Rubén Pires: “Rinoceronte plantea qué hacés como individuo frente a los movimientos que definen la vida de las naciones”
Teatro mayo 28, 2026El director y actor pasó por el programa “El gato en la ventana” y habló sobre su versión de “Rinoceronte” de Eugène Ionesco, la adaptación contemporánea de la obra, el teatro del absurdo, el impacto de la virtualidad en la sociedad y el rol del arte como herramienta para encontrar sentido en tiempos de incertidumbre.
Rubén Pires fue entrevistado en Radio Zónica y expresó: “Rinoceronte plantea, frente a estos movimientos políticos que definen la vida de las naciones, qué hacés como individuo”, al explicar los motivos que lo llevaron a montar una nueva versión de la emblemática obra de Eugène Ionesco en Andamio 90. El director sostuvo que el texto sigue teniendo una vigencia sorprendente y aseguró que hoy interpela de manera directa a una sociedad atravesada por la masificación, las redes sociales y la pérdida de identidad.
“Cuando estaba haciendo Esperando a Godot en El Tinglado, Eduardo Lamoglia, que en paz descanse, me dijo: ‘Vos tenés que hacer Rinoceronte, que es una obra que no se hace y que es una obra que creo que vos tenés que hacer’. Y la leí y dije: ‘La verdad que está muy interesante el material para hacerlo’”, recordó el artista.
Pires explicó que la obra comenzó a resonar profundamente en él porque veía reflejados dilemas muy actuales. “Me interpelaba mucho, sentía que este enfrentamiento entre lo singular y pertenecer… en estos momentos, en estos tiempos, nos plantea un interrogante metafísico, si querés, de decir: bueno, me sumo a todos y renuncio a un montón de principios que puedo tener, o de ideas, o de concepciones, ¿y cuál es el precio que pago por eso?”, reflexionó.
El director contó además que atravesó un momento personal muy fuerte que terminó impulsándolo definitivamente a concretar el proyecto. “Post pandemia tuve un infarto, lo cual me cambió toda la coyuntura y dije: ‘¿Qué tengo pendiente? ¿Qué me gustaría hacer?’. Y había dos o tres obras que me gustaría hacer. Y una era Rinoceronte”, relató.
En ese sentido, aseguró que el apoyo de su pareja fue fundamental para dar el paso definitivo. “Marina, mi pareja, me dice: ‘Hacela, es una obra que vos tenés que hacer’. Y ahí me mandé a hacerla”, comentó.
El entrevistado explicó que junto al traductor Pablo Rey trabajaron intensamente sobre una nueva adaptación que acercara el universo de Ionesco al presente. “Primero hablé con Pablo Rey para hacer una nueva traducción, que es el que hizo la traducción. Y a partir de ahí me puse a adaptarla, y habré hecho no menos de 50, 60 adaptaciones del material”, contó.
Rubén detalló que una de las claves de la puesta fue evitar que la obra remitiera únicamente al pasado. “Yo necesitaba generar una realidad distópica que no me remitiera a un pasado, sino a un futuro cercano. Y ahí sentía que no podía hoy evitar lo virtual”, explicó.
El director también reveló algunas de las modificaciones contemporáneas que incorporó al texto original. “En un momento el amigo de Bérenger dice: ‘Bueno, por ahí en el zoológico…’ No, en el zoológico se cerraron cuando se murieron todos los animales. Y después le dice: ‘Bueno, fue en el momento en que se clausuraron todos los celulares’”, señaló.
Pires sostuvo que el desafío principal era encontrar una forma de actualizar la obra sin convertirla en algo meramente coyuntural. “¿Cómo me meto en ese universo sin quedar como algo folclórico, nostálgico?”, planteó.
Durante la entrevista, el director explicó además que incorporó referencias a otros grandes autores de la literatura universal. “La intervine también con Arthur Miller, con algún espíritu de La muerte de un viajante, esta cosa de quedar fuera del sistema que tiene Bérenger”, indicó.
También mencionó la presencia de Shakespeare dentro de la adaptación. “En el monólogo final hay dos frases de Macbeth: ‘Me convertí en el cuento de un idiota lleno de sonido y furia que nada significa’”, reveló.
Al mismo tiempo, contó que la obra trabaja sobre conceptos profundamente contemporáneos. “En otro momento se habla de fake news, crear relato, cuando se meten con el tema del periodismo en la oficina. Yo tomo como que es una editorial y ahí se habla, el objeto de conflicto son el periodismo y las noticias. Qué es la verdad. Qué es la verdad”, expresó.
