Pablo Gorlero: “La única manera de combatir el odio es a través de la ternura”
Interes General abril 28, 2026El periodista, autor y director pasó por un programa radial junto a un actor para presentar su nueva obra, reflexionar sobre el teatro como herramienta de sensibilidad y repasar su trayectoria, sus convicciones y el presente cultural.
Pablo Gorlero visitó el estudio acompañado por Jerónimo Dodds para hablar del estreno de Cuando dejé de volar, la obra musical que los reúne nuevamente en escena y que marca, según explicó, una síntesis entre la emoción, la memoria y la necesidad de recuperar la sensibilidad en tiempos atravesados por tensiones sociales. Desde el comienzo, el director dejó en claro que el proyecto tiene un fuerte anclaje personal y conceptual, y sostuvo que “uno labura con la gente que tiene ganas de laburar” y que ese impulso fue el que lo llevó a reencontrarse con el actor tras experiencias compartidas. El entrevistado explicó que hacía tiempo tenía el deseo de volver al teatro musical y que esta historia, atravesada por elementos íntimos, le permitió canalizar una búsqueda artística que lo conecta tanto con su propia biografía como con una mirada más amplia sobre el presente.
El director relató que la obra pone el foco en un personaje que regresa a su habitación de la infancia y se enfrenta con su propio pasado, en un recorrido emocional que combina recuerdos, fantasía y una reconstrucción de la identidad. En ese sentido, el actor describió que su personaje “retorna a la habitación de su infancia” y que ese regreso lo obliga a reencontrarse con aquello que había perdido, especialmente su sensibilidad. El intérprete agregó que ese vínculo con el niño interior aparece de forma concreta en escena y explicó que “es todo un viaje emotivo” en el que también intervienen elementos simbólicos como juguetes que cobran vida y figuras que funcionan como puentes entre el pasado y el presente.
El periodista profundizó en el origen de la obra y señaló que la idea surgió a partir de una conversación con el referente social Juan Carr, a quien definió como una persona a la que admira profundamente. El entrevistado recordó que en ese encuentro surgió el concepto de un “mapa de la ternura”, una idea que lo impactó y que terminó convirtiéndose en el eje central de la pieza. En ese marco, expresó que “estamos rodeados de odio” y que, frente a ese contexto, la ternura aparece como una respuesta posible y necesaria. El autor remarcó que esa palabra había quedado relegada en el uso cotidiano y que la obra busca justamente recuperarla, resignificarla y ponerla en primer plano como un valor transformador.
El director también destacó el trabajo colectivo detrás del proyecto y mencionó la importancia de los productores y del equipo creativo, subrayando que la propuesta estética incluye una mirada hacia la infancia de todo el elenco, lo que refuerza el tono emocional de la puesta. En paralelo, el entrevistado se refirió a su otra obra en cartel, Incidente en Vichy, y la definió como “una obraza de Arthur Miller” que, según sostuvo, ha sido poco representada en el país. El periodista explicó que la pieza aborda el fascismo y que su vigencia resulta ineludible, especialmente en contextos donde resurgen discursos de intolerancia.
El director recordó que la obra tuvo una historia compleja en Argentina, marcada por la censura durante gobiernos militares, y señaló que ese antecedente refuerza su valor actual. El entrevistado destacó la potencia del elenco y la construcción colectiva del espectáculo, al tiempo que el actor remarcó que el proceso de ensayo permitió generar una dinámica de trabajo basada en el compromiso y la ausencia de egos. En esa línea, el intérprete sostuvo que “se armó algo re potente” y que la experiencia fue enriquecedora tanto en lo artístico como en lo humano.
El periodista reflexionó sobre su trayectoria y repasó sus inicios en el teatro, recordando que comenzó a formarse desde muy joven y que transitó distintas escuelas y disciplinas. Sin embargo, aclaró que nunca se sintió cómodo como actor y que encontró su lugar fuera del escenario. El entrevistado manifestó que “mi lugar está afuera” y explicó que su camino profesional se consolidó en el periodismo, actividad que ejerció durante más de tres décadas. Aun así, reconoció que en un momento sintió la necesidad de volver al teatro y retomar su vocación artística desde la dirección y la escritura.
El autor también se refirió a su concepción del teatro musical y dejó en claro que no le interesa el entretenimiento vacío. El entrevistado sostuvo que siempre busca propuestas con contenido y afirmó que “te puedo entretener pero con contenido”, marcando una posición crítica frente a producciones que priorizan lo superficial. En ese sentido, explicó que sus elecciones artísticas están guiadas por la necesidad de decir algo y de generar una reflexión en el espectador.
El director habló además sobre su extensa carrera, que incluye múltiples obras, libros y proyectos, y reconoció que la elección de una obra favorita resulta difícil. No obstante, mencionó Saltimbanquis como una experiencia particularmente significativa, ya que le permitió trabajar con un elenco numeroso y descubrir una forma de producción que luego continuó desarrollando. El entrevistado recordó que esa obra lo emocionaba profundamente en cada función y que marcó un punto de inflexión en su recorrido.
En otro tramo de la charla, el periodista reflexionó sobre las decisiones que tomó a lo largo de su vida profesional y aseguró que siempre priorizó sus convicciones. El entrevistado contó que, ante situaciones laborales que no lo hacían sentir cómodo, optaba por renunciar y buscar nuevos caminos, una actitud que, según reconoció, estuvo acompañada por una cuota de suerte y por el apoyo de personas que lo ayudaron en su recorrido. En ese marco, expresó que “somos todos puentes” y que los vínculos son fundamentales en cualquier proceso creativo y profesional.
El director también destacó la importancia de los equipos de trabajo y valoró especialmente a aquellos colaboradores con los que construyó relaciones a lo largo del tiempo. El entrevistado mencionó que el trabajo conjunto con artistas y técnicos no solo potencia los resultados escénicos, sino que también genera espacios de confianza y crecimiento compartido.
Sobre el final, el autor volvió a poner el foco en Cuando dejé de volar y expresó su deseo de que el público pueda emocionarse con la propuesta. El entrevistado sostuvo que la obra invita a reconectar con aspectos olvidados de la propia vida y a recuperar una mirada más sensible sobre el mundo. En esa línea, el actor agregó que el espectáculo interpela directamente al espectador y que el recorrido del personaje funciona como un espejo en el que muchos pueden verse reflejados.
El periodista cerró la conversación reafirmando su compromiso con un teatro que dialogue con la realidad y que, al mismo tiempo, ofrezca una experiencia transformadora. El entrevistado insistió en que la ternura no es una debilidad, sino una herramienta poderosa para enfrentar tiempos difíciles, y dejó en claro que su obra busca precisamente abrir ese espacio de reflexión y emoción compartida.
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