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Paula Oliveto: “La política es entrega y siempre hice lo que me dictaron mi conciencia y mis valores”

Interes General julio 11, 2026

La dirigente de la Coalición Cívica repasó su historia personal y política, analizó el presente nacional, las tensiones del Congreso y planteó su mirada sobre el futuro de la oposición.

Hay quienes atraviesan la política como una profesión y quienes la viven como una vocación. Paula Oliveto dejó en claro que pertenece al segundo grupo. A lo largo de una extensa conversación con Maxi Lequi, la referente de la Coalición Cívica abrió la puerta de su intimidad para hablar de los costos personales de una vida dedicada al servicio público, recordó los momentos más difíciles de su carrera, reflexionó sobre la actualidad política argentina y aseguró que, pese a no ocupar hoy una banca legislativa, continúa convencida de que la militancia sigue siendo el camino para transformar la realidad.

Apenas comenzada la charla, Oliveto sorprendió al felicitar al conductor por el reconocimiento obtenido por su trabajo y utilizó esa referencia para introducir una de las preocupaciones que atraviesan toda la entrevista: el valor del mérito. “Para mí es un placer estar acá. Además veo el Martín Fierro y pienso qué orgullo lo que han logrado con trabajo honestamente. Eso es mérito y cuando vos ves a tantas personas que han perdido en el camino sus méritos, rescatás mucho más a aquellos que los han conservado”, expresó.

Consultada sobre la convivencia entre la actividad política y la vida familiar, reconoció que no siempre resulta sencillo encontrar un equilibrio. Explicó que buena parte de su carrera estuvo atravesada por investigaciones y denuncias vinculadas no solamente con hechos de corrupción, sino también con narcotráfico y crimen organizado, situaciones que, según contó, tuvieron consecuencias directas para su entorno más cercano.

“La política no se lleva muy bien con las familias por los horarios. Sobre todo cuando vos denunciás muchas cosas que no solo tienen que ver con la corrupción política. Nosotras denunciamos narcotráfico, crimen organizado, cosas pesadas, y eso tuvo consecuencias en mi familia y en mis hijos, que eran muy chiquitos”, recordó. Al hablar de aquellos años, mencionó especialmente a su esposo Ernesto y a sus hijos Joaquín y Camila como el sostén que le permitió atravesar momentos de enorme presión.

Uno de los pasajes más emotivos de la entrevista llegó cuando recordó la elección en la que quedó fuera del Congreso por una diferencia mínima de votos. Lejos de detenerse en la frustración política, eligió rescatar una escena íntima que, según confesó, modificó su manera de mirar la vida.

“Cuando perdí la elección sentí una liberación porque había hecho todo lo posible junto a Fernando Sánchez. Hicimos una campaña sin un mango, poniendo todo. Llegué esa noche a mi casa y cuando abrimos la puerta mi marido me dijo: ‘Lo más importante de tu vida está de esa puerta para adentro’. Eso sí es mi activo”, relató con visible emoción.

Para Oliveto, ese momento funcionó como un punto de inflexión. Explicó que después de décadas de militancia comenzó a valorar aún más aquello que permanece cuando los cargos públicos terminan. “A los cincuenta y pico de años uno hace balances. Mirás a tu familia, a tus hermanas, a los amigos de toda la vida, y entendés qué es lo verdaderamente importante. Necesitás desconfiar del político que no tiene ese arraigo”, sostuvo.

La dirigente también reconoció que la actividad política implica renuncias personales que muchas veces pasan inadvertidas para la sociedad. Recordó los fines de semana lejos de sus hijos, los cumpleaños perdidos y los momentos familiares que nunca pudo recuperar, aunque aclaró que jamás sintió arrepentimiento por el camino elegido.

“Sí, por ahí dejaste muchos momentos. A veces escucho la canción Brindis porque la vida del político tiene bastante que ver con la del artista. Fueron tantos domingos lejos de mi familia… pero cuando uno quiere, quiere. Yo creo que la política es entrega. Siempre hice lo que estaba de acuerdo con mi conciencia y con mis valores”, afirmó.

