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¿QUIÉN ES GUILLERMO KARCHER?

Interes General enero 29, 2026

El oficial de Protocolo y Ceremonial la Secretaría de Estado en el Vaticano, Guillermo Karcher dialogó en el primer podcast de 2026 de Radio Zonica.

 

“Desde el 2001, o sea hace 25 años, estoy en esta oficia de Protocolo y Ceremonial de la Secretaría de Estado, encargado de organizar la agenda del papa, de eso se trata. Ante los pedidos que llegan de distintas autoridades a nivel mundial; presidentes, ministros, casas reales… de eso se va componiendo la agenda a lo largo del año, de eso nos ocupamos, pero hay muchas cosas más. Es algo interesante porque estás a nivel de Estado en el servicio de una persona que cuenta para millones de personas, no solamente para los católicos. Soy un filtro organizador porque es muy difícil que se le diga que no a un jefe de Estado, algo que por protocolo no sucede. Jamás pensé que iba a estar en este lugar, no fue un mandato familiar porque antes ni siquiera se jugaba a ser cura como hay tantas historias por ahí, soy del barrio de Saavedra y fui al Colegio Parroquial Instituto Dulcísimo nombre de Jesús. Recuerdo que en tercer año pasó el párroco y dijo ‘quien no está confirmado no puede seguir adelante’, este es un colegio confesional parroquial y nos instó a levantar la mano. Entonces yo fui uno de los tres que no había recibido todavía el sacramento de la confirmación. íbamos a misa cada tanto con la familia. Pero empieza ahí todo un trabajo del Espíritu Santo, pero lo digo sinceramente porque fui a un retiro espiritual para preparar la confirmación, y después me integré a la vida parroquial. Tocaba la guitarra en la misa de los niños, empecé a hacer misiones en el Gran Buenos Aires, de a poco viendo el ejemplo que me daban los curas, los seminaristas, y me empecé a decir ‘qué lindo este servicio'”, rememora sobre sus inicios en el caminar espiritual, Guillermo Karcher, oficial de Protocolo y Ceremonial la Secretaría de Estado en el Vaticano.

Sobre su arraigo en Argentina añade que “cuando llega diciembre ya tengo ganas de venir al terruño, al barrio para estar con mi gente porque me carga la pilas como para volver y trabajar con todo el entusiasmo y la dedicación que implica el trabajo que hago. La realidad es que empecé con Juan Pablo II, justamente preparando el Jubileo del año 2000, que me llama para preparar este gran evento. Se daba el cambio de siglo y de milenio, tengo recuerdos espectaculares de este gran Papa polaco. Después me tocó el papa Benedicto XVI, Joseph Ratzinger, con quien me llevaba muy bien porque yo desde chiquito hablo alemán y un poco eso me llevó a que Juan Pablo II dijera ‘Ah, él puede colaborar’. Recuerdo que apoyó un bastón sobre mí y eso marcó una cosa impresionante, lo que pasa es que yo era estudiante e iba a sacar un doctorado. La idea era estar 3 o 5 años y volver para tener la habilitación y enseñar en la UCA. Mi experiencia junto a él no involucró viajes, pero reconocía la gran obra que hizo por todos lados, incluso haber venido a la Argentina en momentos muy críticos. Un papa que tenía las ideas claras y que amaba la libertad en el mundo, de hecho contribuyó para que caiga la UR SS tras ese pacto con Gorbachov y con Lech Walesa, se trató de un movimiento histórico importante y él fue protagonista de eso. Lo que ocurre es que a veces las cosas caen en el olvido pero no tengo ninguna duda de ello. A Benedicto lo quería mucho, me hablaba en alemán con él, y así como me tocó vivir un momento fuerte con Juan Pablo II cuando le hicieron la traqueotomía, luego él finalmente muere de Parkinson, muy imposibilitado, y estuve cerca de él. Con Benedicto, era un papa dulce”.

“Algunos dicen que era muy serio, muy adusto. Era un intelectual, un hombre sabio. Yo lo llamaba el San Agustín del siglo XX. Quizás no tenía el carisma que genere atracción en la gente, de las masas, pero hizo lo suyo en el momento histórico en el que sirvió a la iglesia. También tuvo un atentado y me tocó estar junto a él: una Nochebuena entrábamos en procesión en la basílica, se le tiró una señora encima y lo tiró de bruces contra el piso. Lo ayudé a levantarse pero fue un momento de pánico. Recuerdo que le pregunté si estaba bien y si necesitaba tomar un poco de agua, todo en alemán. No sabíamos qué hacer. Esto fue en la basílica una noche fría, pero en definitiva son cosas puntuales que uno va viviendo en momentos de un Papa que escribió la historia. En relación a Cónclave, la película que refleja la conexión entre Benedicto XVI y Francisco, creo que así como Los dos Papas tienen un hilo conductor y un mensaje que transmiten de algo que es muy serio, porque Cónclave lo es. Acerca de una elección que va servir por muchos años en la iglesia y en el mundo. Hay intuiciones muy profundas en estas películas. Con Francisco hubo una relación particular dado que era más familiar la cosa. Te puedo decir que son mis primeras vacaciones… durante 33 años, que son los años que estoy en Roma, estuvo siempre presente en mi vida. Porque cuando él llega en junio del año 1992 me toca hacer de maestro de ceremonias en la Catedral de Buenos Aires, y ahí aparezco a su lado, en el primer instante en que es ungido como obispo. Hasta su último día de obispo de Roma, porque eso es el papa, los 33 años de episcopado, estuve ahí”, señala Karcher sobre su vínculo con el primer Sumo Pontífice argentino de la historia.

