Jueves 3 de Abril de 2025 - 7:37:08 pm

Martín San Miguel: “Cuando pisé Malvinas me pusé a llorar, teníamos la mochila de 33 millones de argentinos atrás”

Sociedad marzo 28, 2025

El ex combatiente en las Islas Malvinas rememoró y contó su historia en vísperas de un nuevo 2 de abril y a 43 años de la guerra contra Gran Bretaña.

¿Cómo llegas tú a las Islas Malvinas, a esa guerra? ¿Cómo llegas? ¿Quién te tocó el timbre? ¿Dónde estabas? ¿Cómo fue ese proceso? ¿Qué te dio y qué te quitó esa experiencia?

En ese sentido, estaba una guerra profesional, eran mecánicos de helicópteros, y en esa época justamente nos dijeron, el 2 de abril, que se habían recuperado las Islas y que teníamos que ir a nuestras casas, pero no decir nada, que nosotros iríamos a esas Islas, ¿no es cierto? 

Claro, y cuando llegas, ¿cómo era? ¿Tenían armamentos? ¿Tenían protección? ¿Tenían casco? ¿Cómo llegaste?

 En esa época tenía 19 años, ¿no es cierto? Y bueno, yo llegué conjuntamente con mi unidad, con los helicópteros, y bueno, la ropa que teníamos era lo necesario, no estábamos provistos con ropa como para pasar esas temperaturas tan bajas, viste, que son 10 grados, 12 grados, 15 grados.

Yo lo implementaba en mi traje de vuelo, con un gordo que me había tejido mi mamá, que era negro, me lo ponía abajo, y bueno, y una gorrita que tenía también. Y mis compañeros también lo mismo, cada uno tenía más o menos algunas ropas, las cuales las habían traído de sus casas, y bueno, medianamente pasábamos un poquitito el frío. No era lo común, porque en ese sentido todos sufrimos, todos carecimos de ropa acondicionada como para esas temperaturas.

¿Qué significó estar en esa guerra tan desigual, en esa guerra tan injusta, tan cruel? ¿Qué significó en tu vida? ¿Cómo fue tú antes y tú después?

En ese sentido, cuando pisé Malvinas, lo primero que pensé, bueno, primero me puse a llorar. Pensé que teníamos nosotros, todos los que íbamos a combatir, teníamos una mochila con 33 millones de argentinos atrás nuestros, los cuales después nos enteramos que estaban en las plazas vitoreando y todo eso, y yo creo que todos los que fuimos allí fuimos con nuestra mentalidad, en la cual estábamos combatiendo por nuestra patria, nuestra tierra, nuestra bandera y nuestras tradiciones.

Y la comida, ¿cómo era? Porque hacía frío, ¿tenían comida? ¿Los superiores los contenían a ustedes? ¿O entre ustedes era como que se reconfortaban y se apoyaban hombro con hombro, corazón con corazón?

Mi unidad en ese sentido, éramos todos helicopteristas, estaban los oficiales, oficiales, y teníamos 12 soldados, los cuales habíamos llevado para que nos cargaran combustible.

Nuestra unidad en ese sentido se destacó por la compañía, el amor que nos teníamos cada uno y tratábamos de que cada uno pudiera cumplir la función que teníamos que cumplir. Comida, comida era muy escasa, porque es la realidad, ¿no es cierto? Yo, cuando nosotros cada vez que volábamos todo el día, y cuando aterrizábamos a hacer combustible, porque quiero destacar mucho a mis soldados, los cuales fueron fundamentales, porque nosotros aterrizábamos, pero no parábamos el helicóptero, y ellos nos cargaban combustible con el helicóptero andando, y se acercaba uno de ellos y me traía a mí y a mis compañeros un sándwich, aunque sea de queso, de dulce, como para poder comer, porque nosotros no comíamos porque estábamos volando continuamente.

¿Y tuviste encontronazos directos con los ingleses? ¿Tuviste un enfrentamiento cara a cara?

