Victoria Almeida: “La función del teatro es llevarte a revisarte”
Teatro septiembre 25, 2026La actriz, dramaturga y directora pasó por Autores en Línea, por Radio Zónica, donde habló de La fragilidad de las casas, una obra sobre vínculos, aprendizajes y mandatos.
“La fragilidad de las casas” cuenta la historia de Casandra a través de los distintos hogares que habitó a lo largo de su vida. Victoria Almeida, autora y directora de la obra, explicó que cada capítulo representa una de esas casas y funciona como una forma de recorrer diferentes etapas y vínculos: “Es como si contara la vida de una persona en función de las casas en las que vivió”. La propuesta combina actuación, música en vivo y diferentes lenguajes escénicos para abordar “todo lo que hay que medio las herencias que tuvimos en relación a los vínculos, de las experiencias, de cómo nos equivocamos, de cómo nos sobreadaptamos, de cómo nos desdibujamos”. Para Almeida, las casas no representan solamente espacios físicos sino estados de la vida: “Vienen a jugar no como el lugar físico, sino más metafórico, de dónde estaba parada”. La dramaturgia también incorpora elementos de la mitología y los cuentos infantiles, que dialogan con las distintas etapas de la protagonista y enriquecen un universo donde cada objeto, personaje y situación parece esconder una nueva pregunta.
La puesta propone además una fuerte combinación de lenguajes. Entre sus intérpretes se encuentra Irene Bibanco, quien desarrolla una disciplina de teatro aéreo conocida como suspensión capilar, y cuya presencia fue pensada desde la propia dramaturgia. “Ya en el material estaba escrito que la madre volaba, que estaba siempre con una soga al cuello, y entonces se me ocurrió que debía ser alguien que tenga un vínculo con lo aéreo”, contó Almeida. La música original de Julián Rodríguez Rona también nació del diálogo con el material y terminó convirtiéndose en parte fundamental de la identidad de la obra. “La riqueza del material empieza a tener vida propia y deja de ser mío, mío, mío cuando aparece gente que aporta su mirada y entonces pasa a ser como una creación medio de todos”, explicó. Esa concepción colectiva atraviesa también su manera de escribir: “Yo siempre lo veo y además escribo cosas que me gustaría actuar. Digo, desde ese deseo de: ‘Uf, qué bueno actuar esto’, situaciones que me resultan jugosas para actuar”. Para la dramaturga, cada proceso creativo es diferente y no existe una fórmula única: “Cada laburo lo arranco de un lugar distinto”.
Más allá de la historia de Casandra, Almeida busca que el público se lleve preguntas sobre su propia manera de vincularse. “La obra viene a hacerse varias preguntas”, sostuvo, y aclaró que no pretende ofrecer respuestas ni enseñanzas: “Yo no tengo nada para enseñar con esta obra, son mis preguntas y lo que tuve ahí para investigar”. En ese sentido, considera que el teatro tiene una función que excede el entretenimiento: “Creo que la función del teatro es no tirarte datita ni postas ni conclusiones, es llevarte a revisarte”. Según contó, una de las experiencias que más disfruta después de las funciones es cuando los espectadores le cuentan sus propias historias y reconocen situaciones de sus vidas en lo que acaban de ver. “Qué espectacular que se vayan revisando su propia forma de vincularse, su propia historia en definitiva”, expresó. La fragilidad de las casas tenía previstas sus últimas dos funciones en el Teatro Armenia, los sábados a las 21, y Almeida invitó al público a acercarse: “No se queden sin verla”. Una invitación que sintetiza el espíritu de una obra que, más que cerrar respuestas, propone abrir interrogantes sobre aquello que cada persona trae consigo de las distintas “casas” que habitó.
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