Oscar Parrilli : “No puede haber democracia plena con proscripciones”
Interes General julio 7, 2026Oscar Parrilli pasó por "El Arranque" y habló sobre la situación judicial de Cristina Fernández de Kirchner, el escenario político, la democracia y el futuro del peronismo.
La posibilidad de que Cristina Fernández de Kirchner no pueda competir en las elecciones presidenciales de 2027 constituye, según el entrevistado, uno de los hechos institucionales más graves desde el retorno democrático. A lo largo de una extensa conversación analizó el escenario político nacional, cuestionó con dureza el accionar de la Justicia, sostuvo que existe una proscripción contra la expresidenta y advirtió que el problema excede al peronismo porque, a su entender, compromete el funcionamiento mismo de la democracia argentina.
“Lo que pensamos muchos dirigentes, pero sobre todo lo que percibo cuando recorro el país y hablo con la gente, es que no puede haber elecciones democráticas con proscripciones. Lo escucho en Neuquén, en Misiones, en Tucumán, en el conurbano bonaerense, en La Plata, en Mar del Plata. La gente entiende perfectamente que una democracia no puede funcionar si a la dirigente política con mayor intención de voto le impiden competir.”
Para Parrilli, la situación actual tiene antecedentes históricos que demuestran que la Argentina ya atravesó procesos similares.
“Esto ya ocurrió otras veces. Pasó durante las presidencias de Frondizi y de Illia, cuando el peronismo seguía proscripto. También ocurrió cuando Perón fue candidato a vicegobernador en la provincia de Buenos Aires y, pese a que ganó la elección, se anularon los comicios para impedir que asumiera. Después vino la proscripción de 1973. Todo eso forma parte de una historia que nosotros no queremos volver a repetir.”
Desde esa mirada, sostuvo que la discusión ya no pasa únicamente por la situación personal de la expresidenta.
“Esto dejó de ser solamente un problema de Cristina o de quienes queremos votarla. Es un problema de la democracia argentina. No podemos elegir presidente en 2027 con la dirigente política más importante del país impedida de presentarse por decisión de un grupo de jueces.”
El dirigente fue todavía más allá al cuestionar la legitimidad del fallo judicial que inhabilitó a la exmandataria.
“No existe una verdadera condena judicial. Lo que existe es una proscripción política disfrazada de sentencia. Intentan presentarlo como un fallo judicial cuando en realidad responde a una decisión política.”
Para sostener esa afirmación citó distintas opiniones de juristas y exfuncionarios que, según explicó, cuestionaron el proceso.
“Mariano Cúneo Libarona, mucho antes de ser ministro, dijo públicamente que había analizado la causa Vialidad y que no encontraba ningún delito atribuible a Cristina. Rodolfo Barra también sostuvo algo similar en un dictamen incorporado al expediente. Esas opiniones fueron completamente ignoradas.”
Asimismo recordó el informe presentado años atrás por organismos internacionales sobre el funcionamiento del Poder Judicial argentino.
“Ya en 2019 el relator especial de Naciones Unidas para la independencia de magistrados y abogados había advertido sobre la existencia de presiones hacia jueces y fiscales para perseguir dirigentes políticos, empresariales y sindicales opositores. Eso también forma parte del contexto que explica lo que estamos viviendo.”
En ese marco mencionó la denominada mesa judicial del gobierno de Mauricio Macri.
“Todos recordamos las denuncias sobre la mesa judicial, las declaraciones de Macri diciendo que determinado fallo no era el acordado, la situación de Pepín Rodríguez Simón. Son hechos que muestran claramente cómo funcionaban determinados mecanismos de presión sobre la Justicia.”
Parrilli también cuestionó las declaraciones recientes del juez Ricardo Lorenzetti respecto de los tiempos en que la Corte Suprema resolvió el expediente.
“Cuando uno escucha reconocer que el fallo salió antes de las elecciones porque había que resolverlo rápidamente, ya no quedan demasiadas dudas. Eso demuestra que la decisión tuvo un objetivo político.”
Según expresó, el problema debe ser abordado precisamente desde la política.
“La proscripción política no se resuelve solamente con argumentos jurídicos. Se resuelve políticamente. Hay que tener la decisión de revertir una situación que afecta el funcionamiento institucional de la Argentina.”
Durante la entrevista insistió varias veces en que la sociedad debe comprender la gravedad del momento.
“La gente tiene que saber exactamente qué está ocurriendo. Nosotros tenemos la obligación de verbalizarlo. No podemos naturalizar que la dirigente con mayor intención de voto quede afuera de una elección por una decisión de este tipo.”
Al ser consultado sobre el impacto electoral de una eventual candidatura de Cristina Fernández de Kirchner, respondió sin rodeos.
