Roberto García Moritán: “Sobran políticos y faltan patriotas”
Interes General julio 17, 2026El economista y dirigente político analizó el Mundial, la economía, las pymes, la corrupción, la Ciudad de Buenos Aires y su candidatura a jefe de Gobierno.
Roberto García Moritán analizó el impacto que el fútbol tiene sobre el humor social, reflexionó sobre la economía, cuestionó con dureza a la dirigencia política tradicional y explicó por qué decidió lanzarse como candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
En el comienzo de la entrevista, mientras todavía se comentaba la sorpresiva eliminación de Francia, el economista destacó la fortaleza anímica de la Selección Argentina por encima de cualquier análisis futbolístico.
“La cabeza termina siendo fundamental. La actitud y la mentalidad ganadora pueden definir un Mundial. Independientemente de que Argentina todavía no haya encontrado el ritmo que todos esperamos, la mentalidad argentina es lo que a mí me da tranquilidad”, aseguró.
Para García Moritán, el deporte excede ampliamente el espectáculo y tiene un efecto directo sobre la realidad cotidiana. Desde su mirada, el entusiasmo colectivo también repercute en la economía.
“La economía funciona por expectativas. Cuando la gente cree que las cosas van a salir bien, cuando hay entusiasmo y esperanza, todo funciona mucho mejor. El fútbol parece algo menor, pero para los argentinos representa muchísimo. Genera ánimo de progreso y le aporta valor al desarrollo económico y cultural de un país”, sostuvo.
Al referirse al histórico enfrentamiento deportivo con Inglaterra, el dirigente dejó una de las frases más fuertes de toda la entrevista. Aclaró que un eventual triunfo futbolístico nunca puede reemplazar el reclamo argentino sobre las Islas Malvinas.
“Quiero ganarles ocho a cero si es posible. Quiero destruirlos en la cancha porque son enemigos, no solamente rivales. Pero eso no alcanza. La recuperación de las Malvinas no depende de un partido de fútbol. La única manera de recuperarlas algún día es que la Argentina vuelva a convertirse en una potencia económica y geopolítica.”
En ese sentido, explicó que el verdadero desafío nacional consiste en abandonar definitivamente la pobreza estructural para recuperar influencia internacional.
“Fuimos un país rico, pero nunca terminamos de ser un país con verdadero poder. Si queremos discutir de igual a igual con las grandes potencias primero tenemos que resolver nuestros propios problemas.”
La conversación luego se trasladó al escenario político argentino. Allí García Moritán fue especialmente crítico con buena parte de la dirigencia y planteó que existe una enorme distancia entre las necesidades de la sociedad y las prioridades de muchos funcionarios.
“La política todavía trabaja demasiado para su propia conveniencia. No veo el patriotismo que deberían tener quienes ocupan cargos públicos. Siento que la política sigue siendo muy mezquina.”
El economista también cuestionó las tradicionales discusiones ideológicas y sostuvo que durante muchos años determinados sectores hicieron un uso político de la pobreza.
“Se instaló la idea de que algunos eran sensibles y otros insensibles. Para mí ocurrió exactamente al revés. La pobreza terminó siendo utilizada como una herramienta política y hasta económica. Habiendo estado adentro de la política puedo decir que sobran políticos y faltan patriotas.”
Esa frase resumió buena parte del diagnóstico que desarrolló durante la entrevista. Según explicó, el verdadero privilegio de un dirigente debería ser solucionar los problemas concretos de la sociedad y no utilizar el Estado como un espacio de poder.
“El único privilegio de quien llega a un cargo público debería ser hacer lo necesario para mejorarle la vida a la gente.”
La corrupción ocupó otro de los ejes centrales de la charla. A partir del caso de Martín Insaurralde y de distintos episodios que marcaron la política argentina en los últimos años, García Moritán aseguró que durante décadas se consolidó una concepción equivocada del Estado.