Durante la conversación, Maxi Lequi le preguntó si había sufrido traiciones dentro de la política. La respuesta fue inmediata. “Mucho. Mucho”, respondió sin rodeos. Luego explicó que, con el paso de los años, aprendió que muchas veces la convivencia cotidiana hace confundir relaciones políticas con vínculos personales.

“Vos pensás que los que te acompañan son tus amigos. Les confiás cosas personales, abrís la puerta de tu casa y después, cuando tienen que actuar, no actúan como vos esperabas. Pero tampoco me quiero acostumbrar a no esperar nada de la gente. Prefiero seguir creyendo. Al final, algunos hablan mucho más de ellos mismos que de mí”, reflexionó.

Para Oliveto, la política puede convertirse en un ámbito extremadamente duro para quienes pierden de vista su propia identidad. En ese sentido, aseguró que nunca permitió que un cargo modificara su forma de vivir ni la relación con su entorno.

“La política en muchos aspectos es muy cruel. Por eso tenés que tener tu mundo, tu casa, no te tenés que marear. Yo veo mucha gente volada actualmente. Haber militado tantos años me permitió no volarme”, sostuvo, antes de advertir que quienes confunden el cargo con la persona suelen atravesar las mayores dificultades cuando dejan la función pública.

Al referirse a su presente, aseguró que vive una etapa distinta. Sin responsabilidades institucionales, confesó sentirse más libre y con tiempo para replantearse aspectos de su vida que durante años habían quedado relegados por la actividad legislativa. “Hoy me siento mucho más libre. Estoy aprendiendo a manejar mis tiempos. A veces miro una sesión del Congreso y pienso qué horror si hubiera estado ahí. Antes se debatían leyes; ahora se debaten prontuarios. Es una cosa espantosa. Tenés que tener un espíritu muy grande para soportar ese nivel de discusión”, concluyó.

La ex diputada consideró que el deterioro del debate parlamentario no responde solamente a un cambio de nombres, sino también a una transformación profunda en la forma en que la sociedad se vincula con la política. A su entender, el predominio de las redes sociales y de los mensajes breves terminó desplazando la discusión de ideas y favoreciendo la construcción de figuras públicas más asociadas al impacto mediático que a la preparación para legislar.

“Antes había dirigentes con una enorme formación intelectual. Hoy muchas veces la gente vota memes o personas que ni siquiera conocen la información sobre lo que están votando. Estamos hablando de leyes muy importantes y, sin embargo, muchos levantan la mano porque les dicen que tienen que hacerlo. De un lado y del otro. Unos se oponen a todo porque tienen que oponerse y otros aprueban todo sin discutir absolutamente nada”, sostuvo.

Consultada sobre la dinámica interna de la Coalición Cívica, destacó que, más allá de la fuerte conducción política de Elisa Carrió, siempre existió espacio para respetar las diferencias personales y provinciales de cada legislador. “El liderazgo de Lilita es muy fuerte y obviamente se escucha mucho lo que ella dice, pero en los temas que tenían que ver con tus valores o con la realidad de la provincia que representabas siempre hubo respeto. Había cuestiones donde entendíamos perfectamente que algunos podían acompañar una iniciativa y otros no. Eso también es hacer política con madurez”, afirmó.

Al referirse al presente de su espacio político, aseguró que continúa sintiéndose profundamente identificada con la Coalición Cívica y reivindicó el recorrido realizado durante más de dos décadas junto a Elisa Carrió. “Es un partido que tiene que seguir existiendo. Tiene personas muy valiosas, con valores éticos y morales. Es un partido sano. Yo nunca voy a negar el espacio que se me dio ni el respeto con el que siempre fui tratada. Siempre voy a agradecerle a Lilita que me permitió ser parte de la historia argentina”, expresó.

En ese momento recordó uno de los capítulos más trascendentes de su carrera profesional: las denuncias judiciales impulsadas contra funcionarios del kirchnerismo. Con emoción evocó especialmente el trabajo realizado junto a Carrió durante la preparación de una de las investigaciones que más repercusión tuvo en la política nacional.