“Si realmente creen todo lo que dicen sobre Cristina, entonces que compitan electoralmente y le ganen en las urnas. Si sostienen que perdió respaldo social, que la enfrenten. Pero la realidad es otra. La proscriben porque saben que puede ganarles.”
Incluso aseguró que la eventual unidad entre distintos espacios opositores tendría como objetivo impedir ese escenario.
“Macri, Milei, Patricia Bullrich y todos los sectores que hoy aparecen enfrentados terminan coincidiendo cuando se trata de Cristina. La discusión pasa por quién es más antikirchnerista. Esa coincidencia demuestra el temor que genera electoralmente.”
El exsenador consideró que el objetivo inmediato debe ser revertir la inhabilitación.
“Lo primero es levantar esa proscripción. Después será Cristina quien decida si quiere o no ser candidata. Pero la posibilidad debe existir porque eso hace a la esencia misma del sistema democrático.”
Consultado sobre los proyectos que algunos legisladores analizan para modificar aspectos vinculados con las inhabilitaciones perpetuas, Parrilli reconoció que podrían representar una alternativa.
“Se están evaluando distintas herramientas legislativas. Hay que analizarlas seriamente porque la inhabilitación perpetua constituye una anomalía jurídica muy difícil de justificar.”
También recordó el origen de esa modificación legislativa.
“La incorporación de esa figura se produjo en 2001 y fue impulsada en el marco de las exigencias del Fondo Monetario Internacional. No deja de llamar la atención que hoy termine utilizándose precisamente contra Cristina Kirchner.”
A su entender, el debate institucional debería ocupar el centro de la discusión pública por encima de las disputas internas de los partidos.
“Podemos discutir las PASO, las candidaturas o las estrategias electorales, pero antes debemos preguntarnos qué tipo de democracia queremos. Porque si aceptamos convivir con la proscripción estamos aceptando un sistema profundamente condicionado.”
Más adelante fue consultado sobre la actitud de distintos dirigentes del propio peronismo que no acompañan públicamente esa posición.
“No me gusta hablar de traiciones. Cada dirigente sabrá por qué actúa como actúa. Lo que sí veo con claridad es que la inmensa mayoría de los militantes y de los ciudadanos peronistas quiere a Cristina y siente que lo que está ocurriendo es profundamente injusto.”
Sin embargo, reconoció que muchas veces existieron diferencias entre la conducción política y las bases del movimiento.
“No es la primera vez que algunos dirigentes toman distancia de lo que expresa la militancia. Esa tensión existió en distintos momentos de la historia del peronismo. Lo importante ahora es comprender que estamos frente a un problema institucional que supera cualquier especulación personal.”
Al profundizar sobre el comportamiento de la dirigencia, Parrilli evitó personalizar las diferencias internas, aunque insistió en que la prioridad debería ser la defensa del sistema democrático antes que cualquier posicionamiento electoral. “No quiero ponerme a juzgar a nadie. Cada dirigente sabe cuáles son sus responsabilidades y deberá responder por sus decisiones. Lo que sí percibo cuando recorro el país es que hay una enorme preocupación por lo que está ocurriendo y una voluntad muy clara de que Cristina pueda volver a ser candidata.”
El exsenador remarcó que el planteo trasciende las simpatías partidarias. “Supongamos por un momento que mañana decidieran proscribir a Mauricio Macri o al propio Javier Milei. Yo tampoco estaría de acuerdo. Porque el problema no es el nombre del dirigente. El problema es aceptar que la Justicia pueda convertirse en una herramienta para decidir quién puede competir y quién no.”
Como ejemplo volvió a mencionar el caso de Donald Trump en Estados Unidos. “En ese país se debatió mucho sobre la situación judicial de Trump, pero finalmente se entendió que los ciudadanos debían tener la posibilidad de decidir en las urnas. Acá estamos haciendo exactamente lo contrario. Acá primero eliminan al candidato y después convocan a votar.”
También cuestionó el trámite que tuvo la causa judicial. “Los abogados de Cristina nunca pidieron que la Corte dijera que era inocente. Lo que reclamaban era algo mucho más elemental: un juicio justo, que se revisaran las irregularidades que denunciaban y que la causa fuera analizada en profundidad. Esa instancia nunca existió. El expediente se cerró de manera acelerada.”
Para Parrilli, la rapidez con la que se resolvió el expediente constituye una evidencia de que existía un objetivo político previo. “Cuando la propia Corte reconoce que había que resolver antes de las elecciones porque se acercaba el calendario electoral, está diciendo exactamente cuál era la finalidad del fallo. No hace falta demasiada interpretación.”
En otro tramo de la entrevista fue consultado sobre el presente personal de Cristina Fernández de Kirchner y cómo atraviesa este momento.