Rubén Pires remarcó que el universo de Ionesco excede cualquier coyuntura política puntual y se instala en preguntas existenciales mucho más profundas. “Es muy fácil caer en el tema político actual de nuestro país porque tenés para comer todos los días, bueno, sí, pero siento que achicaba el material, es mucho más profundo. Excede a los políticos de turno. Los cuestiona, pero los excede”, afirmó.
El director trazó además un interesante paralelismo entre Rinoceronte y La metamorfosis de Kafka. “En La metamorfosis el protagonista se vuelve un bicho y cambia para el adentro. Y el adentro, cuando él se vuelve un bicho, lo echa porque es distinto. Acá en el caso de Rinoceronte, los bichos están afuera. Y él tiene que ser parte del afuera para no ser excluido”, analizó.
Y agregó: “A uno lo excluyen por diferente y al otro lo excluyen por no querer ser del montón”.
En otro tramo de la charla, el entrevistado reflexionó sobre la actualidad y el impacto de las redes sociales en la vida cotidiana. “Este mundo de Ionesco nos plantea esta masificación, esta cosa que en las redes cualquiera puede decir cualquier cosa, insultar, total no hay cara, no hay nombre, no hay ética, no hay respeto”, sostuvo.
Pires consideró que la irrupción de la virtualidad y de la inteligencia artificial generó un nuevo vacío existencial comparable a otros grandes cambios históricos. “Después de la Segunda Guerra Mundial, donde aparece la bomba atómica y el hombre puede destruir su propio hábitat, siento que aparece un vacío muy grande. En estos tiempos con la aparición de lo virtual y ahora la IA también aparece un vacío en cuál es la verdad, dónde estoy, dónde no estoy, dónde estoy parado”, reflexionó.
El director aseguró que una de las grandes virtudes de Ionesco es que plantea esas preguntas desde un personaje completamente común. “Era un hombre común, un oficinista, un hombre común con inquietudes”, señaló sobre Bérenger.
Además explicó cómo trabajaron el personaje principal junto al actor Marito Falcón. “Es un tipo que lo mueve la duda, constantemente la duda. Él tiene una duda existencial y cada cosa que enuncia la va descubriendo en ese momento y es como que está pensando en voz alta”, expresó.
Pires sostuvo que buscó evitar cualquier tono panfletario en la puesta. “Tratamos de sostener el humor, corrernos de que fuera un panfleto. La idea era darle un vuelo más universal”, indicó.
Durante la entrevista también participó Claudio Martini, responsable de la música original y el diseño sonoro de la obra, quien contó detalles del proceso creativo. “Rubén me propuso sumarme a este viaje de Rinoceronte. Nunca habíamos trabajado juntos y la verdad fue un proceso muy lindo, muy gratificante”, afirmó.
Martini explicó que el trabajo musical fue pensado como un elemento dramático fundamental dentro de la puesta. “La música pasa por distintos momentos y destellos de distintos estilos. Había algo como de circense, algo que suena a estas bandas de pueblo”, describió.
Sobre la función narrativa del sonido, Claudio aseguró: “Hubo que encontrar de qué manera sonaban los rinocerontes”.
Rubén Pires reforzó esa idea y destacó que el diseño sonoro funciona como un personaje más. “La música tiene una función dramática, no es incidental. No es algo que adorna o acompaña o te da un clima, sino que es un personaje”, explicó.
En otro momento de la charla, el director habló sobre el sentido que tiene el arte en su vida y cómo el teatro se convirtió en una herramienta existencial. “A mí el sentido me lo dio el teatro, por ejemplo, y los afectos”, confesó.
Pires contó que originalmente quería dedicarse a la escritura y que luego encontró en el teatro un espacio donde podía unir todas sus pasiones. “Primero me gustó la escritura y quería ser escritor y después cuando encontré al teatro vi que podía aunar la pintura, la escritura, la música”, señaló.
El director reveló además otra de sus grandes pasiones: la cocina. “Me encanta cocinar. Descubrí en la pandemia que los dos son hechos creativos porque yo no repito nunca una receta”, relató.
Y agregó: “Juego con las especias, con los sabores, con las hierbas aromáticas, con las maduraciones… y son mis dos grandes amores”.
Sobre el final, Rubén también celebró el gran presente de la obra y la respuesta del público. “Las entradas son muy accesibles, hay descuento para estudiantes y jubilados. La obra dura 75 minutos. Y bueno, este mes se agotaron todas las localidades”, destacó.
Finalmente, el director volvió a dejar una definición que resume el espíritu profundo de la propuesta teatral. “Asumir ese misterio creo que es lo más interesante. Y por ahí asumir ese misterio también le da sentido a la vida”, concluyó.
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