No, nosotros cara a cara nunca pudimos tener, sino que nosotros teníamos en sí un juego de seguridad y todo eso, y ellos con alias que estaban a 400 metros, 500, 300 metros, ¿viste eso? O sea, nosotros lo que hacíamos es eso. Lo único que nosotros tuvimos en varios vuelos es ser acechados, ¿no es cierto?, por elementos ingleses, y en una misión sí, nosotros estábamos entrando a Puerto Argentino, y un compañero mío que venía con un helicóptero detrás nos dice, nos están tirando, y fue ahí que me pegaron en el pipo de mi ametralladora y me la hicieron caer, o si no, ahí después vi que había autos de todos lados en mi helicóptero.

Para cerrar, contó la anécdota de cuando salvó la vida de otro combatiente: “Fui tocado por una varita, ¿no?, por supuesto, y tener la suerte en ese sentido. Eso pasó el 21 de mayo, nosotros estábamos en Monte Kent, y nos atacaron dos aviones los cuales nos infligieron mucho daño. Y ahí fuimos a Puerto Argentino, todos los helicópteros, y ahí en ese momento, en nuestra radio, en nuestro helicóptero, se escucha que hay un piloto que está pidiendo socorro. Si lo podíamos guiar a Puerto Argentino, porque él había tirado las bombas, ¿no es cierto?, en los buques ingleses, pero le habían infligido daños unos aviones ingleses y no podía regresar al continente.

En ese momento nosotros le comunicamos que lo íbamos a guiar, nos fuimos con nuestro helicóptero a cabecera de pista, nos pusimos a una determinada altura y prendimos toda la cruz del helicóptero para que él nos vea. Ósea, está la pista de aterrizaje y nosotros nos pusimos en la cabecera para él, a lo lejos, que nos viera y se viniera para donde estábamos nosotros. En ese momento la torre nos comunica que hay dos PAC (aviones ingleses) volando Malvinas, Puerto Argentino.

Si ellos detectaban, nos detectaban a nosotros, automáticamente bajaban y sí o sí nos iban a bajar, o sea, nos mataban. Bueno, gracias a Dios no pasó nada y el avión de José Arca, era el piloto, nosotros de eso no lo sabíamos, se aproxima y nos pasa por arriba nuestro.

Cuando nos pasa por arriba nuestro, yo le digo a mi capitán ´está destrozado ese avión, no va a poder aterrizar´. Entonces, claro, cuando la torre ve el avión, le dice que tiene que ajustarse. Cosa que los pilotos muchos le tenían miedo a eso, porque cuando se inyectaban, tenían golpes y podían desmayarse.

Bueno, se inyecta, pero con tan mala suerte que el viento lo lleva 400 metros más adentro.

Cuando nosotros vamos a donde acuatizó el piloto, vemos que él estaba flotando y entonces, ¿qué hago? Le tiro una soga en la cual yo tenía para atar las palas.

Cuando él se la enrosca, lo empezamos a subir con el helicóptero y se corta. Se la vuelvo a tirar de nuevo y se corta de nuevo.  ¿Qué pasaba? El mar estaba tan picado que nosotros hacíamos las olas más grandes y entonces veíamos que tragaba mucha agua, pobre piloto. Entonces, él nos hace la seña de corte, se le llama, y se saca todo el equipo de flotación y nos hace señas como que va a nadar. Pero en aguas heladas era un riesgo total.

Cuando lo subimos, cierro todas las puertas del helicóptero, prendo todas las calefacciones y salimos para el hospital. Cuando estamos yendo al hospital, yo veo que el piloto se me empieza a dormir.

Al otro día me llaman, viste, de ahí del hospital, me dice que me tenía que presentar. Entonces me voy con mi ametralladora en el hombro, me voy al hospital. Cuando estoy entrando estaban unos comandantes, me saludan, me felicitan”.

 

Escuchá el programa “A Nuestra Manera” todos los viernes a las 21:00 horas por www.radiozonica.com.ar

 

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