero también con el que mejor me comunico con la gente. La música me da la posibilidad de contar una pequeña historia en tres minutos, que es todo lo contrario de necesitar una puesta de necesitar toda una obra para dirigir un espectáculo. La música es eso fantástico que genera una comunión y una empatía con el espectador que solamente el teatro en vivo, el actor que está ahí en ese momento, puede llegar a sentir. La canción es algo inmediato, es como una nave que viaja a la velocidad de la luz, te lleva a lugares impensados. La cabeza tiene sitios que solamente a través de la música podes acceder, esos recuerdos, esos esos momentos vividos. Yo crecí escuchando a Deep Purple, Led Zeppelin y a no olvidarnos de Spinetta, Charly, gente que nos ha hecho muy bien. La música sana, es algo bueno, cuando una canción te hace bien es una buena canción. Yo me siento un privilegiado de verdad, de poder estar viviendo con la música, es algo fantástico que agradezco a Dios, que es el que tiene el control de mi vida hace mucho tiempo. Me acuerdo que en mis comienzos éramos cuatro y teníamos entre 10 y 11 años. Éramos cuatro compañeros que nos poníamos el poncho y salíamos a cantar folklore”, describe el cantante Manuel Wirtz sobre la influencia de la música en su vida.

Además, el actor y director añade que tocaban “canciones de Cafrune, Horacio Guarany, Los Chalchaleros, Los Fronterizos, eran cosas que sucedían muy a menudo en aquellos tiempos. Y arranqué ahí de alguna manera relacionándome con la música, con la guitarra, por supuesto que luego el tiempo empezó a cambiar y mi cabeza también. El pelo fue creciendo y entonces aparecieron ahí los Beatles, apareció Charly García, y apareció Spinetta. Lo que era música beat empezó a convertirse en música progresiva, y después el rock. Procesos lógicos de un tipo que tenía claro desde muy chiquito qué era lo que quería de su vida, y eso siempre estuvo muy presente en mi cabeza y en mi corazón. Yo quería ser un artista y la música me ha dado todo eso. También la televisión, donde conduje programas para chicos o trabajar con Francella, todo eso me ayudó a ser conocido y a ser un poco más popular o famoso. Pero la música es la base de todo lo que hoy tengo. El primer gesto que ellos tuvieron conmigo sin que yo les pidiera, fue a los nueve años cuando me regalaron una guitarra criolla con cuerdas de nylon que aún tengo en mi estudio y la conservo con mucho cariño. No sé qué vieron ellos o qué habrán sentido. Hoy siendo padre de tres hijos puedo llegar a interpretar un poquito porque me pasa con uno de ellos, que siento que están más cerca de determinadas cosas que de las que están haciendo en este momento”.

“En aquel entonces que aparezcan con una guitarra fue raro para mí. Evidentemente ellos vieron algo que yo no tenía claro, pero me ayudó mucho y siempre estuvieron al lado mío, siempre. Como podían, económicamente no había tanta ayuda porque mi viejo era un laburante, un empleado público, mi vieja era ama de casa, así que todo lo que hice lo tuve que hacer laburando y estando acá en Buenos Aires porque yo nací en San Nicolás y a los 18 años me vine a estudiar, a trabajar, a ver si podía lograr aunque sea un pedacito de lo que soñaba cuando era pibe. A San Nicolás lo recuerdo con mucho cariño, siempre. Era del barrio Don Bosco, Almafuerte 687 era la dirección de mi casa. Club Belgrano, Club Regatas, los amigos, sexto año de la escuela técnica. Es fantástico poder recordar eso con cariño y sin ningún tipo de resentimientos, o enojado. He tenido una infancia muy linda y he tenido padres que me dieron todo lo que me podían dan, y eso me ayudó mucho. Yo llegué a la música gracias a un montón de gente pero por supuesto que el tuerto Daniel, mi querido hermano que ya no está… él fue un tipo que estuvo vinculado antes que yo, era cuatro años mayor, entonces la música pasó por la vida antes que por la mía. A pasar por su vida él la compartía entonces todo lo que él escuchaba yo lo recibía por medio de ese aparato reproductor de música; el famoso tocadiscos”, evoca Wirtz.

“Además mi hermano siempre estuvo cerca de esos mounstruos que te mencionaba anteriormente, Los Rolling, Beatles, Deep Purple, Zepelin. Mi hermano es quin me indujo a meterme en esta locura maravillosa que es la música. Mi hermano fue baterista de Baglietto, de Fito Páez, tocó con Silvina Garré y fue el baterista que más le duró al flaco Spinetta, durante 11 años tocó con Los Socios del Desierto. Él estuvo en la primera formación de esa banda con Spinetta asi que es un tipo que decidió divertirse y empezar a hacer cosas un poco más alocadas. Ahí aparecieron canciones como La Canoa o Enamorado de tí y otras más que hoy serían irreproducibles por estos tiempos que atravesamos. Era un tipo muy talentoso, muy divertido, muy buen artista, es un tipo que estará siempre en mi corazón a cada paso que dé en mi vida. Mi primera actuación fue en Rusia durante una gira como mimo y clown por la ex UR SS, cuando andaba con mi primer disco bajo el brazo llamado Funcionamiento. Me fuí a Rusia a actuar y resulta que empezamos a tratar de sembrar la posibilidad de ir con una banda de rock. Les gustó la idea a los rusos. Canté con una mujer. Recuerdo que ellos estaban en una onda Pimpinela, les encantaba eso de ver a un tipo y a una mujer en una escenario cantando juntos. Lo que decidimos con mi socio, Alberto Lucas, es llevar a La Torre que era la mejor banda de rock del momento y a Patricia Sosa, en el año 1987”, cerró.

