Ricardo Forster: “Las manifestaciones contra la cuarentena son un atentado a la salud pública”

Política junio 25, 2020

El filósofo habló en "El Arranque" sobre el contexto social y político que vive el país.  

El filósofo habló sobre la decisión del gobierno nacional tras la llegada del coronavirus al país en marzo. “Cuando el presidente de la Nación Alberto Fernández tomo la decisión de ir a una cuarentena estricta, a partir de las experiencias primero de Italia y después en España, fue una decisión que en su momento fue discutida por algunos sectores que planteaban que no se podía paralizar la vida económica. Esos argumentos que escuchamos a destajo y que ahora se vuelven a entregar de una manera continua a través de los grandes medios de comunicación sobre la sociedad, se ve que Alberto fue muy claro en priorizar la salud, la vida, priorizar el cuidado. Ahora justamente se han planteado claramente dos paradigmas muy diferentes de sociedad, paradigmas que conocimos casi cuarenta años: el paradigma neoliberal que solo piensa en los intereses hiperindividualistas, que marcan divisiones en todas las esferas de la vida y que todo lo mide en función de la rentabilidad. Por el otro lado, un paradigma si lo querés llamar humanista que refuerza la idea de que las personas están integradas a un espacio común, colectivo o social que tienen la necesidad de cuidarnos y que el Estado debe cumplir un rol decisivo”.

En ese sentido, el docente aclaró que “hoy se ve la necesidad de poner al Estado a funcionar para básicamente cuidar siempre a los más débiles de la sociedad. La decisión fue absolutamente oportuna incluso si lo quisiéramos ver de un lado práctico o pragmático. Basta con que miremos alrededor nuestro con lo que está pasando en Brasil, en Chile, en Perú, en Ecuador, para no ir a otras partes del planeta y comparar con países de nuestra propia región. La diferencia respecto al inmenso dolor que significan miles y miles de muertes en esos países se relaciona con la situación de Argentina porque también hay muertos. Si hubiéramos hecho lo mismo que hizo Brasil, tendríamos diez veces más muertos de lo que tenemos. Simplemente si lo leemos desde el punto de vista que lo suelen utilizar los que aman las estadísticas y lo pragmático, el camino argentino ha sido muy importante. Incluso él que comandó toda la estrategia sueca para atravesar el coronavirus está planteando que se equivocó y dijo que Suecia debería haber hecho las cosas distintas.”

En ese contexto, el filósofo criticó a los referentes de los medios de comunicación y dijo que “a mí me llama la atención que algunos tan sueltos de cuerpo, utilizando un lenguaje entre violento y soez desde los medios de comunicación, ataquen de esta manera una decisión racional pensada para cuidar. Es muy llamativo por un lado los Majul, los Fernández Iglesias por otros, los Lanata. Ellos hacen del tema de la cuarentena una cuestión de restricción de libertades, mienten a sabiendas que la caída económica ataca a todos los países. Si uno mira cualquier estadística de caída del PBI en países europeos, está muy por encima de la Argentina. Son países que dijeron que llegaron tarde a la cuarentena absoluta o no la hicieron como tenían que hacerla. El problema es una parálisis de economía mundo en el interior de una pandemia inédita en la experiencia contemporánea de la humanidad”.

Sobre la vuelta a la fase 1 en AMBA, el filosofo dijo que “es un momento clave y decisivo. Es el momento de poder generar de nuevo un achatamiento de la curva. Argentina es un país endeble, un país maltratado por las políticas neoliberales, es un país que no es ni Suecia ni Dinamarca ni tampoco Canadá. Es un país latinoamericano con montones de miseria, de exclusión, de hacinamiento y cuando yo veo las conductas sociales me llaman la atención que los sectores más humildes son los que tienen una mejor conducta social mientras que ciertos sectores que les sobra todo, hacen fiestas en Recoleta en la calle para de alguna manera desafiar a lo que dicen un poder autoritario que quiere quitar las libertades públicas. La libertad individual es algo tremendo y como siempre en la historia argentina los que defienden el interés nacional son los que menos tienen. Ellos son los que literalmente están en defensa de los más tienen. Lo que está pasando es parte de un mismo combo de una ofensiva de la derecha para tratar de limitar y de impedirle al gobierno de Alberto Fernández que desarrolle una política de reconstrucción de un Estado social con participación en los núcleos importantes en la vida económica de un país”.

