Jueves 6 de Agosto de 2026 - 5:59:30 pm

Vilma Ripoll: “Nos vamos a quedar sin comida, sin nada y sin país”

Interes General agosto 6, 2026

La dirigente de Izquierda Socialista fue entrevistada, donde analizó la crisis económica, cuestionó las políticas del Gobierno nacional y convocó a participar de las próximas movilizaciones.

Durante la entrevista, la referente de Izquierda Socialista aseguró que el ajuste económico está profundizando la crisis social y responsabilizó al Gobierno por el creciente endeudamiento de las familias. “Las deudas de la gente ya no dan para más. El Gobierno le echa la culpa a la gente cuando muchos sacaron créditos para poder comer”, afirmó. También advirtió sobre la situación de los jóvenes: “Ahora hay chicos que ni trabajan, ni estudian, ni siquiera buscan trabajo. Después eso tiene una sola salida y en los barrios se llama narcotráfico”. En ese sentido, reveló que la organización Teresa Vive debió cerrar numerosos comedores comunitarios y lanzó una dura advertencia: “Gran parte de esos comedores los reabre el narcotráfico, les da comida y transforma a los pibes en soldaditos”.

Ripoll también cuestionó el rumbo económico del Gobierno y el vínculo con el Fondo Monetario Internacional. “Ellos solo quieren pagarle al Fondo Monetario y beneficiar a los grandes grupos económicos”, sostuvo, al tiempo que criticó la falta de reacción de la CGT frente al ajuste: “Se ve que esperan un milagro el 7 de agosto, cuando lo que hace falta es una huelga general”. Además, expresó su rechazo a las iniciativas vinculadas con la extranjerización de tierras al considerar que “no se trata solamente de vender tierras; se trata del agua, del petróleo, de la minería y de todos los recursos naturales que tiene el país”.

Al ser consultada sobre el escenario político y el futuro del Frente de Izquierda, la dirigente aseguró que hoy la prioridad está puesta en las luchas sociales más que en el calendario electoral. “Más que pensar en las elecciones, tenemos que enfrentar todo lo que está pasando ahora. Nos vamos a quedar sin comida, sin nada y sin país”, expresó. Finalmente, destacó el crecimiento del espacio político que integra y convocó a participar de las movilizaciones previstas para las próximas semanas: “Tenemos índices inéditos para la izquierda porque siempre dijimos lo mismo. Creemos que hay que suspender el pago de la deuda, investigarla y defender los derechos de los trabajadores”.

Hablar de Vilma Ripoll es hablar de una de las dirigentes más representativas de la izquierda argentina en las últimas décadas. Enfermera de profesión, militante sindical, referente socialista y protagonista de innumerables luchas sociales, construyó una trayectoria marcada por la defensa de la salud pública, los derechos de los trabajadores y la búsqueda de una sociedad más igualitaria. Su recorrido político comenzó mucho antes de ocupar cargos legislativos y continúa vigente como una voz crítica frente a los distintos gobiernos que atravesaron la Argentina.

Vilma Ripoll nació el 24 de febrero de 1954 en la ciudad de Buenos Aires, en el seno de una familia trabajadora. Desde muy joven comprendió el valor del esfuerzo y la importancia del compromiso social. Esa vocación de servicio la llevó a estudiar enfermería, profesión que marcaría profundamente su vida y su mirada sobre la realidad del país.

Durante sus primeros años como enfermera trabajó en hospitales públicos, donde conoció de primera mano las dificultades del sistema sanitario argentino. La falta de recursos, las largas jornadas laborales y las condiciones en las que debían desempeñarse médicos, enfermeros y trabajadores de la salud despertaron en ella una fuerte conciencia sindical y política.

Fue precisamente en los hospitales donde comenzó a involucrarse en la defensa de los derechos laborales, participando activamente en reclamos por mejores salarios, condiciones de trabajo dignas y un sistema de salud público accesible para toda la población.

En la década de 1970 comenzó su militancia política dentro de la izquierda socialista, en un contexto marcado por una fuerte conflictividad social y política en la Argentina. Durante la última dictadura militar, como muchos militantes, debió desarrollar gran parte de su actividad en un escenario de persecución y represión.

Con el regreso de la democracia en 1983 intensificó su participación en organizaciones sindicales y políticas, consolidándose como una referente de los trabajadores de la salud.