“Recuerdo noches enteras trabajando las dos solas. Esa denuncia la armamos ella y yo. Después hubo colaboradores en algunos capítulos, pero el trabajo central era de las dos porque no podía filtrarse nada. Son cosas que no me voy a olvidar nunca. Haber sido la abogada que participó de investigaciones que terminaron marcando la historia institucional del país es algo que voy a valorar siempre”, señaló.

Sin embargo, admitió que el paso del tiempo también la llevó a replantearse cuál será su lugar en los próximos años. Después de la última elección legislativa, en la que no logró acceder a una banca, comenzó un proceso de reflexión personal que, aclaró, no implica un alejamiento de la política sino una búsqueda sobre la forma en que quiere seguir participando.

“Estoy en un proceso de preguntarme cuál es mi rol y qué quiero para mi vida. Uno también crece. Hay cosas en las que seguís estando de acuerdo y otras que empezás a mirar de otra manera. Eso no significa romper con nadie. El cariño, el respeto y el amor que siento por Lilita siguen intactos”, explicó.

Al profundizar sobre esa etapa de introspección, confesó que muchas veces el mayor desafío no pasa por las decisiones de los demás sino por las propias expectativas. “Tal vez uno espera más de las personas de lo que las personas están dispuestas a dar. Pero el problema no lo tiene el otro, lo tiene uno. Eso también se aprende con terapia y con el paso del tiempo”, reflexionó.

Respecto de la campaña electoral que encabezó junto a Fernando Sánchez, destacó las dificultades que atravesaron para competir frente a estructuras con mayores recursos económicos y mediáticos. “Hicimos una campaña prácticamente sin plata, enfrentándonos a un presidente de la Nación, a un jefe de Gobierno, a un ex jefe de Gobierno y a partidos con muchísimos recursos. Haber superado al radicalismo en ese contexto fue un logro enorme”, sostuvo.

Cuando el conductor le preguntó si había sentido la ausencia de algún respaldo político durante esa campaña, Oliveto sorprendió con una respuesta cargada de sensibilidad. “No necesitaba una figura. Lo que necesitaba era a la persona. Eso era lo importante”, respondió, dejando entrever una decepción personal sin profundizar en nombres propios.

Pese a ese análisis crítico, descartó de manera tajante cualquier posibilidad de abandonar la actividad política. “¿Qué me voy a bajar yo? De ninguna manera. Soy militante desde toda la vida. Lo único que pasa es que ahora tengo más tiempo para pensar. Una amiga me dijo hace poco: ‘Qué maravilloso que a los cincuenta y pico de años podamos volver a empezar’. Y tiene razón. Volver a empezar también puede ser una oportunidad”, aseguró.

En otro tramo de la entrevista, dejó por un momento la coyuntura política para hablar de sus afectos. Contó que conserva un grupo de amigos del secundario con quienes mantiene contacto todos los días y que, pese al paso de los años, siguen compartiendo la misma complicidad de la adolescencia.

“Tengo un grupo que se llama Golden Friends. Todos los días uno de ellos manda una canción de nuestra época, nos saludamos a la mañana y a la noche. Cuando nos reencontramos parecía que nunca hubiera pasado el tiempo. Nos acompañamos en las cosas importantes de la vida y eso no tiene precio”, relató.

El barrio de Mataderos ocupó un lugar especial dentro de esa reconstrucción emocional. Oliveto explicó que jamás quiso dejar el lugar donde nació y creció, aun cuando su carrera política le permitió acceder a otras posibilidades. “Mataderos es mi casa. Es el lugar donde siempre quise vivir. Los vecinos me tocan el timbre cuando no les levantan la basura o cuando tienen algún problema. Mi casa sigue siendo la casa de mi mamá, de mi abuela, mi hermana vive arriba y mi suegra vivía a pocas cuadras. Esa es mi vida”, contó.

También recordó con afecto sus vacaciones en San Bernardo, donde continúa regresando cada verano al mismo balneario de toda la vida. “Viajo al exterior como cualquier persona que puede hacerlo, pero en enero me encontrás siempre en la misma carpa, en el mismo balneario. Ahí el señor Tejo me recibe todos los años contándome quién se casó, quién se separó o quién ya no está. Esas cosas son las que te mantienen con los pies sobre la tierra”, concluyó.