“Se construyó la idea de que el Estado era un botín. Durante mucho tiempo hasta naturalizamos hablar de las cajas de la política. Parecía una expresión normal, pero detrás de esas cajas estaban los recursos de todos los argentinos.”
En esa línea consideró que la ética debe volver a ocupar un lugar central dentro de la gestión pública y sostuvo que la política necesita recuperar su vocación de servicio.
“El Estado dejó de ser un servicio público para transformarse en un espacio de disputa por el poder. La discusión tiene que volver a ser la moral como política de Estado.”
Durante la entrevista también fue consultado sobre un video donde se observaba a Martín Insaurralde en un evento deportivo. La respuesta del dirigente fue contundente.
“Ese hombre representa la impunidad. Es el reflejo más fiel de una Argentina que durante años saqueó la educación, la salud y la seguridad. Mientras algunos vivían así, había chicos muriéndose de hambre y familias dependiendo de un comedor para poder alimentarse.”
Para García Moritán, esos casos explican buena parte del deterioro económico y social que atraviesa el país y refuerzan la necesidad de producir un cambio profundo en la forma de administrar los recursos públicos.
La crítica a la corrupción derivó rápidamente en una reflexión más amplia sobre el presente de la dirigencia argentina. Para Roberto García Moritán, antes de discutir modelos económicos o diferencias partidarias resulta imprescindible erradicar de la política a quienes utilizaron el Estado para beneficio propio.
“Tipos como Insaurralde representan todo lo que está mal en la Argentina. Hicieron un negocio político y económico con la pobreza. Son generadores de villas miseria, generadores de pobres. La primera batalla tiene que ser contra ellos. Después discutiremos los matices entre quienes queremos un país mejor.”
El economista aseguró que el debate público debería dejar atrás las descalificaciones personales para concentrarse en los proyectos de gobierno.
“Tenemos que llegar al punto en el que en los debates se discutan ideas y no personas. Que hablemos de cómo resolver el trabajo, la seguridad, la educación o la situación de calle, en lugar de estar permanentemente explicando por qué nos saquearon durante tantos años.”
Uno de los temas que más desarrolló fue la situación de las pequeñas y medianas empresas, sector con el que mantiene un vínculo directo desde hace años. Reconoció que el presente sigue siendo complejo, aunque defendió el rumbo económico basado en el equilibrio fiscal.
“La gente no la está pasando bien. Esa es una realidad concreta. Pero la discusión es si volver a emitir dinero para generar un consumo artificial es realmente la solución. Yo creo que no.”
Según explicó, el verdadero crecimiento llegará únicamente si se generan condiciones para que aumente la inversión privada.
“Las pymes necesitan consumidores que tengan poder adquisitivo genuino, no plata generada por la maquinita. Si emitís, lo único que hacés es trasladar las ineficiencias al consumidor, que termina pagando con inflación.”
Desde su mirada, el principal obstáculo para la competitividad argentina continúa siendo la elevada presión tributaria y el exceso de regulaciones.
“Lo que impide que el sector privado se desarrolle es la falta de seguridad jurídica, la inestabilidad macroeconómica y una burocracia enorme que termina siendo otro impuesto.”
Por eso insistió en que el objetivo debe ser avanzar hacia un Estado más eficiente que permita reducir impuestos de manera sostenida.
“Hay que bajar impuestos. El gran problema de competitividad de la Argentina pasa por ahí. Ahora, para hacerlo necesitás mantener el superávit y seguir creciendo.”
También planteó que uno de los grandes desafíos consiste en reducir la informalidad laboral, que todavía ocupa un porcentaje muy importante de la economía nacional.
“La formalización tiene que ser una política de Estado. Hay que generar incentivos para que millones de argentinos puedan incorporarse gradualmente a la economía formal.”
En ese contexto, introdujo uno de los capítulos más sensibles de la entrevista: la realidad de las villas y asentamientos urbanos.
Lejos de plantear una mirada simplista, sostuvo que el objetivo debe ser integrar definitivamente a quienes viven en esos barrios.
