Pablo Gorlero: “El teatro es político, ideológico y hoy los auténticos medios de comunicación están en el escenario”
Teatro junio 25, 2026El director, periodista e investigador pasó por "Cultura de punta a punta" y habló sobre el teatro político, su alejamiento del periodismo, sus nuevos proyectos y el compromiso del arte con la realidad.
Para Pablo Gorlero no hay lugar para las medias tintas cuando se habla del vínculo entre el arte y la política. Con décadas dedicadas al periodismo cultural, la investigación y la dirección teatral, sostiene que el escenario continúa siendo uno de los espacios más honestos para pensar la realidad y generar debate. Invitado al programa Cultura de punta a punta, reflexionó sobre el poder del teatro como herramienta de transformación, repasó el momento en que decidió abandonar una carrera consolidada en el periodismo para dedicarse por completo a la dirección y compartió la mirada que impulsó la creación de Antes del 24, una de sus producciones más recientes.
“El teatro es político, el teatro es ideológico, de siempre, de sus orígenes hasta el día de hoy”, afirmó desde el comienzo de la charla. Para el director, esa condición no responde a una postura partidaria sino a la capacidad que tiene el arte para dialogar con la sociedad y ofrecer una mirada distinta sobre los conflictos de cada época. “Considero que los auténticos medios de comunicación verdaderos… nosotros que hablamos tanto de verdad y de actuar cuando hacemos teatro… están en el teatro. Están en el cine argentino. Están en las canciones, está en la música. Porque en los medios de comunicación ya es difícil. Uno tiene que tamizarlos, leer cuatro o cinco y ahí ver qué sirve de cada uno. En cambio el teatro es verdadero.”
Ese recorrido artístico también estuvo acompañado por una extensa carrera periodística. Durante 24 años integró el suplemento Espectáculos de La Nación, donde pasó de ejercer la crítica a desempeñarse como editor. Sin embargo, explicó que tomó distancia de la crítica mucho antes de abandonar el diario. “Dejé de escribir crítica de musicales cuando empecé a dirigir musicales. No me parecía ético y, por otra parte, conocía a casi todos los artistas que estaban en el género y no tenía ganas de escribir sobre ellos.”
Con el paso del tiempo, esa decisión se amplió hasta transformarse en un cambio de vida. “Quedé solamente como editor en el suplemento Espectáculos de La Nación, donde trabajé durante 24 años, hasta que en un momento ya no me daban los tiempos para llevar adelante mi tarea como director, que era lo que más me estaba satisfaciendo.”
Reconoció que abandonar un lugar consolidado profesionalmente implicó asumir riesgos importantes, aunque sintió que era el momento indicado para hacerlo. “Hace ya creo que cuatro años que me fui y cuando me fui dije: ‘Bueno, es con todo. Cambié de vida. Es para vivirla a full’.” Esa determinación respondió tanto a una necesidad creativa como a un profundo desencanto con el presente del periodismo. “El periodismo en general ya no me representaba de la manera que me representaba hace 30 o 40 años cuando empecé. Es otra cosa y la verdad es que no sentía placer. No me daba placer.”
Lejos de lamentar esa decisión, Gorlero considera que fue una oportunidad para recuperar proyectos que había debido postergar durante años. “Las únicas veces que me llamaron para dirigir algo fueron cuando estaba en La Nación y tenía que decir que no porque no tenía tiempo. Casi todos los proyectos los genero yo y quería poder dedicarme a ellos.”
También habló del papel que tuvo la pandemia en esa transformación personal. “La pandemia me hizo, como a muchos, reflexionar mucho sobre lo finito del tiempo, sobre lo corta que es la vida y el poco tiempo que uno tiene para desarrollar sueños. Quise aprovechar ese tiempo, sacarle el jugo. Es lo que estoy haciendo hoy.”
Con la misma sinceridad reconoció que dejar atrás la estabilidad económica implicaba aceptar nuevas incertidumbres. “Sabía que si me iba de ese lugar confortable probablemente iba a ser un poco más pobre, pero sí más feliz. Iba a poder tener el tiempo para generar un montón de cosas.”
En ese camino también buscó desprenderse de una identidad construida durante décadas alrededor del diario donde trabajó. “Quería sacarme ese doble apellido de Pablo Gorlero de La Nación. Sabía que me iba del diario y que algunas puertas probablemente se iban a cerrar, pero era una decisión necesaria.”
Para el director, los proyectos teatrales solo pueden entenderse como una construcción colectiva. “Ahí me genera orgullo, pero no por mí. Por lo que hago en conjunto. Porque el teatro es un trabajo en grupo. Considero que tengo una linda mirada para armar equipos y lo que construimos entre todos es hermoso. Eso me genera mucho orgullo cuando el espectáculo está puesto.”
Uno de esos proyectos colectivos es Antes del 24, la obra con la que decidió abordar uno de los períodos más complejos de la historia argentina. El origen del texto surgió luego de una intensa lectura de las investigaciones de Marcelo Larraquy. “Me devoré varias de sus novelas históricas y un libro sobre López Rega me voló la cabeza. Dije: ‘¿Cómo no se puede hacer algo con este personaje tan particular?’.”
A partir de esa inquietud comenzó a desarrollar una obra centrada en la relación entre José López Rega e Isabel Perón y en el proceso que desembocó en el golpe de Estado de 1976. “Empecé a trabajar en ese material y a transformarlo en cómo se gestó ese golpe de Estado. También con una autocrítica para nuestro lado. No quería escaparle a eso.”
Lejos de buscar respuestas simples, explicó que el objetivo fue abrir una discusión sobre las responsabilidades colectivas. “Es una obra que habla de responsabilidades, de muchas áreas, de muchos personajes, y de cómo esa falta de responsabilidad puede llegar a hacer que ocurra lo peor, que fue la peor dictadura y los peores siete largos años que tuvimos en este país.”
Gorlero considera que todavía existen zonas poco exploradas de la historia reciente argentina y entiende que el teatro puede aportar nuevas preguntas. “No se habla demasiado de esos temas”, señaló, al tiempo que cuestionó las simplificaciones históricas y reivindicó la necesidad de revisar críticamente todos los sectores involucrados en aquellos acontecimientos.
Su actualidad artística refleja ese compromiso permanente con la creación. Además de Antes del 24, que regresa con nuevas funciones en el Teatro Empire, dirige Incidente en Vichy, de Arthur Miller. “Es un texto maravilloso, de esas obras donde la estrella es el texto”, definió sobre la pieza, que reúne a quince actores en escena. “Cada uno representa a un sector distinto de la sociedad.”
A esa actividad suma el regreso de Alma Mahler, la continuidad de Cuando dejé de volar, el espectáculo infantil Remigio Verdiales, un carpincho y la organización de una nueva edición de los Premios Hugo, cuya temporada ya transita la cuenta regresiva hacia el anuncio de las nominaciones.
Después de décadas dedicadas al periodismo, la investigación y la escena, Pablo Gorlero asegura haber encontrado el lugar desde el cual quiere seguir construyendo. Un espacio donde el teatro continúa siendo una herramienta para pensar el presente, interpelar al público y sostener conversaciones que, como él mismo afirma, encuentran sobre el escenario una verdad que muchas veces resulta difícil descubrir en otros ámbitos.
Escuchá “Cultura de Punta a Punta” Todos los Lunes 21hs. por Radio Zonica