Domingo 31 de Mayo de 2026 - 5:38:11 pm

Martín Armendáriz: “La verdad es un invento para consolar a los quietos”

Teatro mayo 30, 2026

El actor pasó por "Teloneando" y habló sobre la obra “Los besos que no dimos”, el teatro independiente, los desafíos de los castings, su formación artística y los proyectos audiovisuales que estrenará próximamente.

Martín Armendáriz fue entrevistado en el programa “Teloneando” y sostuvo que su incorporación a la obra Los besos que no dimos llegó luego de un casting que encontró casi de casualidad. “Con esta obra arranqué en marzo. Ya venían armando los días domingos de La Sodería y veo un casting por Instagram de uno de mis compañeros que tengo una amistad previa a hacer la obra. Dije ‘a ver, voy a mandar material’. Mandé mi material, me citaron al casting, hice el casting y quedé junto con otros tres compañeros para hacer un reemplazo de otros chicos que habían dejado la obra. La verdad que es increíble, son textos muy lindos los que tenemos en la obra, que nos interpelan mucho como artistas y como personas también”.

El actor explicó que la propuesta se diferencia de los formatos teatrales tradicionales porque no hay personajes construidos desde la ficción. “La obra se llama Los besos que no dimos. Es una performance experimental. Quiere decir que nosotros no estamos haciendo personajes, sino que somos nosotros mismos contando distintas historias, haciendo un paralelismo con el amor, las relaciones amorosas y el hacer teatro independiente. Después de hacer esta obra y después de verla, calculo que la gente entiende un poco más la relación”.

Armendáriz destacó el valor emocional que tiene el teatro independiente para quienes lo practican y remarcó que esa idea atraviesa toda la puesta. “El teatro independiente es un gran amor que hay que cuidarlo, remarlo. Entonces un poco se juega a este paralelismo de las relaciones amorosas y el hacer teatro independiente hoy en día. Creo que es un gran texto. A mí cada vez que lo hago me encanta. Es una obra que se disfruta hacer además. El grupo es divino, la dirección de Gabi también. Es una obra muy linda de hacer”.

Al referirse al numeroso elenco, señaló que la diversidad de voces es uno de los aspectos más ricos de la experiencia. “Somos trece personas en escena, siete varones y seis mujeres, que contamos historias de amor, de desamor, de amor al teatro, de desamor con el teatro, de distintas cuestiones que pasan en la vida y pasan en el arte también”.

Sobre la realidad de los castings y la frustración que muchas veces acompaña a los artistas, el entrevistado compartió una mirada basada en su propia experiencia profesional. “Me ha pasado en proyectos enormes, tanto teatrales como audiovisuales, de hacer casting, de estar ahí a punto y no quedar. Y después, en el momento menos pensado, aparece otro proyecto y decís: ‘Uy, mirá, si hubiese quedado en esto no hubiese quedado acá, no hubiese conocido a esta persona’. Porque también es eso. Lo que tenemos los artistas es que nos estamos vinculando permanentemente con gente nueva, distinta, y eso es una bomba para mí, es espectacular”.

El actor consideró que el paso del tiempo le permitió desarrollar una relación más sana con los rechazos profesionales. “Ahora tengo 30 años y creo que me frustraba más no quedar en un casting a los 20, que era de los primeros que estaba haciendo, que ahora que tengo 30 ya estoy más maduro. He hecho distintas cosas, sé cómo es el sistema de elegir a alguien o no elegir a alguien. Entonces uno entiende cada vez más que no es que uno es mal actor o no está capacitado, sino que simplemente no te eligieron”.

Armendáriz recordó además sus primeros pasos en el mundo artístico y reveló que la actuación apareció en su vida cuando todavía vivía en Chascomús. “Yo soy de Chascomús. Empecé a hacer teatro allá, en los talleres municipales, en distintos centros culturales que había, haciendo obras de teatro benéficas. Cuando empecé a terminar el colegio dije que anotarme en una carrera universitaria por ahí no tenía mucho sentido para mí porque sabía que no me gustaba estudiar demasiado, y me anoté en lo que era el IUNA en ese momento”.

Con humor, reconoció que siempre convivió con una aparente contradicción entre el estudio formal y la pasión por el arte. “Es un poco una contradicción, pero es la realidad. No me gustaba estudiar, pero esto me encanta”.