“Nadie merece vivir en una villa. Absolutamente nadie. No puede naturalizarse que haya familias criando a sus hijos en esas condiciones.”
Para explicar su posición, recordó la historia de José, un trabajador chaqueño que conoció durante una recorrida por uno de esos barrios populares.
“Trabajaba doce horas por día en una panadería, seis días por semana. Lo único que le preocupaba era que sus hijos no se mezclaran con la violencia y el narcotráfico que había alrededor.”
Según relató, ese encuentro terminó reafirmando una idea que sostiene desde hace tiempo.
“Si vos a José lo sacás de ahí y lo llevás a un departamento con condiciones básicas, ese hombre se convierte rápidamente en clase media. Sus hijos tienen otro horizonte. El problema no es José; el problema es el contexto donde está obligado a vivir.”
Para García Moritán, la integración urbana debe estar acompañada por políticas sociales, educativas y laborales que permitan romper definitivamente el círculo de la pobreza.
“No se trata de trasladar familias de una villa a un monoblock y creer que el problema está resuelto. Hay que integrarlas a la sociedad para que puedan desarrollarse de verdad.”
La decisión de competir por la Jefatura de Gobierno porteña apareció como una consecuencia natural de ese diagnóstico.
“Hay un sector enorme de la sociedad que no se siente representado por la política tradicional. Hay gente que quiere dirigentes que conozcan lo que significa abrir una pyme, pagar sueldos, despedir empleados cuando no queda otra, enfrentar juicios laborales o cerrar una empresa.”
Recordó que su ingreso a la política partidaria fue posterior a muchos años de trabajo social y que aceptó la propuesta del Partido Demócrata Progresista convencido de que existe un espacio para una renovación.
“Yo hacía política social mucho antes de hacer política partidaria. Cuando me propusieron encabezar este proyecto entendí que podía aportar desde mi experiencia como empresario y como vecino.”
Esa candidatura comenzó a tomar forma públicamente durante los últimos meses, cuando confirmó su intención de competir por la Jefatura de Gobierno en las próximas elecciones porteñas. Desde entonces viene planteando un programa basado en la reducción del gasto público, la baja de impuestos y una mayor cercanía entre el Estado y los vecinos.
En el último tramo de la entrevista, Roberto García Moritán profundizó sobre las propuestas que impulsaría si llegara a conducir la Ciudad de Buenos Aires y volvió a poner el foco en la necesidad de reducir la presión tributaria sobre quienes producen y generan empleo.
“Si fuera jefe de Gobierno haría todo lo que estuviera a mi alcance para eliminar Ingresos Brutos. Bajaría el gasto estructural del Estado para que ese beneficio vuelva directamente al bolsillo de las pymes y de los trabajadores.”
Para el economista, los municipios deben administrar los recursos con la misma lógica que un consorcio: gastar únicamente lo necesario para brindar servicios eficientes y evitar que el Estado se transforme en una estructura sobredimensionada.
“¿Qué necesita una ciudad para estar limpia, segura, con buena salud y buena educación? Eso es lo que hay que financiar. No tiene sentido recaudar de más para después decidir en qué se gasta o utilizar esos recursos para hacer política.”
También cuestionó la existencia de la pauta oficial como herramienta de comunicación estatal.
“No debería existir. La publicidad oficial termina siendo una herramienta de poder cuando los recursos deberían destinarse exclusivamente a resolver los problemas de la gente.”
Durante la charla surgió además una reflexión sobre la emisión monetaria y el valor del trabajo. A partir de una frase mencionada por el conductor, García Moritán sostuvo que uno de los mayores problemas de la Argentina fue haber naturalizado que el esfuerzo de millones de personas pudiera perder valor por decisiones políticas.
“Durante muchos años hubo dirigentes que resolvían todo apretando un botón e imprimiendo billetes. Pero detrás de cada peso hay horas de trabajo, personas que dejaron tiempo con sus familias, que viajaron en colectivo, que hicieron sacrificios enormes para ganar ese dinero. Eso hay que volver a ponerlo en valor.”