“Al principio en Buenos Aires, al inicio en Roma. Yo a veces charlaba con él y le tomaba el pelo, jorobaba con él. Le decía ‘usted me debe más respeto a mí que yo a usted porque yo lo recibí en Buenos Aires y lo recibí en Roma, je’, charlábamos así. Un hombre que se jugó hasta lo último. Lo que sucede es que a pesar de los años, porque ya era una persona anciana, se mantuvo joven desde su mente abierta, de grandes intuiciones y de grandes miradas hacia el futuro. Además, preocupado de todo porque es un abanico de temas, de argumentos, por eso dicen que el legado de Francisco es inmenso. Lo es porque abrió todas las puertas y eso es un gran desafío para el papa actual. En las primeras conversaciones, apenas fue nombrado papa, luego que salimos al balcón, porque a partir de ahí en los primeros meses lo ayudé a organizar su secretaría, tras ese instante se lo pregunté. Le dije ¿Va ir a Argentina? y me dijo no, de entrada. ‘Me tuvieron 76 años, ahora me toca servir al mundo’. Así que nunca más le volví a preguntar porque cuando yo lo hacía tenía respuesta directa con él. Su pontificado fue como la misión que la iglesia le encomendaba cuando él ya se tendría que haber jubilado porque estaba excedido en edad con sus 76 años, teniendo en cuenta que a los 75 se jubilan los obispos. La cuestión es que la iglesia le dio una nueva chance ‘ahora te toca de nuevo ponerte al servicio de’… y el optó por el mundo. Y yo digo que fue el párroco del mundo. Lo digo en serio, no como un lenguaje metafórico. Él se dedicó a ir a la periferia porque de eso estaba convencido, de ir a los lugares más problemáticos y de límite de grandes problemas sociales como el centro de África”, concluyó.

Guillermo Karcher es un cura argentino de que vive en Roma desde el año 1993, y desde entonces se ha desempeñado en diferentes oficinas vaticanas. Actualmente integra el equipo de ceremonial de la Santa Sede.

En septiembre de 2013, vino a la Argentina para organizar la ceremonia de beatificación del cura Brochero y en aquella ocasión explicaba así sus funciones: “Soy uno de los ceremonieros, maestro de ceremonias, de la Oficina de Protocolo de la Secretaría de Estado. Y soy el que, hace hoy exactamente 6 meses, estaba al lado del Papa Francisco teniéndole el micrófono, porque era el maestro de ceremonias y tenía a mi lado a quien hasta ese momento había sido mi obispo”.

En efecto, desde diciembre de 2006, Karcher es “cerimoniere pontificio”, integrante del “Ufficio delle Celebrazioni Liturgiche del Sommo Pontifice”, tal el nombre italiano de la oficina en la cual se desempeña. Es un organismo autónomo de la Curia que se ocupa de todo lo referido a la organización de las celebraciones litúrgicas –que son muy relevantes en la vida cotidiana de la Santa Sede-, tanto del Sumo Pontífice, como las que se realizan en su nombre.

En 2009, encabezó en el Vaticano una misa en la que se rezó por el eterno descanso del ex presidente Raúl Alfonsín. Ha regresado al país en reiteradas oportunidades, no sólo por motivos familiares, sino en su calidad de funcionario de la Santa Sede.

En la Catedral metropolitana de Buenos Aires, en el año 1992, Karcher había sido el encargado de organizar la ceremonia de consagración episcopal de Jorge Bergoglio, hasta entonces sacerdote jesuita.

Un año después, en 1993, Karcher se mudó a Roma. “Pero me sigo sintiendo un sacerdote de Buenos Aires”, dice.

En cuanto a los cambios en el protocolo desde que Jorge Bergoglio es papa, Karcher dijo en aquella entrevista: “Se simplificó todo mucho. A él le gusta lo esencial, lo directo, y bueno, nos estamos adecuando a eso. (…) Además de las audiencias que tenían los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, a los cuales también serví, en el caso de Francisco se suman muchas otras de gente más allegada, más amiga, porque él le da mucha importancia a la amistad, y a todos les da espacio, les da tiempo. Es decir no solamente recibe a jefes de Estado, de Gobierno, ministros, sino que también llega mucha gente, por decirlo de algún modo, común. Pero para él todos son importantes. Y para mí es una responsabilidad muy linda estar cerca del papa Francisco”.

En los videos del histórico momento en que Jorge Bergoglio salió por primera vez al balcón que da a Plaza San Pedro, puede verse el instante en que, segundos antes de hablar a los fieles, el flamante pontífice, aún no acostumbrado a los protocolos de su nueva función, intenta tomar él mismo el micrófono y entonces, reconociendo a Guillermo Karcher, dice: “¿Ah, lo hacés vos?”.

De hecho, no le correspondía a Karcher ese día asistir al nuevo Papa. Así lo relató él mismo a Infobae: “Ese día yo tenía otra función pero, minutos antes de la elección, le dije al otro encargado, mi compañero de tareas, ‘si saliera Bergoglio –porque en ese momento tuve una intuición- ¿cambiamos el libro con el micrófono?’ y él me dijo, descreído, ‘sí, pero no va a salir nunca Bergoglio’. Sin embargo, cuando se abrió la puerta y apareció el cardenal de Argentina vestido de blanco, cumplió su palabra y me dijo ‘agarrá el micrófono, nomás”.

En el marco de su función, Karcher ve al Papa todos los días. De hecho, Bergoglio lo envió como maestro de Ceremonias del Cardenal Amato cuando éste vino a la Argentina para presidir el rito de beatificación del cura Brochero.

 

Escuchá la entrevista completa en el link de YouTube https://www.youtube.com/watch?v=5kzXwNf2u2o&list=PL2YcC-G6P_3UfcOjYyAaO-JgGIKYnmAag

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