La conversación ingresó luego en uno de los capítulos más sensibles de la actualidad política cuando Maxi Lequi le consultó por distintas figuras del oficialismo y por las denuncias públicas que en las últimas semanas generaron fuerte repercusión. Fiel a su estilo, Oliveto respondió sin esquivar definiciones y volvió a insistir en la necesidad de preservar la ética pública como uno de los pilares fundamentales de cualquier gestión de gobierno.

Al referirse al crecimiento patrimonial de algunos dirigentes que llegaron recientemente a la función pública, sostuvo que la política exige una conducta ejemplar y advirtió sobre las consecuencias personales que puede tener el ejercicio del poder cuando se pierde de vista el carácter transitorio de los cargos.

“La política hoy te encuentra arriba y mañana te encuentra abajo. El problema es cómo te preparás para ese momento. Hay muchos dirigentes que se aferran desesperadamente al cargo porque sienten que sin ese lugar dejan de existir. Yo nunca viví así la política. Siempre entendí que el cargo era circunstancial y que lo permanente eran la familia, los amigos y la tranquilidad de conciencia”, expresó.

En ese contexto fue consultada por la situación del vocero presidencial, Manuel Adorni. La dirigente aclaró que su análisis excede la discusión partidaria y planteó que las investigaciones sobre el patrimonio de los funcionarios deben realizarse con absoluta transparencia.

“Yo creo que acá hay cuestiones que deben investigarse. No me resulta creíble que un secretario de Estado pueda sostener determinado nivel de vida únicamente con el salario que percibe. Siempre existieron sistemas de sobresueldos en la política y creo que pueden existir temas vinculados con sobresueldos, tráfico de influencias o negociaciones incompatibles. Eso es justamente lo que debe analizar la Justicia”, afirmó.

Sin embargo, inmediatamente aclaró que su mirada no apuntaba exclusivamente a una persona sino a un fenómeno más amplio. “No creo que Adorni sea el emblema de la corrupción. Lo veo como un hombre muy aspiracional, alguien que en muy poco tiempo cambió completamente su forma de vida. Pero más allá de cualquier investigación, pienso mucho en la familia. Pienso en el daño que terminan sufriendo los hijos, la pareja, los padres. De determinados traumas familiares después es muy difícil recuperarse”, sostuvo.

También cuestionó algunas explicaciones públicas brindadas sobre determinados episodios y consideró que, cuando un funcionario intenta justificar situaciones difíciles de creer, termina deteriorando aún más la confianza de la sociedad. “Hay explicaciones que subestiman a la gente. Esa soberbia de creer que todos somos ingenuos termina siendo un problema para quien la ejerce. La ciudadanía ya no acepta cualquier explicación”, manifestó.

Consultada sobre las razones por las cuales, según su visión, el presidente Javier Milei mantiene el respaldo a algunos funcionarios cuestionados, Oliveto ensayó una interpretación política y también personal.

“La respuesta sencilla sería decir que los sostiene porque son sus amigos, pero un presidente no puede gobernar pensando solamente en sus relaciones personales. Tiene que pensar primero en la Argentina. También creo que Milei está convencido de que existe una enorme cantidad de sectores que quieren perjudicarlo y seguramente él vive esa sensación como algo real. Debe ser muy difícil vivir creyendo permanentemente que todos quieren atacarte. No comparto esa mirada, pero entiendo que él la siente de esa manera”, señaló.

Al analizar el rumbo económico del país, la dirigente expresó que el Gobierno perdió parte de la conexión que había construido con amplios sectores de la sociedad durante la campaña presidencial.

“Yo creo que hoy no está mirando la vida cotidiana de muchos argentinos. Escuchás discursos muy optimistas mientras hay familias que compran alimentos en cuotas con la tarjeta de crédito, personas que llegan con enorme dificultad a fin de mes y trabajadores que sienten que el esfuerzo nunca alcanza. Falta empatía con quienes hicieron el mayor sacrificio”, aseguró.