A su entender, la cultura del mérito perdió protagonismo porque durante décadas el esfuerzo dejó de ser premiado.
“Se castigó al que trabaja, al que cumple, al que hace las cosas bien. Si el esfuerzo no tiene recompensa, es muy difícil construir una sociedad mejor.”
Consultado sobre las principales preocupaciones de los vecinos porteños, explicó que las demandas cambiaron respecto de los últimos años.
“Hace un tiempo la preocupación principal era la inflación. Hoy la gente habla del ingreso familiar, de que el sueldo no alcanza y de cómo sostener el trabajo. Ahí es donde la política tiene que responder.”
En ese sentido volvió a insistir con la necesidad de aliviar la carga impositiva.
“Cuando el Estado te cobra menos impuestos, esa plata queda en manos de quienes realmente saben cómo administrarla: las familias, los comerciantes, los emprendedores y las empresas. Esa es la forma de recuperar el consumo genuino.”
Entre las medidas que considera prioritarias mencionó la reducción de Ingresos Brutos, el ABL, los impuestos de sellos y distintas tasas municipales que, según afirmó, encarecen la actividad económica sin traducirse necesariamente en mejores servicios públicos.
“Acomodando dos o tres variables podés tener un Estado súper eficiente, ayudar a quienes realmente necesitan asistencia y al mismo tiempo devolverles recursos a quienes todos los días sostienen la economía trabajando.”
Sobre el escenario político nacional evitó profundizar en nombres propios, aunque reconoció que observa un cambio en el humor social.
“La gente está cansada de las peleas. Ya entendió que hay dos modelos de país, pero ahora quiere dirigentes que se sienten a trabajar para resolver problemas concretos.”
A su juicio, quienes comparten una visión de un Estado más eficiente deberán encontrar mecanismos de diálogo que permitan construir consensos.
“No hace falta pensar igual en todo. Lo importante es compartir algunos principios básicos: entender que lo público pertenece a los ciudadanos, gastar con responsabilidad y predicar con el ejemplo.”
Hacia el final de la entrevista, el conductor le pidió un mensaje para quienes sienten que perdieron la esperanza en la política y en el futuro del país. García Moritán respondió con una definición atravesada por su experiencia personal y por su mirada sobre la sociedad argentina.
“Estoy convencido de que la Argentina sigue siendo el mejor país del mundo. Viví en el exterior y aprendí a valorar muchísimo más lo que somos. Tenemos problemas enormes, pero también una calidad humana extraordinaria.”
Recordó incluso una experiencia vivida durante su adolescencia en Suiza para explicar las diferencias culturales que, según dijo, lo hicieron valorar aún más la identidad argentina
“Los argentinos somos afectuosos, solidarios y muy generosos. Muchas veces nos dejamos maltratar demasiado por dirigentes que no estuvieron a la altura, pero también creo que nos estamos despertando.”
El dirigente aseguró que ese cambio de actitud ya comenzó a reflejarse en una mayor participación ciudadana y en el surgimiento de nuevos espacios políticos integrados por personas provenientes del sector privado.
“Cada vez hay más argentinos que entienden que no podemos seguir dejando el país en manos de quienes hicieron de la política un negocio. Hay mucha gente valiosa que decidió involucrarse porque ama a la Argentina.”
El desafío no pasa únicamente por cambiar un gobierno, sino por recuperar una cultura basada en el trabajo, el mérito, la honestidad y la responsabilidad individual. Desde esa perspectiva, sostuvo que la transformación del país dependerá tanto de las decisiones de la dirigencia como del compromiso cotidiano de cada ciudadano, convencido de que una Argentina más próspera sólo será posible si logra reconstruir la confianza en sus instituciones y en el esfuerzo de su gente.
Escuchá “Planeta República” todos los Martes 18hs. por Radio Zonica