Más adelante, relató cómo fue construyendo su formación profesional junto a referentes de la actuación. “Arranqué en el IUNA, hice un par de años, después tuve que dejar porque no me daban la vida y los tiempos. Empecé a hacer teatro con distintos docentes. Arranqué con Gerardo Ochendo, después pasé por Mónica Bruni, ahora estoy con Ezequiel Tronconi, con Javier Daulte. Fui pasando por distintos docentes para generar lo que se dice la formación actoral”.

El artista también adelantó que atraviesa un momento de intensa actividad laboral. “Ahora estoy con esta obra y estoy con unos proyectos audiovisuales a punto de estrenar. Muy contento. Con trabajo, que es lo que importa en este momento”.

Respecto de esos trabajos audiovisuales, reveló que participó en una película filmada en Brasil y en dos series que llegarán a Netflix. “Son una película y dos series. La película la grabé el año pasado en Brasil, en Jaguarão, en el límite entre Uruguay y Brasil. Es una película muy grosa del cine. Para mí va a ser la película de este año. No porque esté en la peli, sino porque vi los actores que hay también”.

El actor se mostró entusiasmado por compartir pantalla con figuras destacadas de la industria. “Está Lali Espósito, está Marcelo Subiotto, Esteban Lamothe, y yo hago un personaje bastante importante para la trama. Estamos esperando que se estrene. No tenemos todavía fecha, pero calculamos que va a ser a fin de año”.

Sobre la producción cinematográfica, agregó: “Se llama El Lazo. Trata un poco alrededor de la fábrica El Lazo. La dirige Benjamín Naishtat. Así que estamos esperando eso”.

En relación con las series, prefirió mantener la cautela hasta que lleguen los anuncios oficiales. “Las dos series son para Netflix y también serían para el año que viene. No sé mucho más de fechas. Sé que las grabé y creo que ya están en edición, pero ya vendrá el momento del estreno y del lanzamiento”.

Al recordar sus primeros acercamientos a la actuación durante la infancia, confesó que nunca imaginó que terminaría dedicándose profesionalmente al oficio. “De chico me gustaba participar, me entretenía. Pero no lo pensaba como algo a lo que me iba a dedicar. Yo era el típico chico que jugaba a la pelota con los amigos, que le gustaba el fútbol. No me veía ni a palos siendo actor. Después, de adolescente, empezó a madurar un poco la idea de hacerlo y acá estamos”.

Armendáriz aseguró sentirse especialmente cómodo dentro de la comedia, aunque disfruta recorrer distintos registros. “Me siento más cómodo haciendo comedia, pero el drama me gusta también. Me gusta ir pasando y haciendo un poco de todo”.

En cuanto a Los besos que no dimos, explicó que la riqueza de la propuesta radica justamente en la variedad de emociones que atraviesa el espectador. “Particularmente no es ni comedia ni drama. Es una performance. Hay historias donde te reís, hay historias donde te emocionás. Creo que lo interesante de la obra es que pasás por todos los estados”.

El actor celebró las devoluciones que recibe del público después de cada función. “Siempre la gente amiga que me ha ido a ver, siendo del teatro o no siendo del teatro, me dice que en un momento se reía y a los diez minutos había un texto muy fuerte que los conmovía. Está bueno eso. Salís movilizado”.

También destacó otro de los comentarios que más lo marcaron. “Muchas personas me dicen que salen haciéndose preguntas. Y eso está buenísimo”.

Sobre el vínculo que la obra establece con los espectadores, señaló que uno de los elementos más interesantes es la cercanía. “La obra arranca y nosotros estamos con la gente charlando, como habituales. Tenemos mucha interacción con el público. Hay un poco de seducción en los textos y en los movimientos. Se mira al público para interpelarlo”.

El entrevistado recordó especialmente una devolución que recibió de una amiga luego de una función. “Me dijo: ‘Lo que más me gustó es que no sabía cuándo estaban jodiendo y cuándo era de verdad’. Fue de las mejores devoluciones que me dieron porque pensé: qué lindo generar ese sentimiento de duda, de no saber si te están diciendo la verdad o no”.

Finalmente, al elegir una frase representativa de la obra, Armendáriz compartió una de las líneas que más lo movilizan cada vez que sube al escenario. “Hay una que me gusta mucho, que digo yo y después todos mis compañeros la repiten, entonces tiene mucha fuerza. Es una frase que siempre me queda resonando y dice: ‘La verdad es un invento para consolar a los quietos’”.

Escuchá “Teloneando” todos los Jueves 19hs. por Zonica +

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