Según Oliveto, ese distanciamiento entre la dirigencia y la realidad cotidiana representa uno de los principales desafíos de la política argentina. “Milei llegó porque logró interpretar un sentimiento muy profundo de la sociedad. Hoy, en cambio, le habla mucho más al círculo político y económico que a ese vecino del conurbano que viaja varias horas para trabajar y vuelve a su casa esperando una respuesta concreta a sus problemas”, sostuvo.

La dirigente también se refirió al presente del peronismo y consideró que la principal fuerza opositora atraviesa un escenario de fuertes disputas internas que dificulta la construcción de una alternativa sólida.

“La gente observa peleas permanentes entre distintos sectores y termina sintiendo que son discusiones de poder que no modifican su vida cotidiana. Hay un enorme cansancio social. Ese hartazgo fue capitalizado en su momento por Milei y hoy todavía no aparece nadie que logre volver a representar ese sentimiento”, analizó.

Frente a ese escenario, explicó cuál cree que debe ser el camino de la Coalición Cívica y de los espacios políticos que aspiran a construir una alternativa. “Nosotros tenemos que pararnos desde la coherencia y desde la nitidez. Las alianzas pueden existir siempre que cada fuerza conserve su identidad, sus valores y la posibilidad de expresar con libertad sus diferencias. Eso fue lo que pasó durante muchos años en Juntos por el Cambio y creo que fue una experiencia valiosa”, afirmó.

Respecto de la desaparición de esa coalición, consideró que las tensiones internas del PRO terminaron debilitando un proyecto político que había logrado consolidarse como una opción competitiva. “Creo que la interna del PRO complicó muchísimo las cosas. Cuando Mauricio Macri empezó a instalar que era prácticamente lo mismo apoyar a Milei que a Juntos por el Cambio, terminó fortaleciendo a Milei y debilitando al espacio que él mismo había ayudado a construir. Se perdió una oportunidad muy importante para sostener un sistema político más equilibrado”, reflexionó.

Sobre el final de la entrevista, Lequi le propuso un cuestionario de respuestas breves. Fiel a su estilo frontal, Oliveto respondió sin vacilar. Definió a Cristina Fernández de Kirchner como “ladrona”; calificó a Patricia Bullrich como “valiente”; describió a Karina Milei como “ambiciosa”; sostuvo que “la Justicia argentina es un fraude para la sociedad”; consideró a Elisa Carrió “una estadista” y describió a la Argentina como “un país maravilloso que constantemente están dañando”.

Sin embargo, los momentos más emotivos llegaron cuando la conversación abandonó definitivamente la política y se concentró en la fe. Allí confesó que su relación con Dios fue determinante para atravesar los momentos más difíciles de su vida.

“Creo muchísimo en Dios. Mi vida fue desafiante y siento que pude salir adelante gracias a la fe, a mi familia y a Dios. Siempre me acompañó una canción que dice: ‘Más allá de mis miedos, más allá de mi inseguridad, aquí estoy para darte mi respuesta’. Esa frase resume bastante cómo trato de vivir”, expresó.

Conmovida por el tono íntimo que había tomado la charla, reconoció que pocas veces había hablado con tanta apertura sobre aspectos personales de su historia. “Me hiciste emocionar. Estoy a flor de piel”, le dijo a Maxi Lequi antes de despedirse.

El conductor destacó entonces la coherencia que, según afirmó, caracteriza la trayectoria de la dirigente y valoró especialmente que nunca hubiera relegado a su familia por encima de la actividad política. Oliveto agradeció esas palabras y dejó una frase que sonó a declaración de principios y también a anticipo de lo que imagina para los próximos años.

“Me verán volver”, afirmó con una sonrisa.

La frase cerró una entrevista atravesada por recuerdos, autocríticas, definiciones políticas y convicciones personales. Entre las referencias a su barrio, a sus amigos de toda la vida, a la familia que considera su mayor patrimonio y a la militancia que aún la moviliza, Paula Oliveto dejó en claro que no piensa abandonar la vida pública. Por el contrario, aseguró que atraviesa una nueva etapa en la que busca redefinir su lugar, convencida de que la política solo tiene sentido cuando se ejerce con valores, coherencia y la tranquilidad de poder regresar cada día a la misma casa de siempre, allí donde, según confesó, continúa estando lo más importante de su vida.

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