Su estilo siempre estuvo caracterizado por la cercanía con los conflictos sociales. Más que desarrollar una carrera política tradicional, Ripoll construyó su liderazgo acompañando huelgas, movilizaciones, protestas de trabajadores estatales, reclamos de jubilados, organizaciones barriales y movimientos de mujeres.

Su experiencia como enfermera nunca quedó relegada al pasado. Por el contrario, se transformó en uno de los ejes principales de toda su actividad política.

Durante décadas denunció el deterioro de los hospitales públicos, la precarización laboral del personal sanitario y la necesidad de incrementar la inversión estatal en salud.

En numerosas entrevistas sostuvo que la salud debía entenderse como un derecho humano y no como un negocio, defendiendo permanentemente un sistema sanitario público, gratuito y de calidad.

Su conocimiento del funcionamiento hospitalario le permitió convertirse en una voz escuchada durante distintas crisis sanitarias, especialmente en debates relacionados con el presupuesto destinado a hospitales, salarios del personal y políticas de prevención.

El crecimiento de su figura dentro del socialismo argentino la llevó a ocupar diversos cargos públicos.

Fue elegida diputada nacional, desde donde impulsó proyectos relacionados con derechos laborales, salud pública, educación, igualdad de género y políticas sociales.

También integró la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, espacio desde el cual mantuvo una intensa actividad parlamentaria enfocada principalmente en problemáticas sociales y laborales.

Aunque nunca perteneció a los grandes partidos tradicionales, logró instalar su figura gracias a una fuerte presencia territorial y una constante participación en los conflictos que atravesaban distintos sectores de la sociedad.

A lo largo de su carrera integró diferentes espacios de la izquierda argentina, participando en la construcción de frentes electorales y alianzas entre distintas fuerzas progresistas y socialistas.

Fue una de las principales dirigentes del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), partido desde el cual impulsó numerosas campañas electorales y acompañó conflictos sindicales en todo el país.

Ripoll fue candidata en múltiples oportunidades para distintos cargos ejecutivos y legislativos, incluyendo postulaciones a diputada, senadora, gobernadora de la provincia de Buenos Aires y jefa de Gobierno porteña.

Si bien los resultados electorales no siempre fueron favorables, logró consolidarse como una de las figuras más reconocidas de la izquierda argentina.

Gran parte de su trayectoria estuvo ligada al movimiento obrero.

Participó activamente en conflictos ferroviarios, docentes, estatales, trabajadores de la salud, empleados municipales y numerosos sectores productivos que atravesaban reclamos salariales o conflictos laborales.

Su presencia en marchas, cortes, huelgas y movilizaciones fue una constante durante más de cuatro décadas.

Ripoll sostiene que la organización sindical continúa siendo una herramienta fundamental para defender los derechos laborales y cuestiona las políticas que, según su visión, afectan el empleo, los salarios y el poder adquisitivo de los trabajadores.

Otra de las banderas que marcaron su carrera fue la defensa de los derechos de las mujeres.

Participó activamente de las movilizaciones por la igualdad de género, el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, la lucha contra la violencia de género y la igualdad salarial.

Considera que la transformación social requiere incorporar una perspectiva feminista que permita eliminar las desigualdades estructurales existentes entre hombres y mujeres.

Su participación en el movimiento de mujeres también fortaleció su presencia dentro de diversos espacios sociales y políticos.

Una característica que distingue la trayectoria política de Vilma Ripoll es su postura crítica frente a gobiernos de distintos signos políticos.

A lo largo de los años cuestionó políticas implementadas por administraciones peronistas, radicales y también por gobiernos de otras fuerzas, sosteniendo que muchas de ellas no lograron resolver problemas estructurales como la pobreza, la desigualdad, el deterioro del sistema sanitario y la precarización laboral.

Desde su perspectiva, la Argentina necesita transformaciones profundas en materia económica y social que prioricen la inversión en salud, educación, vivienda y trabajo.

En la actualidad, Vilma Ripoll continúa desarrollando una intensa actividad política y mediática.

Participa en debates públicos, brinda conferencias, realiza recorridas por distintas provincias y acompaña conflictos sociales vinculados a trabajadores, jubilados, estudiantes y organizaciones populares.

A través del MST y de distintos espacios de izquierda mantiene una activa presencia en la agenda política nacional, opinando sobre temas económicos, derechos sociales, salud pública, educación y políticas laborales.