“Hace algunos días que no la veo, pero cada vez que tengo oportunidad de conversar con ella me sorprende la fortaleza que tiene. Muchas veces vamos pensando que vamos a darle ánimo y terminamos siendo nosotros los que salimos fortalecidos por ella.”
El dirigente describió a la expresidenta como una persona que mantiene intacta su capacidad de trabajo y de análisis político.
“Sigue atentamente todo lo que ocurre en la Argentina y en el mundo. Lee, estudia, propone ideas nuevas permanentemente. Tiene una enorme capacidad para pensar escenarios y para proyectar alternativas aun en medio de todas las dificultades que le toca atravesar.”
Al referirse a la situación judicial y personal de la exmandataria, sostuvo que el nivel de persecución no tiene antecedentes.
“Intentaron asesinarla. La persiguieron durante años. Persiguieron a sus hijos. Buscaron afectar a toda su familia. Ahora quieren avanzar incluso sobre bienes que fueron adquiridos mucho antes de que Néstor Kirchner llegara a la Presidencia. Todo eso forma parte de una misma lógica.”
A pesar de ese contexto, destacó la actitud que observa en la exjefa de Estado.
“Lo que más impresiona es su dignidad. Cualquiera podría quebrarse frente a semejante presión. Sin embargo, ella mantiene una enorme serenidad, una gran entereza y una firme convicción respecto del camino que considera correcto.”
Consultado sobre cuál debería ser el rol del Congreso y de los dirigentes que acompañan esta postura, Parrilli sostuvo que la principal tarea pasa por instalar el debate en la agenda pública.
“Tenemos que seguir hablando de estos temas todos los días. No podemos permitir que desaparezcan de la discusión pública. Hay que explicar por qué creemos que esta situación perjudica a la democracia y por qué es necesario encontrar una salida.”
A su entender, el objetivo inmediato consiste en construir conciencia social.
“La solución política solamente será posible si antes existe conciencia política. Cuando la sociedad comprenda plenamente la gravedad de lo que está ocurriendo, será mucho más fácil avanzar hacia una respuesta institucional.”
El dirigente insistió en que la democracia argentina atraviesa un momento delicado.
“Esta no es la democracia por la que tantos argentinos lucharon durante décadas. No fue para esto que recuperamos las instituciones en 1983. Si naturalizamos este tipo de decisiones vamos a terminar debilitando cada vez más el sistema democrático.”
También advirtió que el problema no afecta únicamente al presente sino al futuro del país.
“Hoy es Cristina. Mañana puede ser cualquier otro dirigente. Si aceptamos que un candidato pueda ser eliminado por mecanismos de este tipo, ningún espacio político tendrá garantías reales de competir en igualdad de condiciones.”
Hacia el final de la entrevista, Parrilli fue consultado sobre el papel que cumplen los grandes medios de comunicación en este escenario.
“No me preocupa demasiado lo que hacen determinados medios. Ellos ya eligieron de qué lado están. Repiten permanentemente el mismo discurso y cada vez tienen menos credibilidad frente a la sociedad.”
Incluso fue particularmente crítico con algunos periodistas.
“No necesito que me inviten a esos programas. No espero absolutamente nada de quienes hace años construyen un relato destinado a justificar este tipo de decisiones. La realidad termina imponiéndose por sí sola.”
Según explicó, la prioridad pasa por fortalecer los espacios de diálogo con la ciudadanía.
“Lo importante es seguir conversando con la gente, recorrer el país, escuchar lo que ocurre en cada provincia y explicar por qué creemos que la democracia necesita recuperar plenamente todas sus garantías.”
Antes de despedirse volvió sobre la idea que atravesó toda la conversación y que, según afirmó, resume el desafío inmediato del peronismo y del sistema político argentino.
“Tenemos que instalar este debate en todos los ámbitos posibles. No alcanza con discutir nombres o candidaturas. Primero debemos defender la calidad de nuestra democracia. Después vendrán las elecciones.”
Finalmente reiteró que, desde su punto de vista, el centro de la discusión no debe colocarse sobre una figura política en particular, sino sobre el funcionamiento institucional del país.
“Lo que está en juego no es solamente el futuro de Cristina Fernández de Kirchner. Lo que está en juego es el derecho de los argentinos a elegir libremente entre todas las opciones políticas. Si aceptamos que ese derecho pueda limitarse por decisiones de este tipo, estaremos aceptando una democracia incompleta.”
Con esa definición cerró una entrevista en la que sostuvo que la resolución del conflicto requiere una respuesta política e institucional, defendió la posibilidad de que la expresidenta compita en las elecciones de 2027 y llamó a abrir un debate amplio sobre el estado de la democracia argentina, el funcionamiento del Poder Judicial y la representación política en un escenario que, a su entender, marcará el futuro del país durante los próximos años.
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