Manuel Wirtz, del ritual en San Nicolás que marcó su destino de artista a su presente en Canta Conmigo Ahora

Actor, mimo, clown, animador, vive un momento de plenitud como músico con giras por el país y como jurado en el programa de Marcelo Tinelli: “Juego en un equipo con grandes jugadores, y eso me hace feliz”.

Desde el comienzo del certamen que conduce Marcelo Tinelli y que ya va por su segunda temporada, Manuel sobresalió entre el panel de los 100 jurados no solo por su trayectoria. Las bromas internas lo designaron como delegado, pero a la hora de hablar en serio sus devoluciones dan en la tecla de la fibra más íntima. Siente, mastica cada palabra y logra conmover a los participantes, a sus colegas y al conductor, que establece un código particular en cada una de sus intervenciones.

“Siempre le digo a Marcelo que soy fan del programa y él se ríe”, admite, abriendo un poco de la intimidad de una relación que lleva décadas y que los tiene otra vez juntos en un nuevo proyecto. “Estoy orgulloso de formar parte, porque más allá de ser un concurso y un programa de entretenimientos, no deja de ser un hecho artístico, y genera un lugar de visibilidad”, agrega, y deja ver el entusiasmo de ser puente para aquellos que pueden mostrar lo suyo.

Y así conecta inevitablemente con el Manuel que recién empezaba a garabatear sus canciones y que soñaba que algún día alguien las escuchara en la radio. Así lo canta en uno de sus últimos temas y lo revalida en sus conciertos por todo el país, donde viaja en el tiempo y en el espacio con esa capacidad única que tienen la música y el arte a la hora de expresar sentimientos.

—Formar parte de esto creo que es coherente con todo lo que hice en mi carrera, y en mi vida. Soy un tipo que empezó bien de abajo y que sabe lo que significa que haya un espacio así en un medio tan poderoso y encima con un tipo como Marcelo a quien conozco hace muchos años y que ha sido un generador constante de artistas.

—Se ve una emoción muy genuina en cada programa, y vos sos uno de los que más se conmueve con las interpretaciones. ¿Te toca alguna fibra íntima ver a esos potenciales artistas que sueñan con llegar?

—Pasa por ahí. Me lleva a San Nicolás, mis pagos, a los domingos en los que lavábamos el auto con mi viejo. Y cuando no se escuchaban los partidos de fútbol, se escuchaban canciones y yo siempre veía cómo mi viejo se emocionaba o se volvía loco cuando aparecía una que le gustaba y la empezaba a cantar. Yo por dentro decía “qué bueno sería el día de mañana tener una canción que suene en la radio y que mi viejo la cante”. Por suerte lo puede vivir y lo pude disfrutar. Y cuando veo esos pibes que aman la música, me aparece la imagen de Manuelito, el pibe que a los nueve años agarró una guitarra y empezó a tocar pensando que así iban a aparecer más chicas alrededor. Después me di cuenta que la cosa pasaba por otro lado.

A este deseo infantil, Manuel le puso letra y música en “Fotos y canciones”, un hermoso tema de su último disco. “Soñaba con hacer una canción que esté viva para siempre”, dice la letra de un artista que mira hacia el pasado y también hacia el presente: “Como soy un convencido de que lo mejor está por venir, creo que todavía no compuse la mejor canción”, asegura.

—¿Por qué fue este el momento de mirar para atrás y retratar esa infancia?

—El disco salió en el 2020, vino la pandemia y fue un momento en el que uno empezó a evaluar porque había tiempo, porque la cabeza necesitaba llenarse con algo. Es mi disco más autorreferencial y me agarró esta cosa de mirar para atrás, tengo 59 años y es una edad muy linda para reflexionar sobre determinadas cosas. Siempre conté historias de otros, tomé prestados amores o dolores y sentí que era hora de contar mi historia.

—Bueno, a lo largo del programa varios participantes hicieron suyas tus canciones al punto de emocionarse y emocionarte.

—Es bellísimo, es lo más lindo que le puede pasar a un tipo que hace canciones. Que te digan “con esta canción me enamoré”, “con esta canción he sido feliz”, “esta canción me salvó”. Cuando alguien hace la hace propia se cumple el ciclo que debe cumplir una canción. Una vez que la mostrás, es una hoja al viento, y se aloja en algún lugar del corazón o del alma y ahí permanece hasta que algo dispara ese momento del cual forma parte. La música es sanadora, genera vínculos y encuentros, aunque no nos conozcamos o hablemos distintos idiomas.

—Queda claro que soñabas con hacer canciones. ¿Soñabas también con el mimo, el actor, el clown, el animador, todas esas disciplinas que conforman tu personalidad artística?

—No soñaba con eso, pero por suerte la realidad superó a la ficción. Siempre he dicho que la verdadera meta es el camino; mientras uno camina va encontrando cosas para elegir, para desechar, para aprender, para equivocarse y volver a intentar. Para caer hay que levantar y siempre fui un tipo curioso, inquieto, con ganas de saber que había a la vuelta a la esquina, y ese camino me llevó y me seguirá llevando por esta vida. Dios tiene el control de las cosas, yo voy para adelante y Dios me acompaña.

 

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