Más allá de las diferencias ideológicas que pueda generar su figura, Vilma Ripoll es reconocida por sostener durante décadas una línea de trabajo coherente con sus convicciones.

Su historia está atravesada por la enfermería, la militancia sindical y la actividad política, tres ámbitos que fueron moldeando una carrera dedicada a la defensa de quienes considera los sectores más vulnerables de la sociedad.

Con más de cuarenta años de militancia, continúa siendo una de las voces más representativas de la izquierda argentina, manteniendo un discurso centrado en la justicia social, la defensa de los derechos laborales y el fortalecimiento de los servicios públicos, especialmente el sistema de salud, que marcó el inicio de su vocación y continúa siendo uno de los ejes fundamentales de su compromiso político.

Más allá de las adhesiones o cuestionamientos que pueda generar su figura, Vilma Ripoll ocupa un lugar singular dentro del escenario político argentino. En un país caracterizado por los constantes cambios de alianzas, las transformaciones partidarias y las redefiniciones ideológicas, logró sostener durante décadas una línea de pensamiento que prácticamente no modificó. Esa permanencia le permitió convertirse en una referencia para distintos sectores sociales que encuentran en la izquierda una alternativa a las fuerzas tradicionales. Su historia también refleja la evolución de ese espacio político en la Argentina, desde los años de reconstrucción democrática hasta los desafíos actuales de un país atravesado por profundas crisis económicas, sociales e institucionales.

Su nombre ha estado presente en innumerables debates públicos vinculados al empleo, la inflación, el sistema previsional, la educación, la vivienda y la distribución del ingreso. A lo largo de los años participó de programas de televisión, conferencias, charlas universitarias y encuentros con organizaciones sociales, donde defendió sus posiciones con un estilo frontal y directo. Esa presencia permanente en el debate político le permitió mantener vigencia incluso en momentos en los que la representación electoral de la izquierda atravesaba períodos de menor protagonismo.

Otro aspecto que distingue su recorrido es la construcción de vínculos con organizaciones sociales, centros de estudiantes, movimientos ambientales, agrupaciones feministas y colectivos de trabajadores de distintas actividades. Para Ripoll, la política no se limita al ámbito legislativo o a las campañas electorales, sino que encuentra su principal expresión en la organización de la sociedad y en la participación ciudadana. Esa mirada la llevó a recorrer durante años fábricas recuperadas, hospitales públicos, escuelas, barrios populares y conflictos laborales en diferentes puntos del país, fortaleciendo una presencia territorial que fue más allá de los grandes centros urbanos.

En el plano internacional también manifestó su posición sobre diversos acontecimientos políticos de América Latina y del mundo, respaldando experiencias vinculadas a los derechos humanos, la defensa de las libertades democráticas y las luchas sociales. Del mismo modo, cuestionó tanto a gobiernos de orientación liberal como a administraciones que, pese a definirse progresistas, consideró alejadas de las demandas de los trabajadores. Esa independencia crítica fue una de las características que marcaron su trayectoria pública y que la diferenciaron dentro del amplio espectro de la política argentina.

Con el paso del tiempo, su figura trascendió las campañas electorales para convertirse en una dirigente consultada sobre temas de actualidad nacional. La salud pública, la situación económica, el rol del Estado, las políticas de ajuste, la realidad de los jubilados y el acceso a derechos básicos continúan siendo algunos de los ejes sobre los que expresa su posición de manera habitual. Su experiencia acumulada durante más de cuatro décadas de militancia le permitió atravesar distintos períodos de la historia reciente del país, observando de cerca los cambios políticos, económicos y sociales que marcaron a varias generaciones de argentinos.

La historia de Vilma Ripoll también invita a reflexionar sobre el papel que desempeñan las minorías políticas dentro de un sistema democrático. Aunque muchas veces alejadas de los grandes resultados electorales, estas fuerzas suelen instalar debates que, con el tiempo, terminan ocupando un lugar central en la agenda pública. Desde esa perspectiva, su trayectoria representa el recorrido de una dirigente que eligió sostener sus convicciones a lo largo de los años, priorizando la construcción política y la participación social por encima de las coyunturas. Con una carrera atravesada por la militancia, la actividad sindical y el compromiso con diversas causas sociales, Vilma Ripoll continúa siendo una figura de referencia dentro de la izquierda argentina y una protagonista activa del debate político contemporáneo.

Escuchá “El Arranque” de Lunes a Viernes 11hs. por Radio Zonica

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