Sobre las manifestaciones que se dieron en las últimas semanas por un sector de la sociedad descontenta con las medidas impuestas por el gobierno nacional, el ensayista dijo que “a mí no me sorprende pero no las coloco en un nivel cuantitativo enorme. No fue una cosa grande como para preocuparse por la cantidad de gente en las calles. Si me preocupa que haya un dispositivo que sostenga, que alimente, que multiplique en redes sociales y los medios de comunicación, que hoy el 95% de los casos siguen en manos de una derecha neoliberal en Argentina, se haga uso de esas expresiones y una suerte de actos cívicos o democráticos, cuando son estructuralmente un atentado contra la salud pública. Es una responsabilidad de cada uno de nosotros quedarnos en casa hoy. Las manifestaciones son usadas para aquellos que no salen y que necesitan utilizar todos los mecanismos para oradar, para descalificar, para debilitar a un gobierno. Hay que leerlo como un núcleo en la Argentina que existe. Es una derecha dura que podemos situar alrededor de un 20% de la sociedad.  No podemos ser ingenuos ya que las sociedades son compuestas, muy complejas, dónde hay distintas visiones de la sociedad, de la economía, de la vida, del mundo, de todo.”

En ese sentido, el filosofo agregó que “es extremadamente peligroso que se siga abonando este tipo de discursos y que se lo amplifique como se lo está amplificando. Es preocupante ver que otros sectores de la sociedad se coman el verso de que plantear intervenir una empresa ha sido la expresión máxima del vaciamiento y de la ilegalidad y que todo sea parte de un proyecto que después termine yendo por un departamento de 2 ambientes en un barrio de la Ciudad de Buenos Aires. Ahí está esa zona viscosa, oscura, de cierta construcción del imaginario contemporáneo, que tenemos que salir a discutir y explicar que no tiene nada que ver una cosa con la otra”.

Sobre el rol de la vicepresidenta Cristina Fernandez de Kirchner, el ensayista dijo que “hay un exceso de Cristina o hay una no participación de Cristina. Habla o no habla pero el objetivo es debilitar a quien hoy ejerce la presidencia de la Nación que es Alberto Fernández. Se ha planteado desde el comienzo que podría ser un chirolita de Cristina, que Cristina es la maléfica que está detrás de todo esto y ya conocemos el sentido de esta operación. Son operaciones, estrategias persistentes que se planificaron desde el 10 de diciembre pero que empezó claramente desde que Alberto en una noche, anunciando la continuidad de la cuarentena, dijo que aquellos que echaban trabajadores eran miserables. A partir de ahí es como si hubieran roto los mínimos acuerdos de no beligerancia y se lanzaron por todos lados la estrategia que es diez mil rostros: fueron por los cacerolazos contra los que cobran los funcionarios públicos, después fueron los cacerolazos por los presos y así. Luego vino un cacerolazo en nombre de la libertad, la chavizacion de la Argentina, después de eso viene lo de Vicentin y en el medio la utilización de los recursos del contado con liquidez para seguir fugando dólares del país, seguir presionando sobre el aumento de los precios”.

Al finalizar, Ricardo Forster dijo que “hay ciertos sectores que han pensado siempre en la economía independientemente de los costos en vida. El capitalismo cuando se sale de vaina, cuando no tiene controles, literalmente arrasa la vida. Tenemos que tener conciencia de eso o embridamos a una lógica económica que si se manifiesta de una forma auto referencial no tiene límites ni contenciones como lo ha hecho a lo largo de la historia y los procesos de expansión capitalistas, los procesos coloniales o en los procesos de posesión de los países periféricos. En cualquiera de esas formas, si uno mira simplemente la historia saben que solo un estado democrático que proteja a su ciudadanía está en condiciones de frenar a la angurria que tiene por si solo un sistema que piensa en la maximización de las ganancias. Esto es lo que tenemos que hacer, ser capaces de construir una sociedad y un Estado más democrático que genere y regule desarrollo económico con equidad social y que por supuesto defienda a rajatabla los derechos y las libertades individuales y públicas”.

Podés escuchar “El Arranque” de lunes a viernes de 10:30 a 12:00 horas por Radio Zónica.

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